El viernes cumpliré 39 años. 39 tacos, ¡madre mía! Tengo una amiga, de mi misma edad que siempre me hace reír cuando me recuerda como con 18 años habíamos dicho alguna vez aquello de «aquellos son muy mayores, al menos deben tener 40 años!», como quien habla de una edad tremendamente avanzada! Y aquí nos tenéis.

39 años. Para mí, los días, las semanas antes de mi cumpleaños son removidas; como si fuera una montaña rusa con picos de alegría profunda y otros de «me falta energía». Pero como me pasa desde que tengo memoria, ya me lo conozco, y a las semanas antes de cumplir años no les presto demasiada atención! Vamos, que en momentos así no me tomo muy en serio.

Esta vez me he escuchado a ver qué me apetecía. De lo primero que he tenido muchas ganas estos días previos ha sido de estar con amigos. El sábado hice un pastel de naranja cubierto de chocolate negro y nos lo comimos ayer, con los buenos amigos de siempre, rodeados de niñas por todos lados. Reímos, hablamos del mundo, de nosotros… y volvimos a reír una y otra vez. Sensación de «me podría tirar horas así sin cansarme».

Hoy he vuelto a comer con amigos de los buenos, de los que se saborean con un buen plato en la mesa mientras disertábamos sobre el amor y la libertad. Los amigos que escuchan y los que no me canso de escuchar. Amigos con los que el tiempo siempre pasa demasiado rápido y de quien me he de despedir demasiado pronto, los que cuando dices «adiós» ya tienes ganas de volver a ver. AMIGOS, en mayúsculas.

Sólo es lunes y tengo muchas ganas de vida. Tengo ganas de agua caliente, de Naturaleza, de que nieve de una vez, de ir al cine, de hacer el amor, de jugar al UNO los cuatro, de chimenea que quema lenta y de bailar en el comedor como si no hubiera un mañana.

Así que se me dibuja delante una semana de hijas, de marido con quien quiero horas para celebrar que estar juntos vale mucho la pena, de familia con quien soplar velas y decir «que por muchos años más podamos celebrarlo». De amigas con quien hacer tribu, mientras reímos, hablamos de sexo y miramos como nuestros hijos crecen.

Una semana de blog y de un nuevo vídeo sobre rabietas que he hecho con muchas ganas. De ver madres y padres y ayudarles en la gestión de las emociones de sus hijos. De compartir experiencias. De aprender juntos.

El viernes cumpliré 39 años y creo que nunca he sido tan feliz como ahora. Siento que estoy donde quiero estar, que hago lo que quiero hacer y que estoy con quien quiero estar. Que todo vale la pena.

Que sí, que me hago mayor y cada día tengo más arrugas, pero… me gusto como soy, con mis matices, con mi cuerpo que cambia con el tiempo y la edad, con mis virtudes y con mis defectos. Me amo, por fin.

Puedo decir sin temor a equivocarme que si muriera ahora, podría hacerlo con la sensación de que he vivido de verdad. Pero no quiero que esto se acabe todavía. Creo que me queda mucho por hacer, por decir y por vivir. Quiero ver cómo crecen las niñas, quiero seguir experimentando el amor en todos sus matices con ellas, con él, con los míos… quiero seguir hablando de amor y de libertad con mis amigos y quiero reír hasta que me duela la mandíbula muchas veces más.

A mí la edad no me asusta. Pueden venir 39 y los que hagan falta.

 


2 Comentarios

  • Núria

    Per molts anys!! I gràcies pel teu blog, m’inspira i em fa companyia

    • Míriam

      Gràcies Núria! Ho celebro!!! 🙂
      Petons

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