Amor

Lo mejor de ser madre

7.5.2012

#lomejordesermadre es el vínculo invisible pero fuerte, resistente e infinito que me une a mi hija y que va más allá de lo imaginable. Ya lo decía el Principito, que lo esencial es invisible a los ojos…

#lomejordesermadre es también verlos felices e, inevitablemente, serlo con ellos. Porque su felicidad se contagia y atraviesa corazas, posados, piel, tejidos y huesos y llega al fondo del alma. Cuando esto pasa… es imposible no vibrar en la misma frecuencia…

#lomejordesermadre es amar incondicionalmente y saber que ese amor se propaga y se expande generación tras generación… Es de las cosas que más me fascinan: ver cómo la quiero, pero también observar el amor que le llega de los abuelos, los tíos, los bisabuelos, los amigos, etc. y como ella lo transforma en amor hacia ellos, haciendo una enorme bola que rueda y rueda y rueda… haciéndose cada vez más grande y abrazando cada vez a más personas…

#lomejordesermadre es saber que lo mejor que he hecho en mi vida es ser. Y no tengo ninguna duda.

#lomejordesermadre es saber que aunque sepa cuánto la quiero, no lo sabrá del todo hasta que ella se convierta también en madre. Entonces lo sabrá. De la misma manera que lo que siento por ella no lo puedo describir y sólo lo pueden entender los que también tiene hijos… sé que ella sólo podrá entender lo fuerte que es este amor el día que tenga su hij@ en brazos. Como el día que, ya con Laia en casa, fui plenamente consciente de cómo me llegaba a amar mi madre a mí, y me salió del alma preguntarle: «¿Tú me quieres como yo me la quiero a ella? Uauuuu… pues es muchísimo» y se me llenaron los ojos de lágrimas…

#lomejordesermadre es saber, en la distancia, si algo va mal. Sin teléfono, sin ni siquiera verlos… Es instinto puro, a flor de piel. Como los hermanos gemelos que han compartido la misma bolsa; a kilómetros de distancia pueden sentir el dolor del otro… Así de fuerte es lo que nos une.

#lomejordesermadre es que la maternidad es un aprendizaje constante. Empiezas sin saber nada y tu pequeñ@ maestro te va enseñando algo nuevo cada día… Es de las cosas que, sin duda, me tienen más maravillada. Que ningún padre o madre se piense en ningún momento de su vida que lo sabe todo porque es, simplemente, imposible. Ni siquiera cuando ya tenemos un hij@ no sabemos casi nada. El segundo nos enseñará cosas nuevas y nos demostrará que nos quedaba muchísimo por aprender. Incluso nos pasará lo mismo con el tercero, o el quinto, si somos tan valientes! El aprendizaje es de las cosas que tenemos más garantizadas los padres.

#lomejordesermadre es sentirme cercana a cada mujer que gesta, da a luz y cría, como si en el fondo fuéramos una sola.

#lomejordesermadre es que soy tan feliz desde que empecé a gestarla que a veces no entiendo cómo tardé tanto a serlo! Sí, de acuerdo… tenía que llegar el momento, pero a veces pienso: «¿Cómo pude vivir tantos años sin ella?» y me parece imposible…

#lomejordesermadre es entender por fin, profundamente, mis raíces. Mi gestación, mi crianza… Entender mis padres como nunca antes los había entendido. Como si la ma(pa)ternidad nos uniera, inevitablemente, a los que pasaron por la misma experiencia con nosotros… Entendiendo sus miedos, sus virtudes y desaciertos. Encajando las piezas del rompecabezas.

#lomejordesermadre es que con ella he aprendido a confiar en mí, a valorar lo que hago, recuperando un poder que no sabía que poseía. Y por eso estaré eternamente agradecida a la maternidad, que me ha reconciliado con todo mi ser.

#lomejordesermadre es que he perdido el miedo a morirme. Lo peor es, sin duda, que el miedo a que le pase algo es mucho mayor…

Pero también hay cosas menos profundas y más divertidas de #lomejordesermadre como…

– llegar tarde a todas partes pero ahora, tener la excusa perfecta! 😉

– O hacer un pastel sorpresa durante toda una tarde para celebrar el santo de su padre, explicarle que es secreto, y cuando oye el ruido de llaves en la puerta, verla como sale corriendo y grita: «¡Hola papá! ¡Tenemos una sorpresa para ti! ¡Es un pastel!»

– O jugar al escondite por casa y cuando simulas que no la ves y dices. «¿Dónde estará Laia?» oyes una vocecita desde debajo de la mesa que dice: «¡Mamá, estoy aquí! ¡Debajo de la mesa!».

– O estar en el trabajo y cuando buscas el monedero para sacar 30 céntimos para la máquina de café, sacar del bolso unos calcetines (por si tiene frío), su muñeco preferido, unos palitos de pan (por si tiene hambre), un papel con un dibujo que te dio anoche… y darte cuenta ¡que te has dejado el monedero en casa!

Y podría continuar páginas y páginas, escribiendo qué es lo mejor de ser madre, y ni que hoy decidiera no parar de escribir, este texto nunca estaría completo. Porque yo, por suerte, cada día descubro algo nuevo que es #lomejordesermadre y eso hace que la lista sea, definitivamente, infinita!

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

4 respuestas

    1. Hola, Annuska.

      Totalment d’acord. Veure’ls somriure no té preu… i els matins, el despertar, el fer mandres al llit, el bon humor que gasten quan estan descansats i feliços… tampoc!

      Una abraçada.

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