Anar a la 1

20.3.2012

Una de las cosas más difíciles de la vida es ir a la 1. Si a veces cuesta hacerlo con uno mismo ;), imaginaos lo complicado que es conseguir andar en el mismo sentido y con el mismo objetivo con otra persona, ya no digamos tres o cuatro. Esto se ve muy claramente en la crianza de los hijos. Ser una pareja que antes de embarazarse va bastante a la 1, estar más o menos de acuerdo en las cosas importantes y haber tenido hasta entonces una relación fácil y placentera no es ninguna garantía de que una vez llegado el hij@ esto continuará siendo así.

Seguro que en vuestro entorno conocéis a más de una pareja que poco después de la llegada de un hij@ los caminos de hombre y mujer divergen tanto que la separación, inevitablemente, se acaba produciendo. A veces no es porque el tiempo para cada uno desaparezca, porque vayan agobiados y puedan compartir pocos (muy pocos) ratos de intimidad. A veces es simplemente porque tienen maneras tan diferentes de criar, de relacionarse con el hij@ e incluso de quererle, que estar juntos en la misma casa se vuelve insoportable. Uno se pone de los nervios cuando ve el otro que hace A y el otro se pone histérico cuando ve al otro que hace B. Lo curioso del caso es que ninguno de los dos sabía que reaccionarían así, ni que se lo pasarían tan mal viendo que les es imposible compartir la misma manera de vivir la crianza. Y es duro, muy duro, por una pareja que se ama, que se gusta, darse cuenta de que el amor que se tenían va evaporándose a la misma velocidad con que la distancia los va separando en cuanto a lo que hay que hacer y cómo con un hij@.

Ir a la 1 se complica cuando hemos sido criados de maneras distintas o cuando hemos puesto poca conciencia en las consecuencias que ha tenido el vínculo o la falta de él con nuestros padres. Y mientras tanto, ante nosotros hay un hij@ que nos pone a prueba cada uno de los días… Ir a la 1 no quiere decir ni estar de acuerdo con todo ni actuar exactamente igual en absolutamente todas las situaciones. Esto simplemente es imposible porque somos dos personas, madre y padre, y somos diferentes. Cada uno tenemos nuestro carácter, nuestra energía, nuestra manera de hacer, nuestra manera de comunicarnos, de resolver conflictos, de ver la vida… Para mí, ir a la 1 quiere decir que nuestro hij@ no vea que uno dice blanco y el otro dice negro, sino que vea que somos 2 pero que somos 1 equipo, el mismo equipo, que caminamos dándonos la mano, que a veces uno tira del carro porque el otro está más cansado y al día siguiente, quizás, es a la inversa. Para mí ir a la 1 quiere decir que cuando uno de los dos no está de acuerdo en cómo ha actuado o en lo que ha dicho el otro, nos podamos sentar juntos, con calma, y ​​hablar de lo ocurrido. Explicarnos qué hemos sentido, cómo lo hemos vivido, para poder llegar a una posición común sin que haya ni un vencedor ni un vencido.

Para mí ir a la 1 es saber que puedes relajarte porque está la otra persona que puede tomar el relevo teniendo la plena confianza que tu hij@ está en buenas manos. También lo es ponerte al frente si el otro necesita relajarse o no está, sin traicionar ninguno de los acuerdos tomados juntos y sin olvidar nunca que seguimos uno al lado del otro en esto de criar a nuestro hij@. Es poner el respeto por el otro por encima de todo porque es a quien hemos escogido para emprender, seguramente, el aprendizaje más grande de nuestra vida: criar un hij@.

Pero ir a la 1 no es nada fácil y requiere un compromiso profundo y diario de las dos partes. Asimismo, debemos tener claro que ir a la 1 ahora no quiere decir que ya hayamos firmado un contrato de por vida. A veces estamos de acuerdo y sincronizados en esta etapa, pero no dentro de quince años, con el hij@ en plena adolescencia. Es como lo del jardín con el que se compara muchas veces la relación de pareja, el que hay que ir regando y cuidando cada día… Ir a la 1 es como eso; e incluso quizás es más importante, porque no hacerlo tiene efectos sobre nuestro hij@ y al mismo tiempo, nos acaba destruyendo el jardín por muy bonito que lo tuviéramos.

5 Comentarios

  • Anna

    Què difícil és anar a la una!!!!! Per mi, ha estat i és de les coses més difícils de criar un fill.
    Com be dius, és molt important anar-hi perquè no fer-ho té uns efectes molt negatius sobre els nostres fills.
    Jo no m’hagués pensat mai que difeririem tan en la manera de criar un fill i la veritat és que ens està costant, però penso que mica en mica i a base de molt diàleg calmat després de sopar, anem aconseguint acords. Sobretot per que els nostres fills no ens vegin com un pare i una mare que actuen diferen sinó com un equip.
    Jo sempre vaig veure els meus pares així i ara de gran me n’adono que no sempre estaven d’acord en tot però el més important és que nosaltres no ho vam notar mai.
    Uff, què complicat!!!!!!!!

    • Míriam

      Sí, Anna, és molt complicat i alhora molt i molt important. Veure que els pares no van a la 1, que tenen comportaments molt distants davant la mateixa situació desorienta. «un em deixa fer això, l’altre no… un em renya, l’altre m’abraça…» però per poder anar a la 1, com has explicat, és necessari moltíssim diàleg calmat.
      Gràcies, Anna, per explicar la vostra experiència!
      Petons.

  • haydee

    cómo cuesta ir a la una!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  • Clarise

    Quin post tant important. Crec que me l’imprimiré i el faré llegir al meu marit. El posarem a la nevera…
    A nosaltres ens està costant, i més ara jo estant embarassada, i amb l’estat alterat (en part per les hormones…), tot plegat es fa més difícil. Sobretot l’important és el dia a dia, com tu dius.

  • Raquel

    M’agrada molt aquest post. Tinc la sort que tant la meva parella com jo pensem de forma similar. Però és veritat que potser en el dia a dia surten friccions que cal parlar-les pq no és facin més gran. Comunicació és la clau.

    Gràcies altre cop

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