Coherencia con patatas

6.10.2011

La coherencia es una virtud de la cual no gozan muchas personas. Hablo por mí, sí, pero también por tanta gente, tantos políticos,… que se comen la coherencia con patatas cuando les conviene. Porque, no nos engañemos, ser coherente es cansado, porque no es fácil, porque no te puedes despistar a la mínima que las cosas se tuercen. Si eres coherente eres coherente y punto. Y si no lo eres, pues no lo eres.

Cuando no lo eres pueden pasar dos cosas, o bien que lo sepas, seas consciente de ello y aceptes tu incoherencia con deportividad, por ejemplo, intentando que provoque los mínimos daños colaterales posibles, o bien que no tengas ni idea de ello y creas que eres un gran ejemplo de coherencia para el resto de la Humanidad. Sin duda, estos casos son los peores, porque no sólo se vanaglorian de ser personas coherentes y sensatas, sino que dan lecciones al resto.

Pues bien, con la crianza de los hijos la incoherencia brota de debajo de las piedras, sobre todo cuando los padres y las madres estamos reventados, cansados, con ganas de un momento de paz, un momento para nosotros, cuando tenemos trabajo, o tenemos que hacer llamadas. En estos momentos es cuando somos más incoherentes, almenos yo. Y aunque intento no cagarla, lo confieso: la cago. No me gusta hacerlo, pero soy humana, y a veces también estoy cansada o tengo que hacer algo importante, o urgente y hago lo que lleva el cartel de «INCOHERENCIA A LA VISTA». Por ejemplo, decir a nuestra hija que no nos remueva la cartera porque tenemos cosas importantes dentro, pero en un momento dado te suena el teléfono y resulta que es una llamada que tienes que atender sin oír gritos de «¡¡¡¡¡¡mamá, esto, mama aquello, mama !!!!!!!!!» y ves que te has dejado la cartera sobre la mesa y que la ve, y la coge, y la abre, y… y tú no dices nada… Es más, te va muy bien que esté entretenida con la cartera en ese momento porque no dice ni mu y te deja hablar por teléfono y resolver lo que tenías que resolver.

O cuando un tomáis la decisión de que los móviles no se tocan, porque pueden caer, porque se pueden dañar… pero un buen día tienes mucha prisa, tienes que hacer la comida e irte a trabajar, y ella te reclama y quiere no sé qué, y te pide mirar fotos en el móvil, pero no puedes enseñarselas porque vas de culo, porque no quieres llegar tarde y tienes hambre, y ella también… Y al final, zassssss… cedes y le dices: «Toma, mira las fotos tú sola, pero vigila que no te caiga al suelo». Después de esto, ¿quién es el guapo que vuelve a decirle que el móvil no se toca? ¿Como deshaces el caray de incoherencia? No… te la comes con patatas, sí, con patatas y con toda la deportividad que seas capaz de asumir en ese momento.

Cuando tu pareja llega y ve que tiene tu móvil en las manos y te dice: «¿Qué hace con el teléfono?!» Te mira con esa cara de «¿no decidimos que no se tocaban?» Y tú le miras como diciendo: «sí, ya lo sé, ya lo sé… pero mírame: aún tengo que ducharme, tenemos que comer, eso está a medio hacer, tengo prisa, llegaré tarde… dejemos el tema móvil para otro rato» y sin deciros nada, ambos entendéis que ha sido uno de esos momentos. Y como los dos los habéis vivido más de una vez y más de dos… os acabáis comiendo la incoherencia con patatas juntos, porque os entendéis, esperando que no vengan muchas más y si lo hacen, que almenos sean por tonterías como la cartera o el móvil en las manos.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on pinterest
Pinterest
Share on linkedin
LinkedIn
Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

8 respuestas

    1. Jajajaja… gracias guapa… Me gusta no ser la única incoherente. Me daba como vergüenza contarlo, pero tu lo has dicho «como la vida misma!» 🙂 Un beso.

    1. A mi también, ya lo has visto… Y seguro que no serán mis únicas incoherencias en la crianza de nuestra hija, pero ojalá las que vengan no sean muy gordas, porque sino, ya no me las podré comer con patatas por peligro de atragantamiento!!! 🙂 Un abrazo, guapa.

  1. Quina sort que tinc de poder llegir aquest blog!!!! Moltes gràcies Míriam per escriure sobre coses tan reals com quotidianes!!!!
    Jo també em declaro una gran INCOHERENT. I és així i no té cap justificació possible, però si anem a mirar la vida en general està plena d’incoherències.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Artículos relacionados