niños desvelan

Niños que se desvelan

 

La otra noche Laia estaba con fiebre.

La despertamos para darle un anti-térmico y entre eso, beber agua, etc,… cuando volvimos a tumbarnos para volver a dormir empezó a dar vueltas hasta que dijo “mamá, tengo hambre”.

Se había desvelado y sé, por experiencia, que una vez desvelada, es inútil intentar que vuelva a dormir más o menos deprisa. Lo que mejor funciona es levantarnos, comer algo y al cabo de un rato, volver a dormir.

Eran las cuatro y media de la madrugada y las dos comíamos pan con tomate y jamón en el comedor. En ese momento me vino un flashback. A la mañana siguiente le dije a mi compañero: “esta noche he recordado todas las veces que Laia, de pequeña, se desvelaba. ¿Te acuerdas?”, porque la verdad es que ¡ya lo habíamos olvidado…!

Ella, de vez en cuando, se desvelaba igual que tantos y tantos niños en el mundo, que en determinadas etapas de su crecimiento, a veces por la noche se quedan con los ojos como platos y les desaparece el sueño como por arte de magia.

No era siempre, por suerte, pero de vez en cuando lo hacía. ¿Cuándo? Pues en etapas en que ella aprendía a hacer algo nuevo y muy apasionante… Las primeras veces me parece que era en época de empezar a caminar.

A veces, por lo que fuera, le costaba volver a dormirse enseguida por la noche después de mamar y entonces ya quería marcha: o sea, volver a practicar. Y era inútil intentar que durmiera: necesitaba practicar, volverse a cansar y al cabo de un rato, entonces sí que se dormía fácilmente.

Cuando esto ocurre es duro, no lo negaré. Cuando ya vas suficientemente cansada, tirarte dos y tres horas a veces en el comedor como si fueran las 12 del mediodía jugando a lo que sea, no hace ninguna gracia. Pero es inútil enfadarse, poner palos en las ruedas…

Porque cuando no tienen sueño, no tienen y no pueden dormir, al igual que nos pasa a los adultos. Por tanto, mejor tomárselo con filosofía entendiendo que es algo normal que hacen algunos niños (no todos), y sobre todo, que pasará.

Al cabo de un tiempo, Laia volvió a vivir una etapa de éstas en que se desvelaba un par de noches a la semana. Ya era bastante mayor y ahora mismo no recuerdo muy bien por qué momento pasaba.

Lo que sí recuerdo es que aquellas noches le decíamos que era muy tarde, que nosotros no teníamos ganas de jugar. Que la acompañábamos y estábamos allí a su lado, pero tumbados en el sofá intentando descansar mientras ella jugaba y volvía a conciliar el sueño.

Los primeros días se quejaba un poco pero enseguida aceptó que sus padres, a esas horas, éramos incapaces de jugar a muñecas. Y no sólo eso, sino que no queríamos. Y que no pasaba nada: la acompañábamos, pero sin jugar. De esta manera, por la mañana como mínimo, no estábamos tan reventados.

¿Por qué os cuento todo esto? Pues porque si en estos momentos pasáis por esta etapa y vuestro hijo se desvela por la noche y no hay manera de que vuelva a dormir hasta después de dos horas… pensad lo que he dicho antes: que un día ni siquiera os acordaréis de esto.

Que pasará. Que es normal y que pasará. Y sino, pensemos un poco… ¿nos hemos desvelado alguna vez nosotros ya de adultos? ¿No cuesta un montón volver a dormirse cuando no hay manera de que te venga el sueño?

Pues si nos ha pasado alguna vez, seguro que también entenderemos que a los niños les puede pasar lo mismo. Y si nuestra pareja se enfadara con nosotros porque nos hemos desvelado, no le diríamos “¿Qué quieres que haga? ¡No lo puedo evitar!”… pues pensemos en eso cuando nuestro hijo se desvele de madrugada… No lo pueden evitar. O sea que kilos de paciencia y… mañana ¡será otro día! 🙂

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

10 respuestas

  1. De fet el que fa falta quan tens canalla no són pas quilos de paciència, sinó tonelades. En calen tonelades i tonelades per afrontar aquests moments de desesperació. Però sempre s’acaben superant i deixen lloc a records molt més agradables.
    Esperem que la propera Patum no la passeu en vetlla menjant llonganissa a les tantes i la podeu gaudir al màxim! Una abraçada!

    1. Jajaja… Fredolic, tan de bo!
      La vam mirar per internet, ja saps, allò de “si no pots anar a Patum, que la Patum vingui a casa”… 😉
      Una abraçada

  2. M’encanta! tota la raó!
    Si és veritat a vegades més val deixar-los fer que no pas posar-s’hi nerviós…
    Sort en tenim del teu blog i les que et coneixem de compartir les nostres experiències, així tot és una miqueta més fàcil i sabem que no som les úniques a les que els hi passen coses i que tot té una explicació.

  3. Jo he passat i encara en passo, nits com aquesta amb el meu segon fill d’un anyet (amb el primer ni ho recordo perquè era molt més dormilega que aquest) i penso el mateix que dius tu, que és una ratxa, que passarà i quemés endavant i me’n recordaré, tot i que ho dic avui que m’ha deixat dormir 7 hores seguides!!! 😉 Ànims als que ho estan passant també!!!

  4. Que bé llegir aquest post…! La nit ha estat dura…….és normal que una nena de quasi 4 anys es desperti 3 vegades (la primera pipí, la segona aigua, la tercera “vull esmorzar!!” -a quarts de 4 de la nit!)?? I a sobre a vegades (com aquesta) de nit ho demana tot a crits i amb plors…tipus rabieta…començo a estar desesperada…

  5. Gracias Miriam, por aportar un poco de paciencia a estas horas de la madrugada. Tercera noche desvelado a las 5 de la mañana Parece que se despierta a practicar, como tu dices… (Está aprendiendo a gatear). Por suerte es el segundo y sé que todo pasa, pero hasta que pasa… Bona nit

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