Despertares nocturnos

No volverás a dormir como antes nunca más!

26.7.2011

Me considero una persona un poco primaria. Y con esto quiero decir, simplemente, que necesito tener las necesidades básicas cubiertas. Como todo el mundo, diréis. Y sí, como todo el mundo. Pero hay gente que aunque tenga hambre, pues se puede esperar y no pasa nada, ya comerán más tarde. Que aunque tengan que ir al baño, pueden aguantarse horas hasta que es el momento, que aunque hayan dormido poco no les altera ni el humor ni el estado de ánimo, y que aunque no hayan tenido sexo durante años, pues no pasa nada, porque ya llegará. Yo no soy así.

Yo cuando tengo hambre tengo que comer como el aire que respiro, y tengo que comer ¡YA! Porque sino, lo siento, me pongo de muy mal humor. En casa ya lo saben y cuando digo “tengo hambre, mucha”, ya saben a qué me refiero, saben que tengo que comer cualquier cosa, que necesito gasolina de manera urgente. Esto pasa mucho cuando estás de vacaciones y vas con los horarios un poco relajados. Empiezas a buscar restaurante cuando ya tienes hambre y no encuentras a ninguno… y viene esa hambre que te está diciendo: “vais tarde”. Debo decir que esto me pasa con mucha más fuerza desde que doy el pecho. El hambre es feroz, como conté en “HAMBRE“.

Pero hoy me quiero centrar con el hecho de dormir, mi necesidad básica por excelencia. Me encanta dormir y cuando tenía 16 años era capaz de dormir, habitualmente, 12 horas seguidas y cuando me levantaba todavía tenía la sensación de que habría podido dormir un poco más. Pero un buen día en mi trabajo me tocó el turno de noche durante 2 años. Que sí, que trabajábamos por el programa de máxima audiencia, pero trabajar de noche, lo siento, ¡es terrible! Entonces empecé a dejar de dormir bien. Tenía dificultades para conciliar el sueño, al cabo de unas horas de sueño me despertaba y no podía volver a dormirme, etc. Un buen día volví a trabajar de día y por tanto, a dormir de noche, y pareció que todo volvía más o menos a la normalidad. Digo más o menos porque desde entonces siempre he tenido el sueño ligero, me despierta una mosca!

Cuando ya parecía que las aguas volvían a su cauce en lo del dormir, me quedé preñada y comenzaron el insomnio, las idas al baño… y las pocas horas de sueño, que se engancharon con las mismas pocas horas de sueño del principio de la crianza. No es que mi hija no durmiera; nunca ha tenido dificultad. Era más bien que con mi sueño ligero, las hormonas a mil que tenía y los despertares para dar el pecho por la noche, me acababa despertando y me podía pasar dos horas con unos ojos como platos. Horroroso. Muchos de los posts de este blog son creados durante las horas de insomnio que, al menos, fueron de provecho.

Pero miro a mi alrededor, hablo, comento, y veo que a medida que nos vamos haciendo mayores vamos durmiendo menos y peor. Porque veo los amigos que ya van por el segundo hijo y si no se despiertan por uno, se despiertan por el otro. Veo que yo, si tengo cosas que hacer, tengo que hacerlo sacando horas de sueño, que es cuando más me puedo concentrar porque la casa está en silencio. Veo que un buen día los bebés se vuelven adolescentes, así como por arte de magia, y empiezan a salir de noche. Veo como sufren los padres y como vuelven a dormir mal, despertándose un montón; ya sea para esperar a que vuelva y poder dormir tranquilos, ya sea para ir a buscarlo al bar o la fiesta de turno. Veo que un poco más tarde o antes de que los hijos superen la adolescencia, las mujeres entramos en la menopausia y veo que en esta etapa aparece, otra vez, el temido insomnio. Que si ahora no puedo dormir, que si tengo unos sofocos que me sacan de la cama…

Y finalmente veo la vejez. Mis abuelos duermen ambos con una radio al lado y si no se desvela uno se despierta al otro. Van a dormir temprano, es cierto, pero es que quizá sólo dormirán unas pocas horas y si les viene el sueño, mejor que los pille en la cama, ¿no? Es entonces cuando le digo a mi madre; “Ay, qué ganas que tengo de dormir como cuando tenía 15 años!” Y, casi sin prepararme para la respuesta me suelta esa frase lapidaria que duele tanto: “No volverás a dormir como antes nunca más!” 😉

Pero yo, que soy optimista por naturaleza pienso: “¡¡¡Si hombre, seguro que se equivoca!!!”, y cruzo los dedos deseando que en eso ella no tenga razón!

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

9 respuestas

  1. Yo he sido siempre de dormir poco, pero antes lo llevaba mejor, ahora hay días que voy que no puedo con mi alma. Menos cuando mi hijo era recién nacido que, como bien dices, con la revolución hormonal, no pegaba ojo pero ni ganas que tenía. Como tu, empecé mi blog de madrugada, mientras esperaba a la siguiente toma. Y tras una temporada escribiendo por las mañanas, ahora he vuelto a la noche jajaja Me gusta la noche, me gusta mucho.

  2. I la història és que dormir bé (deixem-ho en descansar bé les hores que dormis) és clarament la qüestió per estar bé. Si més no per a mi.

    Amb bessones és normal que quan no és una sigui l’altre, la que tus, la que es desvetlla o la que plora (ara ja no, de fa molt temps que dormen molt bé tota la nit i és ben veritat que si no dormen és uqe no es troben bé o passa alguna cosa). Al principi hi havia una nit dolenta i pensaves “tranquil.la, ja em recuperaré demà”. però l’endemà també hi havia sarau. I tornaves a pensar “ja em recuperaré l’endemà”… és increïble com anem aguantant, perquè ens toca fer-ho i perquè les petites ens necessiten. Però hi ha moments molts durs, quan estàs realment destrossat.

    i després hi ha l’altre increïble llei de Murphy que algú hauria d’estudiar. perquè entre setmana per anar a l’escola els has de llevar i al cap de setmana es desperten a les 7h?

    Ahhhh, aquells diumenges que t’aixecaves a les 12h… on han anat a parar?

    un petó
    Núria

  3. Buf… veo que no soy la única que cruza los dedos, ni que ha dejado de dormir como antes… Si alguien recupera el sueño de antaño, que avise!

    Núria: Ja et dic ara que no m’ho sé imaginar! Amb dues bebès i amb una nit darrera l’altra d’insomni… Us admiro! A tots els de bessos, als de tres… Enhorabona per haver-ho superat. Tot passa, oi? Un petó!

  4. Mai tornes a dormir com abans, cert. Però el cos i la ment aprenen ràpid a optimitzar les poques hores que acabes dormint i així amb menys hores el cos en té prou.
    La meva gran , que ara ja té 5 anys, dorm des dels 3 i mig tota la nit i quan està malalta potser es depserta però agafa el son ràpid altra vegada. Però tinc la petita que aviat farà 2 anyets. Tinc la sort que és molt dormilega i la mala sort que és intolarant al gluten. Si tat va bé, es desperta i mama no sabria dir quantes vegades, però puc descansar. Ara bé, el dia que ha menjat un tros de galeta de sa germana, o unes salsitxes que duien gluten, o …mil coses més…llavors agafem-nos que ens esperen uns 5 dies de no dormir!!!Avui en conto 3..dos més i ja tornaré a dormir!!!!
    Sort que no tinc insomni perquè sino…
    Petons,
    M.

  5. Reconec que aquest és un dels motius que em creen certa angoixa ara quee stic a punt de tenir la segona filla!!! El gran ja dorm bé i ara…
    Però també veig que ara dormo ben poc i tot i la panxota el cos aguanta…estem preparades!
    😉
    Tan de bo siguem unes iaies diferents i puguem dormir ben planes!

  6. Jejeje que identificada me he sentido con lo de las necesidades primarias!! A mi me pasa igual y con el sueño, fue lo ir peor lleve las primeras semanas después de que naciera la peque, ahora duermo bastante mejor pero no como cuando tenia 15 años jajaj un besazo

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