a veces no se que te pasa

A veces no sé qué te pasa

A veces no sé qué te pasa ni cómo ayudarte. A veces me pierdo y no sé encontrar el hilo de la historia.

A veces no te entiendo, ni sé por qué haces o dices lo que haces y dices. A veces me siento impotente en esto tan complicado y que a la vez me gusta tanto que es ser tu madre.

Creces muy rápido y no sé si estoy a la altura de tantos cambios veloces. Los hijos no avisáis cuando pasáis a nuevos estadios y los padres hacemos lo imposible para poder seguiros pero a veces nos perdemos.

Y no encontramos el sendero que nos lleva a vosotros.

Finalmente llegamos con esfuerzo y entrega, pero lo sé, llegamos menos rápido de lo que os gustaría. Sí, por el camino hemos tenido que buscar recursos, llorar en alguna esquina o en el hombro de algún amigo.

Pero es que seguiros el ritmo a veces nos deja sin aliento. Y llegamos un poco tarde cuando ya estáis a punto de hacer algo nuevo o de pensar diferente o de decir lo contrario de lo que pensabais hace un rato.

Lo sé. Para ti crecer tampoco es fácil y en ocasiones puede que sientas que a mí también me pierdes y te quedas sola en el sendero. Estoy aquí, hija mía. Estoy siempre, incluso cuando no me ves.

Sé que cuesta creerlo pero te quiero en la presencia y en la ausencia y el amor me hace presente allí donde estés. Al igual que tú, que te puedo palpar sólo cerrando los ojos y imaginándote.

A veces tengo miedo, de ese miedo tan enterrado y doloroso que da vergüenza admitirlo. Miedo de que un día no me quieras o ya no tengas interés en que nuestros senderos se encuentren.

Supongo que los padres pasamos muchas veces por ahí: por el miedo de perderos y hay tantas maneras que asusta. No hay nada que me ponga más triste que pensar en perderte, de la manera que sea. No deberíamos perderos nunca, los padres a los hijos. Nunca.

A veces admito que no sé qué te pasa ni cómo ayudarte. Admito pedir a los cielos que me den la clave pero quizás no hay ninguna y la demanda es en vano.

Quizás lo que hace falta es aceptar: que no lo sabemos todo y que a veces esto de la crianza es difícil y cansa. Quizás lo que hace falta es aceptar que no puedo hacer gran cosa más que decirte “estoy aquí y te quiero”, que no puedo cambiar lo que pasa ni vivir esta etapa por ti.

Sí, te lo ahorraría todo, créeme, pero esto no sería ayudarte. Pero por ganas, te sacaría todas y cada una de las piedras del camino para que no te hicieran tropezar.

Pero hacer eso sería ponerte LA piedra en el camino. O sea que hay que aceptar que creces y que vivirás tus propias etapas. Y transmitirte que estaré aquí para cuando digas “mamá, necesito un abrazo”.

Seguiré adelante, hija mía, intentando no quedar muy atrás en el camino y que no sientas que mamá llega tarde, resoplando y cuando ya no la necesitas.

Criarte es un regalo y el mayor de los retos, que vivo con compromiso, placer y ganas. Pero a veces tendré que aceptar que no sé más y tu tendrás que aceptar que sólo soy tu madre.

Te quiero más de lo que puedo escribir con palabras.

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

12 respuestas

  1. Quines paraules més encertades… em sento totalment identificada, especialment amb el meu fill gran (3,5 anys) diagnosticat de sd.asperger, com em costa poder entendre’l i poder ajudar-lo… Míriam, et voldria demanar algun post o video precisament sobre els nens amb necessitats especials, crec que pots ajudar a moltes famílies que ens trobem en aquesta muntanya russa de sentiments, i també que des de l’altra banda se’ns entengui quan a vegades ens trobem en situacions molt (MOLT) difícils de gestionar per la diversitat dels nostres fills, i que les mirades, comentaris de l’entorn pesen molt. Penso que pots ajudar-nos a totes les famílies que en trobem en aquesta lluita.

    Moltes gràcies per tot!

    1. Gràcies per la confiança, Laia, però no sé si ho sabria fer prou bé. No visc la vostra realitat i em sentiria molt malament de no poder-la reflectir tal com mereixeu… Però de totes maneres, hi pensaré. Una abraçada.

  2. A vegades necessitem saber-ho tot i acceptar que hi ha coses que se’ns escapen costa molt però és així. M’ha agradat molt l’escrit i m’hi sento reflectida. Enhorabona!

  3. Tranquiliza tanto ver que no soy la única que se siente así… Anoche vi que habías puesto el post pero no pude leerlo ya que mi hija estaba en uno de esos momentos que últimamente se repiten más de lo que me gustaría o a veces pienso que más de lo que puedo aguantar… Estuvimos 2 horas riñendo, diciendole que tenía que hacer caso, que dónde no hay que tocar pues no se toca y ella como el que oye llover, retandonos (sobretodo a mi), llorando por todo y sin motivo, pegandonos… Me fui a la cama con un gran sentimiento de culpa y creyendome una loca histérica que necesita que la encierren. Hoy más tranquila lo he podido leer y me ha venido caído del cielo este post. Gracias, mil gracias!

    1. Hola Raquel… te entiendo, supongo que ayer fue muy duro… Pero piensa que sí tenía motivo, seguramente: sus motivos para estar y actuar como lo hacía. Intenta acortar distancias emocionales con ella, lo necesitáis, seguro, las dos. Un abrazo fuerte.

    1. Hola María. Me refiero a que a veces parece que estemos muy distanciados de nuestros hijos: no conectamos, nos enganchamos por todo, no hay esa harmonía en la relación. Acortar distancia emocional es estar cada vez más cerca, sentirnos cada vez más unidos…

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