Aprendizaje

Reaprender

17.1.2012

La maternidad y la paternidad comportan un tiempo de aprender muchas cosas nuevas; tantas que ni siquiera nos lo podemos imaginar antes de serlo. Pero también es un tiempo de reaprender otras que ya sabíamos hacer y casi hemos olvidado, o desaprender otras que sabíamos hacer de otra manera y ahora tenemos que darles otro enfoque, otra mirada, desde este nuevo “yo” que ha nacido con la llegada de un hijo. Y a veces reaprender y desaprender es más difícil que aprender de nuevo.

Absorber nuevas situaciones, aprender nuevos conocimientos, nuevas tareas, nuevas necesidades y nuevas demandas puede parecer complicado a veces pero no hay escapatoria, hay que aprender y aprender rápido, porque con un bebé en brazos, no se puede sino ir adelante. Nos obliga a ir adelante. El tiempo pasa y ese bebé se va haciendo mayor y nos vamos dando cuenta de que el aprendizaje no se detiene, no se detiene nunca. Quizás pensábamos que el maratón terminaba con el primer año de vida de nuestro hijo y cuando sopla la vela de aquel “primer” pastel nos damos cuenta que no, que esto no se acaba (¡por suerte!). Y que, en realidad , no sabemos todavía nada. O sea que nos calzamos las botas, nos arremangamos y seguimos aprendiendo, sin cesar y cada día.

Y de pronto nos damos cuenta que hay otras cosas que no son nuevas; cosas que hacíamos antes de tener a nuestro hijo y que por tanto, conocemos de sobra, pero hace mucho que no las hacemos. Algunas casi las hemos olvidado y otras, son las mismas pero nosotros no, y por lo tanto, hay que reintegrarlas en nuestra vida. Nos damos cuenta, por ejemplo, que de repente tenemos un poco de tiempo para nosotras. El primer día que el bebé hace una siesta larga sin tenernos pegadas a su lado nos encontramos en el comedor, sin saber qué hacer; queremos hacer muchas cosas pero no sabemos por cuál empezar. Queremos hacer tantas, que no sabemos si vale la pena empezar porque desconocemos si, en el momento de ponernos manos a la obra, el bebé se despertará y se habrá acabado el espejismo. Y seguimos en el comedor decidiendo entre leer, llamar a alguien que hace días que tenemos que llamar, dormir, ducharnos, hacer el cambio de armarios, buscar información en Internet sobre lo que sea, o simplemente, escuchar música mientras tomamos un té. Reaprendemos a tener tiempo.

El bebé se hace mayor y un día nos encontramos solas en casa, solas por primera vez porque el hij@ está con el padre en el parque o a dar una vuelta… Reaprendemos a estar solas. Saboreamos como era… Hace tanto tiempo que no lo estábamos… desde antes del embarazo… y ya casi ni recordábamos qué se sentía.

Después del parto, a veces después de bastantes semanas dependiendo de cómo haya ido todo… un día nos reencontramos con la pareja en la intimidad. Y sexo teníamos antes, claro que sí, pero ahora… ahora somos una familia. Ahora, además de un hombre y una mujer, ahora también somos un padre y una madre. Ha habido tantos cambios, tantas emociones a flor de piel, tantos momentos intensos que probablemente no habíamos vivido nunca, que debemos reaprender a estar juntos y solos. Juntos y desnudos. Juntos y haciendo el amor. Reaprendemos mientras vamos integrando esta nueva familia, esta nueva pareja, con muchos más matices que antes, con muchas más caras… porque nos hemos descubierto el uno al otro en el amor, pero quizás también en el miedo en un parto complicado,… nos hemos conocido en la vulnerabilidad y en la fuerza de cada contracción que atravesábamos juntos… Y con todo este nuevo bagaje a nuestras espaldas como personas, como pareja unida para siempre por aquel hij@, reaprendemos a amarnos y a tocarnos. Respetándonos, dándonos el tiempo necesario y añadiendo, seguramente, muchas más caricias, besos y abrazos que antes.

Con la maternidad y la paternidad se reaprenden tantas cosas que yo ya he perdido la cuenta. Sigo con las botas y arremangada y tengo la sensación de que esto no se detiene… Y agradezco a la vida y a nuestra hija la oportunidad de ir creciendo con cada nuevo día y pido “por favor, que no se detenga… que esto que estamos viviendo NO acabe nunca… “

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

12 respuestas

  1. Me encantan todas tus entradas, me identifico plenamente con cada una de ellas, me siento bien cuando te leo, me tranquilizo como madre y aprendo muchísimo de tu experiencia. Sigue, por favor!

  2. Qué razón tienes y qué bien lo has expuesto.
    Me ha encantado la última frase. Y es que el aprender o reaprender continuamente es algo que debería estar presente en la vida de toda persona, el crecimiento personal.
    Un abrazo

    1. Para mí, vivir sin aprender nada no tiene ninguna gracia. Aprender para ser más felices, para saber más, para ser mejores personas, para vivir más en el presente y para estar más tranquilos…
      Gracias Carol. Un beso.

  3. Coincideixo amb tot. M’agrada molt com ho expliques. És molt agraït i gratificant, i tot un repte, poder desenvolupar un “nou” jo gràcies a la maternitat, una nova cara de la nostra personalitat. Persona, filla, amiga, germana, tieta, dona, mare !!! què difícil, però quin repte més maco anar aprenent cada dia a ser cada una d’aquestes parts que ens formen, com tu dius.

  4. Cuánta razón Miriam! Yo desde mi experiencia que mis peques ya son más granditos y algo más independientes puedo decir que reaprender sí es difícil… es taaanta la costumbre de estar siempre con ellos, hacerlo todo con ellos… que ya casi no sé salir sola o hacer algo sola, me cuesta mucho. De hecho es que me encanta salir con ellos a todos lados, a pesar de que con el enano vas corriendo por donde quiera que vayas porque él no para ni un segundo, pero a veces se da esa situación de verme sola y decir ¿qué hago? ¿a dónde voy? supongo que cuanto más tiempo pase más me iré acostumbrando a esas situaciones,pero es muy difícil. Saludos!

    1. Zulema tienes toda la razón! Me ha gustado mucho eso que dices de “¿qué hago? ¿adónde voy?” yo me he sentido así… y todavía hay algún dia que siento lo mismo, como desubicada, intentando recolocarme en esta nueva etapa… Pero no, no es fácil!
      Un abrazo

  5. A mi me cuesta horrores reaprender ciertas cosas, de hecho siento que ya no quiero vivirlas de la misma forma en que las vivía antes. El ejemplo de estar solas es muy bueno: cuando me separo de mi hijo no se hacer nada y tampoco quiero aprenderlo y mi hobby es un blog sobre maternidad, jajaja! La persona que era se quedó muy atrás hace poco mas de 2 años y no lo echo nada de menos!

    1. Hola, Silvia! Te entiendo perfectamente, a mi también me pasa… No reniego de como era, pero me gusto más ahora, que soy mamá! Aunque a mi sí que me apetece reaprender a disfrutar también de “mi” tiempo sola, o con amigos… Para cargar pilas, para nutrirme también de mi espacio de mujer, profesional, amiga… Pero me está resultando muy difícil!
      Un abrazo

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