Ahora no me sale

Quizás algunos se preguntan cómo es que las últimas semanas no he escrito ningún post sobre las polémicas que han surgido sobre las doulas y sobre lactancia. Hace semanas, un pediatra llamado José María González Cano sacó un libro titulado «Víctimas de la lactancia materna» donde decía unas barbaridades de “agárrense”. Y unos días más tarde, el Consejo General de Enfermería presentaba el «Informe Doulas», un documento carente de evidencia científica y donde se hacían unas afirmaciones también para alucinar. Si deseáis saber de qué va esto haced una búsqueda en Google y lo encontraréis todo.

Leí todo lo que salió al respecto con unos ojos como platos, la verdad. Que en el siglo XXI se digan tonterías como las que se han dicho me dejan estupefacta pero a la vez me sorprendía que no me viniera aquella indignación subiendo por la boca del estómago como en otras ocasiones con otras polémicas semejantes. Pasaron los días y me seguía preguntando por qué no me sentaba delante del ordenador y ponía el grito en el cielo. En otra época me habría indignado como la que más y habría hecho algún texto demoledor para sacar con palabras todo lo que aquello me hacía sentir.

Pero no. No me salía hablar de ello y como no escribo nada que no me salga de dentro, lo dejé correr, tanto escribir sobre el tema como agobiarme sobre por qué no me salía hablar de ello.

Dejé de decirme «deberías contar qué piensas» y, simplemente, acepté que no me apeteciera hacerlo.

Airearse, dejar de pensar en algo, va bien. Porque entonces, cuando menos te lo esperas, clinc! descubres qué pasaba… Y ya sé por qué no podía escribir. Estoy en una etapa, la crianza de Lua (10 meses), totalmente absorbente donde mis preocupaciones verdaderas son otras: gestionar los celos que a ratos tiene Laia, acompañar Lua en su primer año de vida tan intenso y apasionante, acompañar Laia en su transformación hacia niña ya no tan pequeña, adaptándonos los 4 a lo de ser 4,… y estoy tan, tan, tan inmersa en esta etapa, tan puérpara perdida… que es como que no puedo entrar en estos debates.

Me cuesta explicarlo y no sé si lo haré bien. Cuando miro atrás me doy cuenta que hasta que Laia tuvo un año y medio me pasó lo mismo. No puedo discutir de política ni prestar demasiada atención a lo que pasa en el «mundo», no puedo entrar en discusiones de cosas que me quedan lejos e incluso en estos dos ejemplos que os he puesto más arriba (el de las doulas y el de los ataques a la lactancia materna por parte de aquel pediatra) no me sale ponerme a escribir porque dentro, lo que me mueve ahora mismo, son otras cosas. Cosas que tienen que ver «sólo» con el amor, con la transformación personal que supone ser madre de dos niñas pequeñas, en mi día a día, mi cotidianidad empapada de crianza, de lavadoras por poner y de madres con quien compartir y crecer. Como si no me quedara energía para mucho más. Como si no pudiera entrar en debates dialécticos, guerras absurdas o como si no pudiera tolerar tanta tontería junta. Porque lamentablemente, hay mucha ignorancia y mucha tontería.

Y sé que va a pasar, y un buen día volveré a sentir lo que sube hacia arriba por la barriga cuando lees según qué tontería y me sentaré delante del ordenador como quien da un golpe en la mesa y escribiré. Pero ahora no estoy así, no me siento así.

No agarraré ninguna bandera, ni lucharé por nada. Porque ahora, eso no me toca, o al menos, no siento que me toque. Ahora me toca estar hacia dentro, en esta luna de miel a ratos y centrifugadora familiar a otros, atender y atenderme. No tengo energía para gran cosa más y no quiero destinar el poco tiempo que tengo para mí, en contestar según qué tipo de afirmaciones absurdas. Lo siento. Ahora necesito y quiero vivir en mi nido, en mi segundo puerperio que ya es el último y empaparme bien de él. Aprender tanto como pueda y disfrutarlo en cuerpo y alma. El resto… para más adelante.

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

Una respuesta

  1. Magnífica expresión de sentimientos y voluntades… Se te entiende a la perfección, es más, poniéndome en tu lugar, haría lo mismo.

    No todos los momentos son buenos para ejercer ese activismo que permanece quieto en nuestra interior. Ahora es tiempo de que disfrutes de la maternidad. Nadie es imprescindible, y creo que en nuestra naturaleza también está que las otras estemos ahora al frente, para que tu puedas vivir tu recogimiento.

    Abrazos.

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