A menudo hay madres que me consultan preocupadas por culpa de alguna frase categórica que alguien les ha dicho y que les ha hecho entrar el miedo en el cuerpo o mejor dicho, la inseguridad.

Lo primero que deben saber los padres primerizos o los que están a punto de serlo, es que en la maternidad y paternidad hay muy pocos blancos y negros y en cambio, hay un montón de grises, de azules, naranjas, verdes, rojos intensos y tantos colores como os podáis imaginar.

Porque en esta etapa, así como en la vida… todo depende. Y aquí, unos ejemplos de afirmaciones categóricas que… dependen:

«Parir es sinónimo de dolor»: depende. Hay muchas mujeres que hablan del parto con palabras como dolor, dolor, sufrimiento… Pero muchas otras aseguran que para ellas fue mucho más duro el postparto que el parto. Otras afirman haber parido sin haber sentido dolor en absoluto y algunas, muy afortunadas y que tampoco son pocas, paren sintiendo el orgasmo más bestia de su vida. Sí, así de diverso es el mundo del parir.

«¡Ten cuidado con la subida de la leche!»: Hay mujeres que tienen mucho miedo porque les han dicho que duele mucho, que es horrible cuando se te ponen unos pechos como melones y otra vez… depende. Hay muchas que no sienten dolor y que no les supone ningún tipo de molestia.

«Lo peor del posparto es el baile de hormonas»: Depende. Seguro que tantas mujeres como me leéis, tantas experiencias, y seguro que ninguna es igual ni se parece. Porque el posparto y sobre todo el puerperio, cada uno lo vive a su manera y a veces el baile de hormonas puede suponer un desbarajuste interno y emocional importante, pero otras, no. Porque hay mujeres que están felices de cabalgar sobre las hormonas y de hacer los altibajos como quien va subido en el Dragon Khan, gritando de alegría con la adrenalina desbocada!

«Después del primer año de vida todo es mucho más fácil»: Depende. Conozco tantas parejas a quienes les parece justo lo contrario… Que después del primer año es como si todo fuera más pesado, o que costara más, o que pidiera mucho más de nosotros… O de otras que quieren que el bebé crezca porque así, tan pequeño, no lo entienden…

«Los niños sufren mucho cuando la madre va a trabajar»: Depende. Depende del vínculo que tengan bebé y madre, de la cantidad de horas que ella esté fuera, de quien cuide al bebé, de si es lo suficientemente amoroso, de si establece un buen vínculo, del carácter del bebé, del entorno donde se produzca la separación… Depende de tantas cosas, y de tantos factores…

«Si no tienes un segundo hijo en seguida, después da pereza»: Hay mucha gente que va por un segundo hijo al cabo de muchos años de haber tenido el primero y no tienen nada de pereza. Hay tantas situaciones y tantas emociones como familias.

Porque cada afirmación categórica en esto tan complejo y apasionante como es la maternidad y paternidad se puede desmontar con sólo un momento: con sólo una pareja, un bebé, un niño, una familia,… que lo viva o lo haya vivido de otra manera. Porque no todos somos iguales, afortunadamente, y cada uno de nosotros ha venido aquí con una historia, con un bagaje, con un entorno y dentro de un sistema familiar muy distinto al del de al lado… Y eso hace que todo dependa. De él, del otro, del hijo… y con la suma de todos, sale una situación nueva, una manera de criar, una manera de vivir donde las afirmaciones categóricas no tienen cabida.

Por ello, mucho cuidado con este tipo de afirmaciones. Coged siempre con pinzas las afirmaciones categóricas que escucharéis o leeréis aquí o allá… también las que seguro he dicho yo en alguna ocasión! (sé que no me lo tendréis en cuenta!) 😉 y miradlo todo desde vuestro propio prisma.

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