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Relación de pareja

 

La relación de pareja, lo habréis oído miles de veces, es como un jardín que hay que cuidar cada día. Estoy de acuerdo con esta afirmación, claro que sí, pero os diré que después de parir y durante el primer tiempo de la crianza es un jardín donde nadie tiene tiempo de pasar un rato para cuidarlo.

Porque simplemente, hay otra prioridad: un bebé que nos necesita y que nos reclama, sobre todo a las madres.

¿Es grave? No, es normal. Por eso viene un tiempo en que se pueden hacer muchas menos cosas con la pareja y sobre todo, se tiene mucho menos tiempo para estar el uno con el otro si no es con un bebé entre los dos.

Cuesta encontrar los espacios de 2, porque, no nos engañemos, ahora somos 3 y todo es nuevo, y nos estamos adaptando, y se nos remueven un montón de cosas y a veces, parece que la vida se nos escape y no podamos atraparla.

Insisto, ¿es grave? Yo creo que no, que no lo es, siempre y cuando la base de la pareja sea sólida, que los fundamentos estén bien asentados, que ambos sepamos y estemos de acuerdo en que es sólo un tiempo, que pasará y que podremos recuperar todos nuestros espacios ahora un poco abandonados.

No es grave, siempre y cuando tengamos paciencia y no culpemos a nuestro hijo de nuestras carencias o desencuentros. Si no es así, la llegada de un bebé en casa lo dinamita todo, porque lo cambia todo.

Tenéis que saber, padres primerizos inmersos en la crianza, madres embarazadas a punto de parir, que todo volverá, o casi todo (porque las prioridades nunca más serán ya las mismas).

Por eso, a los que todavía no tienen hijos siempre les digo, si me lo preguntan:

Pulid lo que no os une, limad las diferencias, trabajaros las carencias propias y a nivel de pareja porque un hijo no remienda nada, al contrario, hace que estas grietas sean más grandes porque estaréis cansados, porque os echaréis de menos, y porque tendréis diferentes maneras de pensar y de hacer frente al hijo y eso os activará el resto.

Si no hay una buena base donde construir, la casa, simplemente, se derrumba.

Y eso es lo que pasa en muchísimas parejas, que se desmoronan poco después de la llegada de un hijo.

Es como si el revulsivo que es la llegada de un bebé en casa sacara todas las máscaras, todas las sábanas que cubrían lo más oxidado de cada miembro de la pareja y todo sale a la luz.

Todo aparece y de la forma más rápida, evidente, y a veces, incluso descarada. Y él, este bebé que ha llegado en un entorno poco propicio para construir ya de entrada, no entiende nada, pero lo capta todo.

Capta el malestar, todos los desencuentros y él, se une al desorden reclamando aún más, o llorando, o enfermando, lo que sea.

Si queremos evitarlo, evitar que la relación de pareja vuele por los aires y evitar que nuestro hijo note el malestar que vivimos los adultos, tenemos que poner mucha conciencia.

Conciencia, comunicación, y paciencia.

Un día escribí un post: «TE ECHO DE MENOS«, porque sí, echaba de menos a mi pareja, y él a mí. Había pocos espacios para sentirnos a ambos y al cabo del tiempo eso pesa y mucho.

Pero casi sin darme cuenta, aquel tiempo ya ha pasado y desde hace un unas semanas tenemos todas las noches para nosotros. Ella va a la cama más temprano y nos quedan por delante dos horas, a veces tres, por estar los dos juntos: para hablar, para compartir una película, para hacer el amor, para estar juntos, en definitiva.

Y aquella añoranza se ha convertido en un reencuentro quizás incluso más disfrutado y con más presencia que antes de ser padres.

Porque ahora sabemos lo que cuesta encontrar estos espacios y los valoramos y los saboreamos como el regalo exquisito que son. Y volveremos a salir solos, y volveremos a ir a menudo al cine, y poco a poco iremos recuperando aquellas parcelas más nuestras, más de adultos, pero según qué, todavía no tenemos ganas.

Porque cuando tenemos fiesta, queremos estar los tres juntos y no dejarla con los abuelos. Aún sentimos esas ganas de estar con ella en todo momento y enseñarle el bosque, y el mar,… porque también sabemos que pasa muy rápido y antes de lo que nos pensamos, ya querrá quedar con las amigas y pasar el fin de semana fuera y no con sus padres. Todo pasa, y en ocasiones, muy y muy rápido.

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

5 respuestas

  1. Ai, Míriam i tant que tot passa i tot torna!!
    Jo escric un blog personal per quan els meus fills el vulguin llegir i saber una mica més de la seva infantesa i si miro en les etiquetes, la paraula que més utilitzo és «temps» i «ràpid»
    I és que el temps passa i passa no ràpid no, passa volant.
    Sempre he estat molt d’acord amb el que dius al post, quan arriba un fill els fonaments de la parella han d’estar ben assentats perquè sinó tot s’esfondra. I quan passen els primers mesos, jo diria fins i tot el primer any de criança i tot torna la «normalitat», s’han de trobar espais, espais de parella però també espais personals, crec que és important.

    Com sempre, moltes gràcies per compartir les teves reflexions!!!!

    1. Sí, tens raó Anna. De fet, clar que «a estones» hi ha algun «espai» però ni de bon tros, s’assemblen als que trobàvem quan estàvem «embarassats» o abans de començar aquesta etapa. I sens dubte, durant el primer any de criança els «espais» són diferents. Però sí, tot passa i un bon dia, ens adonem que aquests espais s’assemblen cada vegada més als que coneixíem com a nostres.
      Una abraçada.

  2. Muy cierto!!! Si las bases no son fuertes todo se desmorona como un castillo de naipes. Y si, nos hace falta algo pero somo conscientes de cuales son las prioridades de ahora, y que tendremos mucho tiempo más por delante para disfrutar de la pareja cuando estén más grandes y sus intereses sean otros.

    1. Totalmente de acuerdo Zary. Supongo que en el fondo sólo se trata de gozar del momento en que estemos. Del momento que nos toca vivir, sea cual sea.
      Una abrazo!!!

  3. Hola Miriam !
    Què maco aquest post, tan cert i esperançador… i tens raó en les recomanacions als pares primerencs i a punt de ser-ho: a mi m’hagués anat bé ser conscient de tot això abans de tenir al Martí. Tot i així, hem superat els moments menys bons i ara gaudim d’una situació familiar molt agradable i feliç. Ens passa com tu dius: volem estar els 3 junts tot el dia !! ara té 2 anys justos, i està encantador (rebel, moolt rebel i «no» a tot hora), però encantador. Això sí, jo tot just començo a trobar les meves estones per a mi sola, que com diu l’Anna més amunt, també són molt importants (jo crec que són bàsics).
    una abraçada !!!

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