Cuando ya hace un tiempo que tienes hijos te das cuenta que repites muchas frases… y que algunas no tienen ningún sentido. O al revés, que tienen toda lógica.

De hecho, tienen tanta lógica, que no entiendes cómo dices frases tan absurdas! 🙂 Y esta es una de ellas… La he dicho tantas veces…! Hasta que me paré a analizarla. Los padres nos sorprendemos con todo lo nuevo que hacen nuestros hijos y que son muchísimas cosas.

Pero llevamos mucho mejor unas que otras, claro, no iba a ser todo tan fácil… Y nos cuesta muchísimo adaptarnos. Es algo que también he ido aprendiendo a lo largo de los años y de mi bi-maternidad: que, en general, los hijos van unos pasos delante nuestro.

Nos adelantan sí, y nosotros tenemos que adaptarnos cuando ellos ya llevan días haciendo eso nuevo que hacen. Y tenemos que buscar herramientas, y tenemos que cuestionarnos, y re-ubicarnos en la nueva situación. Y sí, a veces nos cuesta.

Nos atrae tanto la sensación de seguridad… que huimos de todo lo que no nos lleve a ella… pero con hijos esto es tan difícil: tener seguridad, digo, claro! (no huir! que también, jajaja).

A veces tenemos que aceptar que han venido a eso: a ponernos nuestro mundo patas arriba y a obligarnos a adaptarnos, a ser más flexibles, a abrir más la mente y, sobre todo, a aprender.

Han venido a obligarnos a vivir en el presente. Ir en contra de vivir desde el aquí y ahora es sinónimo de sufrimiento, y más cuando se tienen hijos, porque ellos sí saben hacerlo. Y, claro, esperan que nosotros hagan lo mismo.

En fin, que en este video quería traerte esta reflexión para que intentemos, todos, vivir más en el presente de nuestros hijos y en el nuestro propio. Lo necesitan y nosotros, la verdad, también.

¿Has dicho muchas veces la frase «antes, mi hijo, esto no lo hacía»? 😉

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