Muerte

Seguro de vida

20.1.2012

El último día del año fui a mi entidad bancaria: tenía que hacer una gestión y la chica que me atendía de repente me sale con un “veo que no tienes ningún seguro de vida… ¿No crees que deberías tener uno?” Y entonces me empezó a mostrar un futuro más que incierto con frases del estilo: “es que si murieras hoy, ¿qué pasaría? ¿Qué les dejarías a los tuyos?” Y cosas así que os aseguro que un 31 de diciembre a las 9 de la mañana, en medio de las fiestas de Navidad, no te apetece en absoluto escuchar. Lo intentó por la derecha, por la izquierda, hablándome mientras ya me ponía la chaqueta y finalmente, viendo mi negativa reiterada, desistió.

Cuando salí celebré que fuera invierno y el aire helado me tocara la cara. Necesitaba un poco de frescura ante el futuro desastroso que se había cuidado de pintarme aquella chica con la mejor de las intenciones: captar una clienta y vender un nuevo producto. Y sí, os lo aseguro, consiguió hacerme poner un poco de mal rollo. Pero no por la hipoteca, por el dinero, por lo que pasaría si… sino porque mientras me hablaba, mientras me decía “si un día te mueres…” a mí sólo me venía una palabra en la cabeza: Laia.

Porque cuando te conviertes en madre/padre lo que te da más miedo es que a esa criatura que tanto amas le pueda pasar algo, y justo después, lo siguiente que te asusta es que te pueda pasar a ti y que por tanto, le hagas daño con tu ausencia y te pierdas cada paso de su vida. A veces he llegado a decir una frase tan ilógica como “si me muriera, creo que no lo soportaría”. Ya sé que es absurda, pero es como lo siento: no soportaría no verla, no estar con ella, no consolarla cuando se hace daño, no estar cuando me necesite, no enseñarle muchas cosas que tengo ganas de que descubra, no poder verla crecer y aprender… No soportaría no poder estar cuando se enamore, o cuando diga “estoy embarazada” (si es que quiere tener hijos algún día), o abrazarla cuando tenga miedo o dolor por culpa de algún revés de la vida…

Y es curioso que justamente ahora que soy madre, que tengo una hija que crece, y ríe, y es feliz, piense a menudo en la muerte… Supongo que es porque estoy tan en contacto con la vida, tan presente en este fluir de VIDA con mayúsculas que son los niños, que inevitablemente de repente te aparece la otra cara, su contrario, la muerte (que son indisociables)… para recordarte que lo saborees cada día, porque ese instante que acaba de pasar, ya no volverá. Que vivas intensamente, que vayas donde te lleve el corazón, que estés con quien quieras estar, que ames a tu hijo más que a ti mismo, que vivas en el amor cada día, cada momento, porque cuando menos te lo esperes llegará la muerte y te lo arrebarará de un plumazo. ¿Es una injusticia? No lo sé… sólo sé que desde el primer día sabemos como acaba el guión y que por tanto, no podemos alegar que no lo sabíamos. Avisados ​​estamos, o sea que no busquemos excusas, es nuestra responsabilidad sacar lo mejor de cada momento, de cada día…

Y por cierto… ¿seguro de vida? Curiosas estas palabras juntas, ¿no? Como si te asegurara la inmortalidad, como si teniendo eso, ya nada te pudiera pasar… Sigo meditando si es necesario que tenga una… pero me cuesta porque pensar en ello, que quieres que te diga, ¡no me mola!

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

12 respuestas

  1. ¡Hola Miriam! A mí me desespera pensar en eso, siento que me ahogo. Algún día nos llegará a todos como dices pero es muy difícil de aceptar, más cuando miras a tus pequeños. Yo perdí a mi mamá siendo ella muy jovencita, con 44 años, y días antes lo que pidió fue ver a mis hijos, y los vio por supuesto, no se puede negar en la vida algo así. Un saludo guapa!

    1. Zulema, siento mucho la muerte demasiado temprana de tu madre. No es fácil pensar en la muerte pero a mi a veces me va bien para valorar lo que tengo y exprimirlo al máximo.
      Un beso y gracias por tu comentario.

  2. Uy que identificada me he sentido cuando he leido esto… A mi tambien me pasa, pienso mucho más en la muerte (en la mia propia) ahora que antes, me asusta poder perderme su vida o que me pase algo y dentro de un tiempo ya no se acuerde de mi, de mi cara,, de mi olor… es muy egoista pero me pasa. Alguna vez he pensado que pasaría si me muriera como papi y ella re-harían su vida sin mi. Tambien me entristece en lo sola que ella se fuera a sentir en algunos momentos y no tener a su madre cerca para abrazarla…

  3. Realmente ¡que mal rollo que intenten meterte tanto miedo para hacer negocio!
    Ahora, a diferencia de antes, siento que tengo mucho que perder si me muero, no por mi, sino como tu dices por todo lo que me iba a perder y por el dolor que causaría a nené.
    Me gusta mucho la conclusión que sacas ¡vivir la vida y disfrutar al máximo!
    Abrazos vitales

  4. sí que fa molta pena el tema. Jo intento no pensar-hi, no ho suporto. I tampoc pensar en quan morin els meus pares… però és el cicle vital.
    Un altre cosa és pensar si realment l’assegurança de vida ofereix prou: alguns diners, sí, però no sé si en aquells moments tan durs tenen prou valor. Són suficient els diners? no, mai. Però poden ajudar? sí. És complicat decidir-se, no?

  5. A mi també se’m fa insuportable la idea de no poder estar al seu costat, de veure-la crèixer!

    Ho tinc present i reconec que sóc mes cauta en algunes decisions i també a la carretera des que sóc mare. Ens hi va molt!!

  6. La verdad es que me pasa como a tí, e imagino que como a la mayoría de las madres. De pensar que le puede pasar algo a mi pequeña se me encoge el corazón, pero de pensar que me pase algo a mí y se quede sin su madre… De hecho nos habíamos planteado hacer un testamento para elegir nosotros (en caso de que faltásemos ambos progenitores) sus tutores. Aunque todavía no hemos hecho nada no dejo de darle vueltas.

    Un abrazo

  7. Puff Miriam… se me han saltado las lágrimas! Me tengo que someter a una operación el próximo miércoles y estoy “cagada” (¡perdona la expresión!). Jamás he sentido tanto miedo, al margen de que el quirófano y la anestesia no suelen gustar a nadie. Pero sí, se me pasa mucho por la cabeza: ¿y si me pasara algo que sería de mi niño?. ¡Y te juro que llevo unos días que no vivo pensando en la dichosa operación que espero que pase cuanto antes!

    1. Silvia… seguro que irá todo bien. Respira hondo, confía, y piensa en tu hijo y en cómo lo abrazarás cuando todo haya pasado. Te deseo lo mejor. Mucha, mucha fuerza para travesar la operación y el postoperatorio. Pensaré en ti. Besos llenos de apoyo.

  8. Ostres, m’he sentit mooolt identificada amb el que dius. Des que va néixer el peque que tot sovint penso en la mort, en que no suportaria morir-me. Penso en el nen que es quedaria de cop sense mama, sense teta, i jo no el podria consolar… (absurd, però ho penso). I en no veure’l créixer… ufff…
    En fi, que hi penso tot sovint i malgrat que m’obligo a trencar amb aquest cercle de pensaments negatius, ara que al meu voltant tot és vida, penso en la mort.

  9. Aiss si que dura és la vida, a vegades no som conscients i deixem coses per fer demà i s’han de fer avui, perquè demà no sabem on serem!
    Jo hi penso poques vegades, però de moment no li dono gaires voltes, m’estimo més tenir pensaments positius que la vida ja m’és prou dura en aquests moments… sort en tinc amb el Joan, es estar amb ell i desconnectar de la resta del món!!!!

    PD/ Jo tinc que pagar per nassos aquesta assegurança de vida per tenir la hipoteca… si o sí….

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