No es necesario

¿Por qué no preguntar antes?

8.11.2011

Estos días de vacaciones hemos vivido una situación que, sin quererlo, se ha repetido demasiadas veces. Inevitablemente, hemos ido más a comer fuera, o hacer el vermut, o tomar algo y nos hemos encontrado con situaciones que me han hecho poner la luz de “alarma”. Seguro que si tienes hijos, has vivido algo parecido. Casi en todos los lugares donde hemos ido a comer fuera, de repente, se acercaba el camarero o la propietaria o el quiensea de turno de aquel local, con un chupa-chup o una piruleta para Laia. Ella, que hasta estas vacaciones no sabía qué era un caramelo (porque nosotros no los comemos y porque, simplemente, no es necesario), no acababa de entender por qué aquella persona que no había visto en su vida le daba algo envuelto en un papel y pegado a un palo.

Pero la cuestión no es esa. La cuestión es; señores y señoras que ofrecéis lo que os parece a nuestros hijos: ¿Por qué no preguntáis antes? ¿Tanto cuesta? Ya sé que lo hacéis como un acto de buena voluntad, con todas las buenas intenciones del mundo, con ánimo de caerle mejor o de hacerla contenta. Pero de verdad, no es necesario. Ya está contenta sin tener que comer ningúna piruleta. Y no es que la piruleta en cuestión sea un pecado, sino que primera, los niños tan pequeños no deberían comer caramelos. En segundo lugar, puede ser un motivo de conflicto; los padres creen que en ese momento no tiene que comérselo porque estáis a punto de cenar o lo que sea y ¡PAM!, ya se pone a llorar y tienes follón asegurado. Un follón absolutamente innecesario, no hay que decirlo. Y en tercer lugar y más importante: hay niños que son alérgicos, y otros intolerantes. Hay niños a los que comer un simple caramelo les puede enviar directamente al hospital. De hecho, cada vez son más, por lo tanto: ¿no es mejor preguntar a los padres primero si creen conveniente que se les ofrezca un caramelo?

El caso más molesto para mí fue un día que en un restaurante, de repente aparece la señora propietaria y le da a Laia un Danonino. ¡Toma!, yogur al canto y sin preguntar. Yo soy intolerante a la lactosa y Laia, de momento, no, pero podría serlo. Estuve a punto de decirle: “¿Hola? Me llamo Miriam y soy la madre de esta niña, y él, es su padre”, porque tuve la absoluta sensación de que éramos invisibles. ¿No se preguntó, esta mujer, que si no pedíamos ningún láctico para Laia después de comer era precisamente porque no quiere? Sí, aunque parezca raro, no le gustan. No le gustan los lácteos ni los caramelos que justo después de abrirlos y chuparlos un momento, los abandona en cualquier lugar con total desinterés. De hecho, el único dulce que le gusta es el chocolate negro (¿por qué será?). Pero cuando vio aquel yogur puso cara de “ah, vale” y la mujer ya lo había abierto. Con una cucharada le bastó y acto seguido dijo: “papá, para ti”.

En todos los casos salí con la sensación de que tenía que haber dicho algo. Sin cortar el rollo a Laia (que ella no tenía ninguna culpa), decirles después a todos los hombres y mujeres cargados de buenas intenciones “la próxima vez, preguntad antes a los padres, porque a lo mejor creemos que no es un buen momento para comer un caramelo, o porque hay niños alérgicos a quien un caramelo puede significar un problema con mayúsculas”. Pero me pillaban desprevenida, con la guardia baja, sin ganas de discutir y los dejaba hacer. Y luego me arrepentía. De no haber dicho nada, porque quizás hubiera podido darles otro punto de vista, para que pusieran un poco de conciencia a aquel acto absolutamente mecánico que hacen algunos de ofrecer caramelos a los niños. Repito: no es necesario.

Y pensé en Silvia y la entendí más que nunca. Silvia, que a menudo visita este blog y que también tiene uno para explicar las dificultades y experiencias con la alergia de su hijo. En este post explicaba una de tantas situaciones que debe haber vivido con los ofrecimientos desinteresados. http://sermadreunaaventura.com/tag/alergia/. Lo siento Silvia, la próxima vez haré pedagogía.

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

9 respuestas

  1. Sí, és molt complicat… crec q tot recau en una cosa tan simple com preguntar… jo sempre ho faig, amb veïns, fills d’amics, etc… i jo tb ho agraeixo quan ho fan. Pq hi ha vegades q no em fa res, xo n’hi ha d’altres q és lia ‘parda’. Fins ara no sabien massa què eren ni dios-xups ni caramels, xo ara ja ho han ben descobert. i les meves… a una li encanta la xocolata i a l’altre no 😉

    1. Hola, Núria. És que no costa res preguntar! I més ara, que hi ha nens que no poden menjar gluten, altres que no poden menjar lactosa, etc. Però mira, suposo que hi ha gent que s’entesta a ignorar els pares! 😉 Una abraçada per tu i per les bessones!

  2. Sí, jo també m’hi he trobat. I em molesta moltíssim. La meva encara no sap massa el que són els caramels i no insisteix, però suposo que aviat se m’acabarà el “xollo” i aprendrá el que són.

    I una altra cosa que em molesta és com de ben petits la gent dóna caramels i porqueries als nens amb tanta facilitat. Aquest estiu vam fer un curset a la piscina (nens de 1 a 2 anys) i l’últim dia els hi van reglalar a tots una bossa de xuxeries enorme. No calia, encara són petits! Això ja arribarà tard o d’hora segur!

    1. Carai, ja els val als de la piscina, no!? Suposo que simplement, és que hi ha manca de consciència en aquests temes, i com que moltes (com jo) tampoc expliquem com ens sentim, doncs tot plegat es perpetua. És responsabilitat també nostra o sigui que jo a partir d’ara, intentaré menjar-me la vergonya i dir-los que em preguntin abans. Una abraçada!

  3. Uff, és complicat tot i que he de dir que a mida que es van fent grans la cosa es simplifica bastant. Jo, ja no em tallo, quan els hi ofereixen alguna cosa i no crec que l’hagin de prendre simplement dono les gràcies i els hi dic a ells: “això m’ho guardo per després que ara no toca, d’acord.” Suposo que la persona que els hi ha ofert es deu pensar que sóc una maleducada però jo penso que més maleducada és ella per no preguntar.
    Ara, jo recordo quan eren més petitons que haviem tingut baralles fins i tot amb la família. Reconec que sóc molt maniàtica però si a mi el pediatra em diu que no li doni prèssec a un nen de sis mesos perquè és una fruita molt al·lergènica i és millor esperar a que el nen sigui més gran, qui és el seu avi per donar-li?? Doncs com aquestes varies, ens haviem de sentir que si estavem carregats de punyetes, que si això ho haviem pres tota la vida i no passava res…. en fi, complicat, complicat!!!

    1. Anna, i aquella sensació de què ets el “poli dolent”? Fa molta ràbia, i més encara quan és una situació que no l’has ni buscada! En aquest cas, com en d’altres, calen grans dosis de paciència per no engegar un moc al del ditxós xupa-xup que t’ha ignorat de la manera més evident! Gràcies pel comentari, Anna, i per explicar-nos la teva experiència.

  4. ¿Qué te voy a decir que no sepas ya? ¡Te entiendo perfectamente! No comprendo ese afán de la gente por querer ganarse la simpatía de un niño al que no conocen de nada -y que probablemente no volverán a ver en su vida-, a base de caramelos o dulces de todo tipo.

    Este verano, también en un restaurante, trajeron a mi niño una bola de helado, sin pedirlo, sin preguntarnos antes… El camarero se lo puso delante de sus ojos con una sonrisa de oreja a oreja. No quiero ser grosera en estos casos porque se que se hace con la mejor de las intenciones pero es tan, tan complicado generar conciencia en la gente del daño tan grande que se hace… Creo que es una batalla perdida aunque me parece fundamental denunciarlo públicamente en nuestros blogs o en foros de conversación.

    1. Totalmente de acuerdo. Lástima que los que ofrecen las bolas de helado, las piruletas y cosas varias, no leen nuestros blogs! 😉 Pero no hay que desistir. Poquito a poquito se puede llegar a todas partes! Un beso.

  5. Totalmente de acuerdo contigo!!! La gente tiene que ser más respetuosa con los hijos ajenos. Aquí en Colombia últimamente existe la costumbre de preguntar antes de hacer o darle algo a los niños. Así debería ser siempre!!

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