M'agrada tot de tu

21.9.2011

 

¿Cómo es posible que me guste todo de ti? Que me gusten tus ojos es normal, son preciosos y grandes. Que me gusten tus cabellos, también, tu voz, tu cara, tus rodillas y pies, y manos, y dientes… También me gustan tus pestañas, mucho. Me gusta todo de ti, ahora, y también cuando tenías dos meses, diez, o tres días. No sé qué tiene eso de ser madre, y supongo que también padre, que te sumerge en un enamoramiento que nunca se acaba y que lejos de disminuir y bajar de intensidad, como a veces pasa, éste sólo incrementa. Cuando creo que ya no me podrás gustar más de lo que ya me gustas, descubro otra cosa nueva que me enamora de ti. Y vuelvo a tener esa sensación fuerte de amor, con la certeza de saber que amarte, hija mía, es lo más fuerte que me ha pasado nunca. Porque es otro tipo de amor, que me sale de la entraña y que me ata a ti mucho más allá de lo que ahora mismo me puedo imaginar.

 

Te quiero tanto y me gustas tanto, que incluso me acaba gustando lo que no es tan agradable de tu carácter y lo veo y lo entiendo como una oportunidad de crecer juntas, de aprender a gestionarlo, de aprender a bailar en ella para darle la vuelta. Cuando veo que no sabes qué hacer con la rabia que te sale de dentro cuando algo no va como tú querías, pienso: “uauuuu, aquí tenemos trabajo”, pero no me asusta. Tú misma, con lo que haces, con como actúas, me recuerdas qué cosas fallan, cuáles no, qué tenemos que celebrar y qué otras cosas debemos tratar de entender y corregir. ¿Lo ves que estoy hablando siempre en plural? Porque yo aprendo contigo, porque a veces, aunque a ti te parezca que mamá lo sabe todo, yo también voy a tientas y a veces tropiezo, y caigo, y me hago algún rasguño.

 

Pero aún así, a pesar del esfuerzo que me supone superar mis propias limitaciones en criarte, aunque a veces pienso que me he equivocado en tal o cual cosa, a pesar de darme cuenta de que no sé nada en realidad, y que me queda un largo camino a recorrer, me gusta que me lo muestres. Cuando me desespero porque no quieres dormir, o cuando me siento fatal porque en el parque has hecho daño a un niño porque eso de la rabia aún no lo llevamos muy bien… pienso que todavía tenemos que aprender más y me convenzo de que lo haremos juntas y todo eso, me gusta.

 

Me gustan tus pestañas y me gustan cuando no se quieren cerrar para ir a dormir. A pesar de que algún día me hayas visto incluso enfadada, me gusta vivirlo. Porque me das la oportunidad de saber qué se siente cuando se tiene un hijo, lo fuerte que es el amor que se siente y lo fuerte y rompedora que es la desesperación cuando algo no funciona o cuando te veo sufrir. Me gusta verte crecer y me gusta también ser consciente de que un día te irás de casa y quien sabe, tal vez, durante un tiempo, te alejarás de mí.

 

Sé perfectamente que nunca podré devolverte todo el amor o lo feliz que me haces sentir, aunque lo intento con perseverancia. Y sé que sólo cuando tengas tú tu propio hijo o hija podrás saber qué sentí yo el otro día cuando al oído me dijiste: “Mamá, te quiero”. Contribuíste a hacer un poco más amplia mi lista de “momentos más felices de mi vida” y te estaré eternamente agradecida.

 

Yo, Laia, también te quiero, no sabes cuánto.

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

10 respuestas

  1. Que bonito, tenéis un camino muy apasionante por delante las dos juntas, y aunque haya cosas que sean difíciles, vais a vivir grandes momentos juntas. Un besito, que bonito que te diga que te quiere…

  2. Que tierno y que bonito todo lo que has escrito.
    Me ha gustado además porque veo que somos muchas las que nos derritimos por cualquier centímetro cuadrado del cuerpo y alma de nuestro hijo.

    Desde que nació Boliche puedo dar fe de que los flechazos existen y como tú dices, ese amor siempre va in crecendo. Aunque pienses que ya no se puede querer más, te das cuentas de que pasan los meses y los años y todavía cabe más amor. Que contenedor sin medida puede soportar tanto amor que no sea el corazón de una madre o un padre???

    Felicidades por el post.
    Besos

    1. Gracias a las dos!
      Sí, María, es la bomba cuando te dice “te quiero”, crecí dos tallas de golpe! 🙂 Ya verás, tu preciosidad pronto va a decir estas cosas tan bonitas!

      Teta, tú lo has dicho, esto es un contenedor sin medida, sin ningún límite, ¿no es sorprendente? El amor nunca se acaba, y crece, y crece, y crece… No hubiera querido perdérmelo por nada del mundo! Un beso.

  3. Què bonic!!! M’ha fet caure la llagrimeta i tot!!!!
    L’amor als fills és infinit i només es pot entendre quan els tens.
    Vist des de fora (sobretot per parelles d’una edat similar a la nostra però sense fills) és cansat i a vegades sacrificat però la recompensa és TAN GRAN que com be dius, mai els podràs tornar tot l’amor i la felicitat i que t’han donat.
    M’ha encantat el post. Una abraçada.

  4. Aisss Miriam no has plorat al escriure això? aisss m’està caient la llàgrima! que maco per favor!!!! descrius perfectament amb tots els teus escrits el que sento jo pel meu nen! no em cansaria mai de mirar-lo, es preciós, quan dorm, quan em mira, quan el veig feliç, quan plora, em dona tanta vida! M’encantes! em sento totalment identificada amb tot el que tu escrius! un petó i felicitats!

    La teva filla estarà molt orgullosa quan pugui llegir tot el que has escrit!!

    1. Doncs curiosament, Pilar, no vaig plorar per escriure aquest post, i mira que hauria estat fàcil perquè porto uns dies una mica tova… A vegades no ploro escrivint, i quan els hi llegeixo al meu company en veu alta, me’n faig un tip. Potser quan li llegeixi aquest (encara no hi ha hagut el moment) ploraré, és possible! I tan de bo a la Laia li agradin aquests textos quan sigui gran! Una abraçada i gràcies per llegir-me i per compartir les teves reflexions també aquí!

  5. ¡Qué positiva eres Miriam! jajaja A mí mi hijito me tiene enamorada pero reconozco que detesto algunas de sus manías o berrinches incontrolables. En el momento me saca de mis casillas pero luego claro, lo miro y me derrito!

    1. Sí, a veces es difícil verlo todo de la manera que he descrito, sobretodo enmedio de un berrinche de los buenos en plena calle o supermercado, ¿verdad? Pero pasa rápido y luego, cuando te sonrie, o cuando te da la mano, o cuando te toca el pelo, no puedes hacer otra cosa que enamorarte más y más de ese ser que vino a tu un día… Y sí, derretirte.

      Un beso.

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