Las hormonas

Las mujeres tenemos unos días cada mes en que las hormonas toman, casi, el control de nuestras vidas. Mejor hacerse amiga de ellas porque sino, no sólo vamos a sufrir, sino que además, nos perderemos el inmenso universo que nos pueden mostrar. De nuestra capacidad de crear, de nuestras sombras, de nuestra sabiduría, de lo que nos queda por resolver…

Cuando te quedas embarazada, digamos que las hormonas toman el control, a secas. De ti, de tu día a día, de tu vida. No es malo, en absoluto. Toman el control para hacer todo lo necesario para que en nuestro interior crezca otro ser y para que nuestro cuerpo se prepare para lo que está por venir. De nuevo, las hormonas son nuestras amigas o deberían serlo.

Y en el puerperio pasa más o menos lo mismo, con la única diferencia de que el puerperio es mucho más largo que un embarazo, y que en brazos tenemos un bebé que criar y alimentar.

Llevo unos días de aquellos en que las hormonas llevan el timón. Yo prácticamente no tengo que hacer nada, ellas lo hacen todo. Hoy Laia se iba de excursión y la hemos acompañado para decirle adiós desde el autobús. ¿Podéis creer que cuando he visto ese enorme vehículo marchándose me hubiera puesto a llorar? No porque se fuera Laia, no porque tuviera miedo de que no lo pasara bien. Sino porque la he visto tan mayor… Que todo el camino recorrido hasta ahora con ella se me ha hecho presente de una manera absolutamente impresionante. He sido feliz y al mismo tiempo me han venido unas ganas locas de ponerme a llorar.

Al mediodía hemos ido a comer con su padre, un hecho absolutamente inédito ir a comer los dos solos! Y las hormonas me han provocado tal éxtasis y felicidad que me hubiera puesto a bailar encima de la mesa del restaurante. Hablar, saborear poco a poco lo que comíamos, pasear bajo el sol de la mano mientras de reojo miraba mi barriga en el vidrio de los escaparates… Felicidad absoluta.

“Tengo que decirte algo”, le he dicho “¿y si no sé cuidar un bebé? ¿y si ya no me acuerdo?” y ha hecho esa sonrisa que hace él y que sin decirnos nada yo ya sé todo lo que quiere decir. Esa sonrisa que en un momento me quita todas las neuras de la cabeza. Y he recordado nítidamente que sí, que ayer tuve miedo de no saber cuidar de un bebé tan pequeño y a la vez compaginarlo con criar a una niña de 4 años y medio. Tuve miedo y también las hormonas se apoderaron de mí.

Todo ello son ejemplos, los que os expongo. Seguro que vosotras, que me leéis, tenéis millones de cuando estabais embarazadas, de cuando estabais puérperas, los días antes de que os venga la regla… Todas tenemos una larga lista de días, de anécdotas, en que las emociones toman el control guiadas por unas hormonas desbocadas que nos hacen ser ¿más o menos nosotras? (¡no lo he tenido nunca claro del todo!).

Sea como sea, no me tomo nada en serio. Observo lo que me pasa; los miedos, la felicidad absoluta, los momentos de vulnerabilidad, los momentos de crisis, o de éxtasis incontrolado y me digo que estoy tomada por las hormonas, que todo es normal y que no hay que hacer mucho caso a nada. Simplemente, vivirlo.

Ni romperse las vestiduras, ni agarrarse a todo lo que sentimos como si fuera lo más real que nunca hemos vivido. Es simplemente este momento. Este y ningún otro, gobernado por unas hormonas que nos hacen de guía y que nos iluminan, a menudo, rincones algo oscuros. O que nos elevan para que podamos tocar el cielo a ratos y nos sintamos capaces de todo. Que nos dan y a la vez nos toman poder. Todo ello, para que poco a poco vayamos tomando conciencia de quienes somos… porque cuando vuelvan a venir tiempos de calma, nos sea mucho más fácil encontrar nuestro centro.

Soy como un jinete cabalgando encima de las hormonas desbocadas a las que me abandono porque sé que me acercan cada día un poco más a mi hijo, con quien somos uno y lo seremos por los siglos de los siglos…

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

2 respuestas

  1. Ai, les hormones!!!
    Jo crec que ara començo a acceptar-les i a saber conviure amb elles. Però realment és així…uns dies toques al cel i d’altres baixes als indrets més foscos!!
    Crec que és important veure-les venir per pujar al vagó de les muntanyes russes i gaudir del viatge.

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