La delicada línia invisible

13.10.2011

Hoy confesaré cuál es para mí la mayor dificultad de la crianza. La he bautizado como la “delicada línea invisible”. Me entenderéis enseguida: lo que encuentro más complicado es saber dónde está la línea invisible. Aquella que separa hasta donde no debo ceder o hasta donde es una tontería no hacerlo. Hasta donde me tengo que poner dura con algo, y hasta donde no es necesario que me agobie porque no tiene ninguna importancia ni, de hecho, ninguna consecuencia. No hablo de cosas obvias, por supuesto. Tampoco de las de sentido común. Hablo de cosas más delicadas, que sólo están divididas por la famosa línea invisible que a veces, pagaría porque la enfocaran con un foco bien luminoso y pudiera verla para no tropezar.

Hay momentos, o negociaciones, que no tienen ninguna trascendencia y que pasan sin pena ni gloria en la vida de todas las personas que vivimos en una casa y que compartimos la vida con un niño pequeño. Pero hay otros que cuando ocurren, te pondrías a gritar: “SOS, ¿donde quedó el libro de instrucciones?” Llamarías a todas las amigas, conocidos, y gente por conocer, para que te dijeran, qué hay que hacer, por dónde hay que tirar. La mayoría de veces no llamas, evidentemente, a nadie, y te vas a dormir pensando si aquella decisión que has tomado, ha sido la acertada. Antes de irte a la cama lo has debatido con tu compañero y habéis valorado pros i contras. Él te dice que no te preocupes, que lo estáis haciendo tan bien como podéis y sabéis y que, como te dice siempre, si de mayor acaba teniendo algún trauma, ya le pagaremos la terapia :).

Por suerte no te encuentras con la delicada línea invisible todos los días. Por suerte, no me la he encontrado delante hasta después de más de un año y medio de crianza. Hasta entonces, todo me parecía la mar de fácil, la mar de natural e instintivo. Ahora ya no, y hay veces, hay días, que criar un hijo me parece una tarea cuando menos, nada fácil. Porque te obliga a cuestionarte. A cuestionar tu posición, tus creencias (las superficiales y las más profundas), te obliga a equivocarte y a pedir perdón, y si algo he aprendido durante todo este tiempo es que no sé nada. Es como si lo hubiera desaprendido todo, todo lo que creía, todo lo que me parecía que ERA, para volver a aprender a su lado. Aprender a ser madre. Y no lo aprendes de un día para otro… aprendes cada día.

Cuanto mayor se hace nuestra hija más me doy cuenta que la delicada línea invisible no se acabará de hacer visible nunca. Siempre será así, transparente, y muy probablemente, siempre estará ahí. Y en el fondo, si lo pienso con serenidad, veo que al igual que me he acabado haciendo amiga inseparable del CAOS, también tendré que empezar a interactuar con la DELICADA LÍNEA INVISIBLE y, de entrada, agradecerle su presencia, porque si no fuera por ella, tiraría todo recto sin cuestionarme nada y muy probablemente, me equivocaría mucho más de lo que me debo equivocar. Y quién sabe si de tanto interactuar, también nos acabamos haciendo amigas y me ilumina un poco el camino de luces y sombras de esta crianza de los hijos que es de todo menos sencilla.

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

7 respuestas

  1. Totalment dacord Míriam; i tant fàcil que va ser el primer any de vida!
    El més bonic és l’haver d’aprendre-ho tot de nou, i amb ells. Queda molta feina…

  2. Pues Miriam, te puedo decir que me siento exactamente igual. Trato de leer mucho, de aprender cada día pero definitivamente por mucho que leas, busques y explores hay mil cosas que te toman por sorpresa y que no sabes, en definitiva, como resolver de la mejor manera. A veces me siento tan segura y otras tan insegura, que he comenzado a pensar que ese es el sentimiento ambivalente que acompaña la maternidad y que más vale irme acostumbrando.

  3. Nunca me había planteado este sentimiento tan ambivalente de si tomar una decisión u otra, si actuar de una forma u otra, con esta descripción tan visual de “la delicada línea invisible” pero !!!exacto!!! esa es la sensación que tengo en muchas situaciones….Ellos, tan prácticos, también me dice en muchas, muchas situaciones, cuando a mí me asaltan las dudas….”Lo estamos haciendo muy bien”….y sí, en el fondo, sí que tengo la sensación de que lo hacemos bien….pero también es cierto que esa línea invisible convive con nosotros bastante a menudo….

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