Gripe

Estoy empezando a ver la luz a una gripe que me ha tenido los últimos 6 días absolutamente fuera de juego. Hacía muchos años que no me encontraba tan mal.

 

De hecho, juraría que no había tenido una gripe así de fuerte, con fiebre tan alta y tan malestar desde la adolescencia! Y no recordaba qué era francamente encontrarse tan mal… Estar así y al mismo tiempo, tener una barriga con un bebé dentro casi en la recta final de embarazo no ha sido fácil y he tenido que encontrar mis propios recursos para controlar la mente y no ponerme histérica con la gripe, la fiebre y el dolor de huesos…

Lo primero que hice fue no salir de la cama. Era incapaz. Y alejar teléfonos, internet, chats, y todo lo que me acercara al mundo exterior. Necesitaba ir hacia adentro porque no podía hacer otra cosa. Me he pasado días tumbada y casi durmiendo a todas horas, mientras poco a poco, todo iba remitiendo, todo iba pasando y haciendo su curso. Mientras tanto, me he comunicado durante horas y horas con Lua. Con sus movimientos, explicándole qué estaba pasando, enviándole todo mi amor, diciéndole que no se preocupara, que en el fondo, todo estaba bien… Y aunque a ratos me era difícil porque me encontraba fatal, intentaba ir hacia atrás: Más allá de mí, de mi malestar, de mi cuerpo, de la gripe, más allá de Miriam Tirado, e intentaba situarme en otro plano y darme cuenta que sí, que en el fondo todo estaba bien. Conectarme con lo que sé; que soy más que un cuerpo, que soy más que un momento puntual de cuerpo enfermo, que soy más que mi nombre y mi físico… y reencontrarme en aquel rincón sagrado donde todo está en Paz. Y desde allí, cogía fuerzas. Y desde allí le transmitía seguridad a Lua, que también sabe todo esto que yo sé, estoy segura, y lo sabe mucho mejor que yo.

Y ahora , que ya voy saliendo del pozo me doy cuenta que nada es porque sí. Después de 2 meses prácticamente cuidando de Laia sin descanso porque ella también ha pasado por tos, mocos, gripe, etc, posiblemente yo necesitaba esto que me ha pasado: algo que me obligara a parar y a recuperarme del todo. Dormir sin parar.

Dejarme cuidar. Dejar que alguien se ocupara de absolutamente todo: de Laia, de la casa, la comida… de todo. Y desconectar e irme en algún otro lugar. Un lugar muy íntimo donde sólo podíamos ir Lua y yo. Y comunicarnos como lo hemos hecho estos días. Vincularnos, si se podía, aún más. Atravesar la enfermedad para abarcar más bienestar, más salud, más Paz, y salir, claro, reforzada. Todavía no me siento con muchas fuerzas, es cierto, pero llegarán.

Nada es porque sí. Este tiempo, estos casi dos meses intensísimos que hemos vividos llenos de altibajos han tenido su sentido más profundo y creo que era necesario pasar por todo lo que hemos pasado. No ha sido una mala racha. Como siempre, todo depende de los ojos que lo miren, pero para mí no lo ha sido. Porque en este tiempo Laia ha crecido y se ha vinculado a su hermana de una manera que me emociona. Durante este tiempo Laia se ha desenfadado de mí, de estar embarazada y realmente hemos entrado en comunión, por fin. Su gripe, las horas de piel con piel conmigo, con su padre, nuestra disponibilidad más absoluta, todo lo que la hemos cuidado la ha ido llenando, llenando, llenando… y ahora la vuelvo a ver feliz, contenta, segura, mayor. Nos hemos reencontrado y eso hace que todo haya valido la pena.

Y mi gripe ha servido para ir aún más hacia adentro, por dejarme cuidar, para parar, para dormir, para atravesar el dolor, para ver que pasa, para darme cuenta que Laia es generosa y me ha dejado disfrutar de tanta cama como he necesitado, por dejarme querer por ella que me ha demostrado a cada minuto hasta qué punto lo hace. Ha servido para aislarme y ver que siempre, siempre, siempre, la rueda puede esperar. Pero tu cuerpo no. Y que respetarme a mí misma es imprescindible y necesario y que esto es algo que quiero transmitir a mis hijas; la importancia de escuchar y respetar lo que nos pide el cuerpo. Para reponerse de la enfermedad o lo que sea. Parar conocerte un poco más, para amarte un poco más: cosas que a menudo los adultos no nos permitimos por miedo a que esa rueda no nos espere, por miedo a perder algo… Cuando de hecho, lo único que perdemos no escuchándonos y no respetándonos es a nosotros mismos. Cada día un poquito…

Un abrazo a todos los que todavía tenéis la gripe. Que no sea en vano.

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

4 respuestas

  1. Nosaltres portem uns dies malalts…Primer el Berenguer, després el Quirze i jo…un altre cop el Berenguer,un altre cop jo….
    M’ho miraré d’una altra manera. Merci!
    Celebro que estigueu millor
    Lali

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