El caos y la crianza

El caos se ha apoderado de nuestra casa. Sí, en serio. No es ni una broma ni una exageración. Es una realidad aplastante que me agobia!

Desde hace un tiempo, el caos es casi permanente en nuestra casa y el orden prácticamente ha quedado borrado del mapa.

Y no sirve de nada que me pase el día ordenando, no hay nada que hacer, el caos es tan listo que acaba haciéndose presente a pesar de mis esfuerzos. Cuando Laia era más pequeña parecía que lo tenía a raya, pero a medida que ha ido creciendo, también lo ha hecho su capacidad para sacar diez mil juguetes de su lugar y esparcirlos por toda la casa.

Y no creáis, a su manera, ella es ordenada y le gusta el orden… pero no sé cómo, tiene un poder enorme de desparramarlo todo.

Desde que he vuelto a trabajar y voy más de culo, el caos ya se ha hecho el amo. Tanto mi compañero como yo, repetimos más de una vez aquella frase inútil: “tenemos que tratar de tener la casa más a raya, porque esto no se aguanta”, pero no hay nada que hacer.

Podemos tenerlo todo ordenado, todo… pero al cabo de media hora, no sabes de dónde, el caos ha vuelto a aparecer y es como si en medio del comedor hubiera explotado una bomba!

Y no penséis que soy una histérica del orden, en absoluto, pero es que estamos llegando a unos extremos insólitos! Por suerte, cada vez que viene alguna amiga a casa me dice: “¡uy, esto no es nada, vieras mi casa, como está!” Pero no sé si lo dicen de verdad o si por dentro piensan: “¡¡¡madre mía, qué desorden tan bestia !!!”… (A partir de ahora me fijaré más en sí, cuando dicen esta frase, me miran con cara de pena!;)).

Hemos estado tres días fuera y hemos vivido en una casita de madera realmente pequeña. Pensaba que allí sería más fácil dejar el caos fuera de la puerta, impidiéndole la entrada, pero he visto que este tipo es mega listo y se cuela dentro en menos que canta un gallo.

Hemos tenido ese núcleo pequeño también sumido en el caos, pero no sé si era porque estábamos de “mini-vacaciones” o qué, que aquel caos me ha parecido incluso bucólico.

Allí dentro, con unas vistas preciosas, relajados, contentos, felices… los tres juntos con el Caos. Curiosamente, no me ha agobiado, ni exasperado. Lo he tolerado, como parte del proceso y de la etapa de crianza que estamos viviendo.

Todo ello me ha hecho reflexionar: está claro que el Caos no tiene ninguna intención de abandonarnos. Por lo tanto… ¿no debería ser yo la que se lo tome de otra manera?

¿No deberíamos ser nosotros los que, aunque no podamos tener la casa como una patena, entendamos que no pasa nada, que es una etapa, que ya aprenderemos todos a tenerlo todo más es su sitio, que ya aprenderá ella también ordenar además de desordenar?

¿No es mi cansancio lo que me hace verlo todo mucho más desordenado de lo que está en realidad? ¿Y qué pasa si todo no está en su sitio?

¿No soy yo la que tiene poca paciencia, por culpa del cansancio, de ordenar jugando con Laia, porque ella también disfrute del placer de ponerlo todo donde estaba?

Por lo tanto… he tomado una decisión. Quizá equivocada, quién sabe, pero en todo caso, una decisión que me hará vivir más tranquila. He invitado al Caos a cenar. Ya le he puesto un plato en la mesa. Si tiene que quedarse, mejor que nos hagamos amigos, ¡¿no os parece?!


 

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

11 respuestas

  1. Jo també tinc el meu amic caos instalat a casa desde fa un temps, i li he trobat una cosa bona, la cursa d’obstacles i els salts que a vegades hem de fer per moure’ns per la casa ha contribuit molt positivament en la millora de la psicomotricitat de la Ivet i a fer-la pensar i recordar on ha deixat la joguina que demana, jeje. Així que, benvingut caos.

    1. Sí, nosaltres també tenim curses d’obstacles per la casa i encara no entenc com no ens hem trencat encara una cama, entrebancant-nos amb el porquet que fa música, la paella de la Laia, o el cotxet de la nina! 😉

  2. Jo també convisc amb el caos, però moltes vegades m’enfado i el castigo a la terrassa per no veure’l! i es que jo sóc una maniàtica de la neteja i de l’ordre i moltes vegades no ho puc suportar… i al vespre en ves de descansar, quan el Joan dorm, em poso a netejar, planxar, etc… i això que tinc una assistenta que em dona un cop de mà…
    Sóc del club de les mares histèriques per la neteja… que hi farem.. però tot i això de tant en tant hi tinc bon rotllo (amb el caos) encara que no ho sembli, jejeje

  3. No me puedo sentir más identificada Miriam, el Caos también es amigo mío y se pasa las horas del día que la peque esta despierta con nosotros!
    Es dejarla “sola” un momento y volver o mirar atrás y ver juguetes, ropa, zapatos, libros, etc por todos lados >_<
    Yo aún lo llevo mejor, intento respirar hondo y dejarla jugar, ya recogeremos luego los juguetes cuando se canse y antes de que los deje abandonados y vaya a por otra zona.
    Pero el padre…. bufff el pobre lo lleva bastante peor, él es muy ordenadito y le gusta que todo este limpio y en su lugar, pero la niña es su pesadilla personalizada jajajaja apenas a terminado de dejarlo todo bien y la cría ya esta sacando más y dejándolo por el medio…
    Siempre intento que se relaje y como bien dices tú, ya que vamos a vivir juntos, mejor ser amigos, no?
    Me hace gracia por que a veces me dice: "esta niña está un poco salvajada, no será que no tiene suficiente disciplina? esta crianza no es demasiado liberal? lo estaremos haciendo mal? es normal que los niños sean así? no deberíamos enseñarle a ser más ordenada?"
    El pobre no sabe a quién "culpar" por el desorden. Yo se lo digo y sé que lo sabe, pero cuando le entra la histeria del orden se desespera y le asaltan mil dudas.
    Pero los niños son así, los hay más o menos activos, pero todos quieren explorar a sus anchas, tocarlo todo(siempre que no sea peligroso), cambiar las cosas de lugar, ordenar las cosas a su manera y disfrutan y aprenden con ello. Pero con dos años es imposible que un niño entienda el orden que queremos nosotros, que memorice el lugar de cada cosa, que coja un juguete y luego lo ponga exactamente del lugar donde lo ha cogido… son cosas que nos pueden parecer fáciles, pero no lo son para ellos. Ya lo recogerán y ordenaran en su debido momento, ahora que se dediquen a jugar y a disfrutar, que para eso son niños y deberían tener carta blanca para ello, ya se pasarán años y años ordenando.

    1. Totalmente de acuerdo contigo Alexia! Deben explorar y jugar, y pasárselo en grande. Aprenderán a ordenar, estoy segura. Cada cosa a su debido tiempo, como dices. Espero que tu marido se vaya relajando, pero bueno, en parte le entiendo: a veces nos miramos con el mio y decimos: “¿En qué momento explotó una bomba enmedio del comedor?” porque nos ha vuelto a invadir el caos más bestia! En fin, paciencia.
      Besos.

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