No me di cuenta hasta hace dos semanas. Un jueves, a las 20:30h en Barcelona. Me vino de golpe y lo supe: echo de menos improvisar. Improvisar sola, así, sin contar con nadie más, sin necesidad de sincronizar agendas y tener controlado quién se quedará con ellas.

Salía de una charla sobre gestión de emociones que había dado en la librería Síntesis. Sentía el subidón que siento cuando termino de hablar de lo que me apasiona y era muy feliz. Me había despedido de Olga, la propietaria de la librería que me dio un abrazo y un regalo: un collar verde precioso.

Todavía hacía sol, la temperatura era de verano pero ideal, y había ESE ambiente que hay en Barcelona a las 20:30h de un día de verano: todo el mundo arriba y abajo y muchos, en un jueves, listos para ir a tomar algo y desconectar un rato.

Y las ganas de hacer lo mismo se apoderaron de mi. Llamar a Marc, o a Jordi, o a Manel, o a Berta, o a Jaume, o a… y decir “oye, que estoy en el centro, tomamos algo?”, como he hecho tantas veces antes de ser madre, al salir de trabajar.

Era fácil, ¿os acordáis? Nadie te esperaba. Salías de trabajar y simplemente, buscabas plan para ir al cine, o a cenar, o a tomar algo.

Hace 7 años que me esperan con ansia y hace el mismo tiempo que yo no sé estar fuera de casa mucho rato porque me cuesta. Hace 7 años que sincronizamos relojes con él los domingos, cada uno con su agenda delante, y planificamos la semana. Hace 7 años que no podemos dejar cosas “al aire” porque hay unas niñas a las que cuidar y que nos necesitan.

Sí, hay momentos en que me viene esa morriña del “venga, llamo a tal y tal, y nos vamos a ese concierto no sé donde y volvemos mañana por la mañana” como había hecho… O que pasaría a buscar al trabajo a mi marido e improvisaríamos dónde cenar y qué hacer luego sin pensar en nada más.

Y luego lo pienso de verdad en lo que mi mente me está diciendo, y me doy cuenta que echo de menos ese recuerdo pero que la gran mayoría de veces no iría a ningún sitio ahora. Porque la peque es muy peque todavía y nos echaríamos mútuamente de menos. Y prefiero echar de menos esa sensación que a mi hija pequeña.

Pero juego con esa idea y me doy cuenta de algo más importante todavía: de que se empieza a vislumbrar el final de mi segundo puerperio. ¿Cuándo termina? me preguntan algunas madres y les respondo que yo no se lo puedo decir: que ellas, un día, así, sin más, tendrán ESA sensación de que el puerperio está terminando.

Porque se sentirán distintas, porque flirtearán con la idea de hacer cosas que hasta el momento les parecían imposibles, porque la separación ya no la verán tan lejos…

Me gusta. Recordar cómo era esa época en que hacía lo que quería sin dar explicaciones a nadie, sin tener que atar ningún cabo suelto en la agenda, ni depender de nadie para cuidar a nadie. Pero también me gusta darme cuenta que en casa me esperan, que vienen corriendo unos piececitos y otros de más grandes para abrazarme, ávidas de mamá.

Ahora toca eso. Lo de las agendas y lo de que quedar con amigos sea complicadísimo… Ya sabéis aquél chiste de «Amigas, quién quiere quedar?» Y todas gritan «¡YO!» Y luego empiezan: yo el lunes no puedo que el niño tiene judo, yo el martes no puedo que trabajo, yo el miércoles no puedo que tenemos una fiesta de cumpleaños… y así. Real como la vida misma.

Un día ya no dependerán de mi, ya no me esperarán, y tendré todo el tiempo del mundo para improvisar. Por ahora lo único que improviso es qué hago para cenar 😉 

PD: El dibujo es de Laia (casi 7 años)

6 Comentarios

  • Patri

    Oh!! Totalment identificada! El meu petit de 2’5 anys depen totalment de natros i encara no hem trobat (o no el volem trobar) el moment de deixar-lo a dormir a casa els avis per fer això (improvitzar com abans). I és el que tu dius.. ara ens espera amb ansies… ja tindrem temps d’improvitzar quan ell sigui més gran i faci la seva! Enhorabona pel bloc & canal youtube. Ens encantes!

  • Mireia

    Jo trobo a faltar el mateix, quan la meva unica responsabilitat era amb mi mateixa. Però sé que tot passa i arribarà un dia en que trobaré a faltar no tenir temps per mi mateixa.
    Entenc perfectament aquesta sensació de no poder allunyar-se massa temps de casa, però no veig que hi hagi massa gent que l’entengui ( al menys, al meu voltant).
    Gràcies per posar paraules a molts dels nostres pensaments.

  • Asun

    Com sempre, crec que ens sentim moltes identificades. Trobo a faltar el estar al sofa i que algun dels dos digui, ens vestim i marxem? I sense rumb fix anem algun lloc a sopar, al cinema….
    Però és veritat que ara amb Arnau, a vegades ho penses, però alhora no tinc gens de gana de sortir sense el nostre petit. Pensem que el temps passa massa ràpid i que llavors tindrem temps per nosaltres per poder fer el que ens vingui de gana, però ara vull exprimir al màxim al temps els tres junts, abans que s’ha m’escapi i ja no pugui tornar enrera.
    Gràcies Miriam com sempre per expressar el que sents, una abraçada

  • Pilar

    ….Gracias por poner palabras a muchas emociones y sensaciones…. Sí, esta etapa, como todas pasarán…. Y no, yo tampoco quiero echar de menos no haberlo disfrutado lo suficiente…. El tiempo pasa muy rápido… Nos dicen todos…. Nuestro hijo no volverá a tener 3 años…. Ahora toca, como tú dices muchas veces, ESTAR AQUÍ Y AHORA….. Los 3 juntos…..

  • Loli

    Gracias Mirian ,para cada duda ,para cada sensación que no sé poner en palabras ,tu eres una gran y maravillosa ayuda.

    • miriam

      Qué bien Loli, lo celebro! 🙂

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