A qui s'assembla?

17.6.2011

Últimamente he observado que aparte del virus del «TU HIJ@/MI HIJ@» que os conté que estábamos pasando en casa, también hay otro del que estamos contagiados y es aquel del de «¿A QUIÉN SE PARECE?».

Tengo la suerte que desde que nació Laia, cada semana nos hemos visto con las niñas y sus hijos (ya sabéis, aquellas de los «¡SUJETADORES SEXY, POR FAVOR!» Y del «¡VIERNES… FIESTA!«). Pues bien, si algo he aprendido del contacto con todos sus hijos desde que nacieron es que cada niño es diferente. No hay ni uno que se parezca al otro, todos tienen sus características particulares, sus maneras de hacer las cosas, sus gustos… Todos son especiales y únicos, perfectos. Seguro que las familias, la cultura, etc, etc… modelan el carácter y hacen que ese niño acabe siendo más así o asá, segurísimo, pero desde el nacimiento, cada niño viene con su manera de ser y de hacer, estoy convencida de ello.

Pero bueno, volviendo al tema del virus, el otro día hablando con una amiga me di cuenta de que, sin pensarlo, dije: «Sí, es tozuda como su padre». Más tarde pensé que quizás esta frase no era muy exacta. Pero en fin, unos días más tarde, oigo que él, su padre, dice hablando con no sé quién de la familia: «Sí, ha salido tozuda como su madre». ¡Bingo! Es la misma enfermedad pero con otra forma, ¿no os parece? Y justo después pensé, «por favor, por favor, que no se le haya sumado la tozudez mía y la de su padre, porque entonces, estamos perdidos».

Haciendo memoria me vinieron a la mente otras situaciones en las que ambos hablábamos de cosas que hacía Laia y que nos gustan y que siempre uno de los dos terminaba diciendo: «¡Sí, en eso es clavada a mí!». Nos atribuimos todos los méritos cuando hace algo que nos hace sentir orgullosos, que nos gusta, o que nos hace reír… 😉 Estoy pensando si este virus no nos ha llegado de fuera, porque al principio, nosotros no hacíamos estas cosas pero nos pasábamos el día oyendo la misma pregunta: «¿A quién se parece?», Nos la hicieron millones de veces (en el hospital, recién nacida, en casa … ¡siempre!) y la verdad es que no se parecía a ninguno de los dos. Y como era difícil determinar de cuál de los dos progenitores tenía más similitudes, entonces empezaba todo un análisis y a veces discusión entre familiares o amigos. «¿No lo ves?, Los ojos son los de ella» y el otro: «Pero qué dices, si de media cara para arriba es igual que él!», Mientras nosotros dos nos lo mirábamos con cierta distancia porque sabíamos perfectamente que no era clavada a ninguno de los dos y en todo caso, tampoco nos importaba.

Pero a medida que ella ha ido creciendo veo que hemos ido usando lo del «a quién se parece», como si el virus hubiera quedado encapsulado dentro de nuestro organismo durante meses y meses para terminar saliendo hace poco y atacarnos sin piedad. Yo no he dicho nada a nadie, pero veo otra gente que también está contagiada y en el parque, por ejemplo, me dicen: «El niño, cuando se enfada, tiene una mala leche… ¡en esto es como su padre!», PAM, ¡ya la tiene! O aquella otra versión que seguro que reconoceréis: «Sí, tú, es muy ordenada… mi madre dice que yo a su edad era igual que ella y también lo ordenaba todo«. Como si por tener alguien que lo dice, en este caso la madre (que lo sabe todo), la frase tuviera mucha más credibilidad! (Y ahora vuelvo a confesar: yo también he utilizado este argumento, alguna vez;))

No me diréis que con la maternidad/paternidad no llegan virus chunguísimos… Y lo peor de todo, ¡no hay vacuna!

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

3 respuestas

  1. Hi ha una «malaltia» encara més estranya… quan resulta que la nena és…»presumida com la padrina» jajajajajjaa… es veu que el virus no només és cosanguini, també és emocional! 😉

  2. Jajajaja.. por acá, al otro lado del continente ese virus pupula.. en la familia de mi papá y mi mamá dice que mi beba es igualita a mi mamá.. en la familia de mi esposo que a mi suegra.. a mi se parece a mi marido en mil cosas… pero creo que la que tiene razón es la madre de María: los niños se parecen a ..ellos mismo. Un abrazo!!!

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