Fluir

Esperar sin desesperarse

4.8.2011

(Este es el texto que leeré, esta mañana a las 11:05h en Catalunya Ràdio)

Me faltan muy pocos días para salir de cuentas y me gustaría decir que no estoy impaciente pero no puedo, porque sí, lo estoy. Es una especie de sensación extraña, una especie de contradicción interna; me encanta estar embarazada. Me encanta sentir que dentro de mí, estás tú y notar como te mueves, notarte el codo, el pie, el culo, la rodilla… Me encanta las sensaciones que me haces experimentar y me gusta, me gusta mucho, verme esta barriga enorme que ya no me deja ni intuir los pies. Me siento espléndida, exuberante, con estas curvas. Me siento mujer y es como si en mí hubiera un poder inmenso que hace que nada me dé miedo. Por todos estos motivos hay una parte de mí que no tiene ningún tipo de prisa de que acabe el embarazo. Pero por otro… Por otro pienso, “por favor, que sea mañana, que sea mañana…” para poderte ver y abrazar. Para verte la cara, mirarte a los ojos. Para poderte decir a la oreja cómo te quiero. Para poder olerte el pelo, si tienes, y contarte los deditos, y acariciar tu piel y ver si es verdad que la de los bebés es la más fina…

El parto no me asusta, al contrario. Quiero que llegue y que lo haga ya. Estoy muy pendiente de las sensaciones de todo mi cuerpo porque yo no sé qué son eso de las contracciones. ¿Sabré reconocerlas? ¿Sabré si estoy o no de parto? ¿Cómo será romper aguas? Y si la bolsa no se rompe y nada va como me he imaginado? ¿Me dolerá? ¿Lo podré soportar? Cuando todas estas preguntas me asedian, pienso en ti y automáticamente, desaparecen. Porque sé que lo haremos, que lo podremos hacer, del modo que sea, y juntas. Sé que sabrás cuando es la hora de salir y que me lo indicarás, y que a pesar de haber sentido nunca una contracción de parto, sé que me dirás “mamá, son estas”. Sé que me acompañarás y quiero que sepas que yo intentaré hacer lo mismo. No lo he hecho nunca, o sea que si en algún momento me ves un poco perdida… no me lo tengas en cuenta. Ahora no tengo miedo porque sé que es el camino que debemos atravesar para reencontrarnos, para abrazarnos. Y digo reencontrarnos porque tú y yo ya hace 9 meses que compartimos la vida. 24 horas juntas. Tú y yo hace mucho tiempo que tejemos nuestro vínculo, que nos conocemos, que nos amamos… o sea que el recorrido que nos queda, es el último tramo, sólo el último, que nos permitirá mirarnos y reconocernos.

¿Y sabes de qué tengo ganas? De ver la cara de tu padre mirándo-te. Quiero veros juntos. Me gustaría que él pudiera sentir todo lo que siento yo contigo en la barriga, aunque sé que es imposible. Por eso tengo ganas de que te toque, de que te abrace y te coma a besos. Porque sé que tiene ganas, porque sé que será feliz, porque quiero que veas como es tu padre, porque sé que tú también, ya lo amas.

Sólo hace nueve meses que estás dentro de mí y parece que hayas estado aquí toda la vida. ¿Cómo será no tenerte aquí dentro? ¿Cómo será estar los tres juntos contigo fuera? ¿Cómo será llegar a casa? ¿Cómo será eso de ser mamá?

Es tan desconocido todo lo que nos espera, que por un lado estoy impaciente y por el otro, quiero saborear con todas mis fuerzas los últimos días contigo dentro, los últimos días con tu padre tranquilos en casa,… Ahora, que tengo las dos manos encima de la barriga, acariciándote… ahora, que todavía estás dentro de mí, quiero darte las gracias. Por este tiempo de gestación tan especial que hemos vivido, por haberme hecho aprender tantas cosas de mí, de mi cuerpo, de ti y de tu padre. Gracias por estar aquí y para atreverte a entrar con nosotros en esta aventura que será nueva para los tres. Que el viaje que nos espera hasta el abrazo primero sea lo mejor para nosotros, no sé cómo irá, pero sé que lo haremos juntos, y ahora mismo eso es lo único que necesito saber.

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

5 respuestas

  1. Hola Míriam,

    m’ha emocionat molt llegir el teu text. Em trobo exactament en la mateixa situació que tu: que neixi la nostra filla és qüestió d’hores o dies. Jo no hagués pogut descriure millor les sensacions. Moltes gràcies pel teu text.
    Una abraçada ben forta.

  2. Ens arriba aquest escrit, al cor… ens emociona… clar…
    Gràcies, Míriam, per posar paraules a allò compartit.
    T’hem compartit al nostre blog…

    Dedicat, amb amor, a les dues ànimes que venen en camí al Taller de la eaM. Amb el desig que les sapiguem acompanyar… protegir… i estimar… per a que esdevinguin éssers tendres i forts, agraïts pel que ja ens han ensenyat.

    Una abraçada.

  3. Holaaaaa hoy escuche en la radio tu carta… No estoy embarazada, tuve mi bebe ya hace 15 meses, pero recuerdo cada momento de mi embarazo y sobre todo el ultimo tiempo, la famosa recta final! Estaba en el coche yendo a trabajar y se me llenaron los ojos de lagrimas, quería volver a meter mi bebe dentro!! Jaja ya esta muy grande no entra. Pero me encanto, la parte sobre todo cuando le hablas del parto y piensas que juntas lo harán bien ” mama son aquestas” . Un texto con mucha emisión y lleno deamor, esperanza y vida un saludo que seas muy feliz con tu nueva vida y que tengas un parto maravilloso, un saludo desde Blanes.

  4. Hola!!! No sabes cuánto te entiendo!!! Es que parece que has escrito todo lo que pasa por mi cabeza y no se explicar!!! Yo salgo de cuentas el día 17, pero parece que mi pequeña Sara está muy bien ahí dentro, y no se decide. Y yo tengo, como tú, unas ganas inmensas de tener a mi niña conmigo, pero a la vez tanto temor a lo desconocido… y tantos deseos de ver que ella está bien… Bueno, supongo que tu ya tendrás a tu niña contigo, espero que todo te haya ido bien, a disfrutar de tu nueva vida como mamá!! Un saludo.

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