Generaciones

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26.2.2013

El otro día teníamos un encuentro familiar. Celebrábamos un cumpleaños y había algunas personas que hacía mucho tiempo que no veían a Laia. Ella al principio tuvo aquella vergüenza pasajera que hace que esté más cerca de los padres, pero enseguida fue a jugar con otras personas que estaban en la sala. A medida que fue pasando el rato, ella se fue soltando hasta que llegó un momento en que, si tuviera que definir cómo la veíamos, la palabra sería pletórica.

Desplegó todos sus encantos: hablaba por los codos, estaba divertida, juguetona, expresiva… su padre y yo nos mirábamos con esa cara de “madre mía, ¡hoy está que se sale!”, y los que hacía tiempo que no la veían se quedaron con la boca abierta. Aquella niña tímida que había entrado por la puerta se había convertido, en poco tiempo, en una niña extrovertida y muy divertida… Pero me detuve un momento a mirar la cara de los abuelos. Buscando la manera de definir cómo estaban se me ocurre: orgullosos y con el pecho inflado!

Sí, estaban felices de ver que Laia sacaba todos sus encantos y los mostraba ante otros familiares que quizás ni siquiera la recordaban así. Estaban con aquella cara que dice “sí, sí, mira que guapa, es MI nieta”. ¿Y sabéis qué? Me gustó… porque se les veía el el amor en la cara.

Quizás cuando Laia era un bebé, yo estaba más pendiente de mi puerperio y nuestro enamoramiento mutuo que de todo lo demás. Ahora, que ella ya es mayor, que ya no nos sentimos fusionadas emocionalmente, puedo captar otras cosas que suceden y que también me encantan…

Me gusta mirar los abuelos, ver cómo juegan con ella, ver lo que cada uno de ellos le aporta. Con cada uno (¡y tiene 8!) tiene un tipo de relación diferente.

Con cada uno tiene un tipo de juego, de conversaciones… Se nutre de cada uno de sus abuelos y abuelas y tú, mires lo que mires, ves la misma cara: una mezcla de orgullo, de amor, de admiración, de “es mi nieta y es para mí, la mejor”Y si esto pasa con los abuelos… qué no decir de los bisabuelos… Tengo la suerte de vivir muy cerca de una de mis abuelas y de mi abuelo, y de que Laia tenga una relación casi diaria con ellos. Tendríais que ver sus caras… Se rejuvenecen porque con ella vuelven a jugar, porque escuchan lo que ella explica y se les cae la baba, porque se desviven por ella… Y yo, no puedo sentir otra cosa que un agradecimiento infinito a la vida que nos permite que tantas generaciones convivamos juntas y nos nutramos unas de las otras.

Porque yo a mí misma no me veo, pero estoy segura de que, cuando veo a mis abuelos, o cuando veo mi hija con sus abuelos o bisabuelos, la cara que pongo también es de inflada. Inflada, orgullosa y feliz 🙂

Y cuál es la cara que ponen los abuelos de tus hijos cuando les ven?

 

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

5 respuestas

  1. Este fin de semana preciso vino mi mamá a la casa. Ella vive en otra ciudad así que te podrás imaginar la cara de Sara cuando la vio. La felicidad de las dos es infinita. Mi mamá muerta de falegría y orgullo; Sara dichosa de tener a su abuelita cerca.

    1. Hola, guapa!
      Sí, es algo que tengo MUY presente y sí, los disfruto cada segundo que estamos juntos. Intento trasmitirle a Laia la importancia que tiene lo que está viviendo con ellos… Porque estoy totalmente de acuerdo contigo. Hay cosas que jamás se olvidan!
      Besos

  2. Aix! Els avis del meu fill també estan estarrufats! I no saps com t’entenc! També en té 8!!! I creu-me……no sé quin d’ells més estarrufat….ara que programar l’agenda perquè els vegi a tots és un xou…..quotidià! Tot just té onze mesos però aquests nadals van ser una bogeria…..l’any que ve ens ho hem de muntar diferent……

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