hijos

Los hijos no esperan

El otro día fui a ayudar a una pareja que hacía sólo unas horas que había tenido su bebé, que tenía dificultades para agarrarse al pecho. Volví a aquella planta de maternidad donde tantas horas y días me pasé después del nacimiento de Lua.

Cuando el bebé hubo mamado perfectamente de los dos pechos, me fui de la habitación sintiéndome afortunada de haber podido ayudar a esa familia que acababa de nacer… y mientras pasaba por aquel largo pasillo con todas las camas llenas de madres y padres que acababan de tener un hijo, pensé que a todos les escribiría esto:

Esto que te acaba de pasar, tener un hijo, será muy probablemente lo más trascendente que te pasará nunca.

Y da igual si te das cuenta de ello o no, si lo vives así o no. Puedo decir casi con toda certeza que nada que hayas hecho o dicho dejará tanta huella en el mundo cuando ya no estés como el hecho de haber tenido un hijo.

Puede que ahora estés agobiada y que te cueste adaptarte al principio. Es normal y te entiendo. Pero mira de adaptarte lo más rápidamente que puedas porque si algo te puedo garantizar es que los hijos no esperan. Crecen rápido, muy rápido.

Y mientras tú te adaptas, ellos cada día hacen cosas nuevas, sienten cosas nuevas, aprenden cosas nuevas… Y a veces estamos tan metidos dentro de nosotros mismos que ni nos hemos dado cuenta.

Porque a menudo el propio ombligo es tan grande, nos sentimos tan cómodos allí tumbados en el “yo, me, mi, conmigo”, que nos da mucha pereza salir de esta zona de confort y darnos cuenta de que no, que ya está, que hay alguien afuera esperando que maduremos y salgamos al espacio exterior.

Que sí, que si quieres puedes ser padre o madre y seguir instalado en el “yo, yo, yo” como si nada hubiera pasado, pero el tiempo sí pasa y tu hijo, no te esperará.

Lo más impactante que sucede cuando tienes un hijo es que tienes que dejar de mirarte el ombligo y esto, de verdad, es fantástico! Es un regalo! Trascender el ego para ver más allá…

Y a veces cuesta, cuesta mucho porque todavía estamos anclados en nuestras carencias, en nuestro pasado, en lo que nosotros hemos vivido… y dar lo que no hemos recibido cuesta, cuesta mucho. Pero qué gran oportunidad que nos da un hijo para traspasar todo esto y entregarnos… Entregarse a otro con cuerpo y alma, lejos del ombligo, agrandando miras, creciendo juntos.

No escatimes en abrazos, en besos, en tiempo juntos, en compartir todo. No escatimes entrega. Comparte, aprende, sumérgete en el apasionante mundo de los niños, en el apasionante mundo que tu hijo te irá descubriendo ante ti y empápate.

Porque sino, tu hijo crecerá igualmente aunque no estés, que no compartas, que no te entregues a él en cuerpo y alma. Y un día, quien sabe, te darás cuenta que ha crecido y te preguntarás en qué momento se ha convertido en quien es hoy.

Todo se puede reparar, y sí, siempre estamos a tiempo de cambiar las cosas, de hacerlo diferente. Siempre estamos a tiempo de entregarnos, claro que sí!

Pero cuanto antes lo hagamos, cuanto menos tardemos, más disfrutaremos de nuestro hijo y sobre todo, antes se sentirá mirado, escuchado, abrazado, querido,… antes sentirá que es bien recibido, que es bien acogido (sin reservas), que tiene un lugar en el mundo y que se merece lo mejor.

Le ahorraremos años de investigación vital intentando encontrarse, intentando sentirse seguro de sí mismo. Le evitaremos el sentimiento de no ser merecedor del amor de los padres, de la entrega infinita de padre y madre y evitaremos que se pase la vida buscando (en otras relaciones que establezca) el amor incondicional que nunca le dimos.

Los que estáis en el pasillo de maternidad de cualquier hospital, los que estáis en casa leyéndome, los que estáis donde sea con vuestros hijos, tengan la edad que tengan: estad con él, entregaros y amadle incondicionalmente. Es lo mejor que podéis hacer por ellos y sin duda, también, por vosotros.

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

3 respuestas

  1. Totalment d’acord guapa! Tenir un fill i ser-hi present al màxim que puc és el millor que he fet mai! L’Arnau té 19 mesos i cada dia des que va néixer ha sigut diferent, cada dia he descobert alguna cosa nova d’ell, cada dia m’ha fet emocionar, riure, desesperar-me (en algun moment) i cada dia m’omplo més i més del nostre vincle, del nostre amor!

  2. Felicidades Miriam! Gran reflexón, que al menos a mi me estimula en mi proyecto personal: mi familia. Creo que para mi eres el ejemplo perfecto de como la maternidad puede transformar a una mujer. Y lo transmites perfectamente. Graciaaaaaaaaaas!

  3. Wow extraordinariamente cierto, mágicamente real, Gracias por esta reflexión. Desde hace dos años más 9 meses mi vida cambió y dejó de mirarme el ombligo, al principio me costó pero ahora disfruto a través de los ojos de mi hijo y me ilusiono con cada cosa simple de la vida. Es hermoso este regalo el volver a ser niña de la mano de mi hijo

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