No suporto "Supernanny"

9.5.2011

El primer día, hace mucho tiempo, que vimos este programa (en la versión norteamericana), literalmente alucinamos. Nos quedamos sentados en el sofá sin apenas poder articular palabra. Sólo podíamos mirar aquel desbarajuste monumental que tenían instalado en casa de una familia americana donde todos gritaban, donde todos se faltaban al respeto y donde sólo aquella Supernanny parecía no estar histérica.

Después de esta experiencia, vi algún programa más, también en su versión española y debo decir, en ambos casos, que es un programa que, simplemente, NO soporto. Primera, me fascina que, si aquel desbarajuste es real, aquella familia quiera salir en la tele para enseñarlo a todo el mundo. Segunda, si ese desbarajuste es real, me sorprende como aquella familia no ha acudido, mucho antes, a alguien que les pueda ayudar. Y tercera, no me creo que después de los consejos de la Supernanny, se pueda pasar de la guerra más absoluta, a la familia feliz.

Evidentemente no puedo hablar ni de todos los programas, ni de todas las familias, pero los que vi tenían un denominador común, los padres estaban absolutamente desconectados de sus hijos y lo que es peor, de ellos mismos. El programa no les ayudaba mucho en ese aspecto y aún los infantilizaba más, como si fueran estúpidos o algo por el estilo. Siempre quedaban retratados como unos padres ineptos, perdidos, necesitados y desquiciados. Insisto, ¡no entiendo como no se negaban a salir por televisión! Pero lo que me removía más y me indignaba, es que en ningún caso iban a la raíz del problema. No se tenía en cuenta la demanda desplazada de aquel niño pequeño que reclamaba a gritos más atención, más mirada, más contacto, más empatía, más TODO, de unos padres que no sabían ni por dónde empezar y que, muy probablemente, no lo habían sabido desde el primer día de tenerlo en brazos. Entonces, ¿que se le ocurría a la Supernnany? Enviar aquel pequeño gremlin/a al famoso ¡RINCÓN DE PENSAR! Siempre me ha sorprendido lo del rincón de pensar. Por un lado porque dudo de sus beneficios, pero sobre todo, porque siempre me pregunto qué demonios debe pensar un niño de 3 años, por ejemplo, solo en un rincón. Lo más probable es que piense “mi hermano es un estorbo y si mamá no me viera, ahora mismo le tiraría del pelo“, o “cuando me dejen salir de esta mierda de rincón, iré a la habitación y jugaré con la muñeca nueva”. ¿Cómo sabemos que lo que piensan tiene alguna relación con lo que ha pasado? ¿Cómo sabemos que aquel rato allí, en el TIME OUT, ​​servirá de algo?

Los problemas en la crianza, que no son pocos, necesitan mucha presencia, mucho “ir a la raíz”, mucha introspección en nosotros mismos para saber qué está pasando, qué nos está diciendo ese niño/a enfadado. Saber cómo estamos y qué nos provoca dentro todo lo que está pasando en casa. Cómo lo vivimos, qué expectativas teníamos y que no se han cumplido. ¿Nos sentimos culpables? ¿Culpamos al hijo/a? ¿Nos sentimos solos? ¿Necesitamos ayuda? Hay tantos aspectos a abordar, tantas carencias por resolver, que el “pim-pam” de la Supernnany da una imagen absolutamente distorsionada de lo que REALMENTE está pasando dentro de cada familia. Y los niños se merecen toda la escucha, toda la paciencia, todo el tiempo, toda la empatía que nunca la televisión podrá darles. En la tele no hay ni tiempo, ni paciencia ni empatía.

Lo siento, pero frivolizar con estos temas de crianza, de maternidad, de paternidad, que tantos dolores de cabeza y tanto dolor conlleva a tantas familias, me parece una falta de respeto. A los padres y a los niños. A la sociedad en general. Porque aunque lo pueda parecer, no somos tontos. O al menos, eso es lo que quiero creer.

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

Una respuesta

  1. Jo també em plantejo com tu si aquests casos que surten són certs o no. El més fort és que des que va començar la primera temporada de la supernanny, he sentit a molts pares que van pel carrer dient als seus fills “stop” quan s’avançaven més del que la nanny explicava en un dels capítols. Aquest tipus de programes, a part del que has comentat, marquen un estil conductista, que em recorda més al Paulov i els seus experiments que altre cosa … i com tu dius obliden el més important la base d’on sorgeix tot el problema, és com moltes altres coses de la nostra societat, tracta el símptoma però no l’arrel que el desencadena …

    Per cert, saps que hi ha la versió adolescents? es diu “Hermano mayor” i tela marinera …

    Un petó.

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