alta sensibilidad

Niños altamente sensibles: mi experiencia y algunos consejos

He tenido la suerte de tener una hija altamente sensible. Es una bendición, sin duda, pero también hemos transitado pasajes duros en este camino de conocerla, entender qué le pasaba y necesitaba y sobre todo, cómo ayudarla sin cargarnos eso tan increíble que es su enorme sensibilidad.

No ha sido fácil pero sí apasionante y enriquecedor para todos. Pero empecemos por el principio.

Cada niño es único, lo digo muy a menudo porque no lo tenemos tan integrado como parece. Creemos, de alguna forma, que más o menos son todos iguales y que tanto monta, monta tanto. Y no.

La sensibilidad, en nuestro mundo, no cotiza al alza, al contrario, y este es un handicap con el que tenemos que lidiar muchos padres con niños muy sensibles.

La poca familiaridad que tenemos, en general y a grandes rasgos, con la alta sensibilidad complica mucho el acompañamiento a estas personas que, a ratos, parece que no encajan en nuestro mundo.

En mi opinión, todos los bebés son muy sensibles. Lo captan todo y muchas cosas les pueden resultar tremendamente hostiles. Los ruidos, las distintas temperaturas, la energía que cada uno de nosotros desprendemos cuando los tenemos en brazos, el tono de voz de las personas, las vibraciones que cada uno emanamos…

Se empapan de todo.

Algunos bebés, poco a poco se van adaptando estupendamente bien a todas esas sensaciones. A otros les cuesta más.

Hoy me voy a centrar en estos últimos; los que a pesar de ir creciendo, los ruidos siguen molestándoles mucho (y muchas otras cosas) y siguen siendo muy sensibles a infinidad de situaciones que a veces a los adultos se nos pasan por alto.

MIS RECUERDOS

Nosotros teníamos un bebé que desde el minuto uno detestó el ruido. Recuerdo tener que pasarme toda una comida familiar en otra habitación o fuera del restaurante porque aquel run run de gente junta le resultaba tremendamente insoportable.

Recuerdo entrar en alguna tienda y tener que salir por patas porque había notado “algo” que la inquietaba muchísimo sin que yo nunca supiera qué. Quizás el ambiente, quizás la música, quizás alguien que había visto…

Recuerdo que le costó poderse relacionar con algunas personas simplemente porque el tono de su voz la angustiaban muchísimo o porque las arrugas en la cara (de la gente mayor) la asustaban, etc.

Recuerdo el increíble olfato que tenía y que sigue teniendo. En broma le decimos que podría dedicarse a escoger y crear olores porque tiene una nariz prodigiosa. Hemos tenido que salir de algunos espacios porque ella no soportaba el intenso olor.

Recuerdo su oído, lo tremendamente desarrollado que lo tenía y sigue teniendo, siendo capaz de escuchar ruidos reales que nadie más escucha. “Ya llega papá”, nadie oye nada y en un par de minutos él entra por la puerta. Y así.

Recuerdo su sensibilidad tremenda a la temperatura… nos costó su tiempo entender como la temperatura podía irritarle tanto…

Pero los niños en general, tienen todos los sentidos muy desarrollados y a flor de piel. No en vano acaban de salir de “fábrica” 😉

Todo esto son anécdotas, características que hemos vivido muy intensamente y que incluso mis amigas o nuestros familiares han visto siempre lo muy sensible que era nuestra hija.

Pero los niños altamente sensibles no sólo oyen muy bien o notan cosas que el resto quizás no. Son altamente sensibles también a las emociones y quizás es esto lo más difícil de gestionar.

Su empatía es desbordante y por lo tanto, pueden sufrir horrores viendo otro niño llorar, y quedarse atrapados en esa emoción que le han visto en sus ojos.

Todo les afecta como si no hubiera un mañana. No sólo la frustración, que también, sino todo. Su intensidad emocional es, a veces, muy agotadora para las madres y padres que les acompañamos porque no es fácil.

Sí, los niños en general son muy intensos en la vivencia de sus emociones, así es la infancia al fin y al cabo.

Pero hay intensidades e intensidades y la de los niños que son muy sensibles es superior, os lo aseguro. En todo: en la frustración, en el miedo, en la alegría, en la empatía, en los celos, en la ira, en el amor, en la compasión, en la culpa, en la separación, en su capacidad de observación y de darse cuenta de cosas que pasan desapercibidas a ojos de alguien menos sensible…

Todo es tan intenso que las madres y padres a ratos no podemos expresarnos como lo haríamos con otro niño porque sabemos que aquello que digamos, sea lo que sea, tiene un impacto muy superior en todo su ser.

Por eso hay que aprender a valorar muy bien qué hacemos y cómo, porque bastante sufren ya en este mundo donde se valora tan poco la sensibilidad como para que sus padres se lo pongamos más difícil.

Ir al colegio puede ser muy duro para un niño así, porque su alta sensibilidad se siente agredida a menudo con ruidos, con barullo que no es capaz de comprender ni procesar, con comportamientos que le duelen excesivamente, etc.

Por eso es tan importante que cada vez más adultos entremos en el mundo sensible y podamos acompañar estos niños de la forma que necesitan y merecen.

Porque ser sensible tiene cosas muy buenas: su claridad, su inteligencia, su visión, su espiritualidad (suelen ser niños muy “conectados”), su capacidad de reconocer en el otro sus emociones más escondidas y empatizar con él sabiendo cómo acompañarlo, y un largo etcétera.

Pero… vayamos por partes.

Si ya a los adultos nos cuesta comprender y gestionar las emociones y las necesidades a todos los niveles de los niños pequeños, si encima son altamente sensibles, cuesta todavía más.

Porque tu hijo siente las cosas de una forma en que no la sienten los demás niños, o al menos, la mayoría de ellos y puede atacarte el miedo: ¿es normal esto que hace? ¿le pasa algo a mi hijo? ¿por qué los demás no hacen lo mismo que él? ¿por qué le cuestan tanto ciertas cosas? ¿y por qué le cuestan tan poco cosas que incluso a los adultos nos cuestan? y podría seguir, porque las preguntas son muchísimas.

SI TIENES UN HIJO DE ALTA SENSIBILIDAD

  • Es muy probable que tardes un tiempo en darte cuenta que es así, porque al principio vas a ciegas.
  • No te agobies, que sea así es una bendición y si sabes cómo acompañarlo, todo va a ir fenomenal.
  • No le compares: és único y excepcional, como cada niño. Compararlo cuando son distintos no sirve de nada y te hará sufrir.
  • Olvida la exageración: sí, todo parece muy exagerado cuando vives con un niño altamente sensible pero no está exagerando. Vive la vida así porque su sensibilidad es tanta que su reacción a las cosas que le pasan, que ve o vive pueden realmente desestabilizarlo.
  • Compréndele. Creo que es de las cosas más importantes. Infórmate y comprende lo que vive y cómo lo vive para poder empatizar de verdad con su realidad.

ALGUNOS CONSEJOS

  • Limita mucho el uso de pantallas y controla qué mira porque algo que a otro niño no le supondría nada, quizás tu hijo se tira 3 semanas sufriendo con eso que vio.
  • Del mismo modo, te recomiendo que no veáis las noticias con él delante hasta que no sea mucho más maduro y pueda comprender más lo que ve y oye. No, no es sobre-protegerlo. Es, simplemente, que en la primera infancia es muy probable que un niño así se angustie sobremanera por una imagen que ha visto o por unas palabras que ha escuchado. Sí, todos los niños pueden tener miedo de algo que ven, es cierto. Pero un niño altamente sensible puede estar semanas muy angustiado con eso que vio.
  • Procurad no anticiparos: anunciar a vuestro hijo que el fin de semana vais a ir a la playa con los primos puede desestabilizarle todos los días previos con una ansiedad tremenda. Dadle la información justa en el momento justo.
  • Las rutinas le van a venir muy bien.
  • Dadle materiales para explorar su creatividad. Dejadle bailar, cantar, etc. Toda la parte artística la tienen muy desarrollada y pueden hacer cosas magníficas si les dejamos…
  • Ten cuidado en cómo te expresas, en las cosas que dices y pon palabras a aquellas situaciones que veas que le desbordan. Comentar con alguien que fulanito tiene cáncer y está muy mal puede provocar que le asalten mil miedos.
  • Ten por seguro que muchas situaciones consideradas muy “normales” por el resto, le pueden desbordar emocionalmente. Estate presente en acompañarle sin juzgarle y procurando que, poco a poco, vaya canalizando toda esa emoción que se le va de las manos.
  • Ayúdale con la respiración. Para nosotros trabajar la respiración nos ha ayudado muchísimo.
  • Potencia su campo espiritual con rituales, etc. porque su sensibilidad puede hacer que en ese campo sienta cosas maravillosas, y sobre todo, seguridad porque es un terreno que sí comprende, que sí siente más reconocible. (Recuerdo que con sólo 2’5 años podía acompañarme a meditación y seguir una sesión feliz, sin hablar, sin moverse a penas. Se sentaba en postura y hacía como los demás. La gente no se lo creía hasta que lo veían).
  • Procura que descanse bien y dale muchos momentos de silencio y paz. No son niños con los que puedas hacer muchas actividades al día porque ponen tanta emoción en todo, que pueden sentirse desbordados. Me costó aprenderlo pero ya lo vamos regulando mucho mejor, combinando momentos de actividad en compañía y momentos de relax y paz en silencio en casa. Sí, a veces condiciona un poco, pero es preferible hacer menos y mejor, que querer seguir el ritmo de otras familias con hijos, por ejemplo, y lamentarlo después.
  • No le juzgues. No puede cambiarlo y en muchos momentos, lo sufre. Pero tenemos que ver todo lo bueno que tiene tener un hijo así. Aprender a acompañarlos es un reto y una fuente de crecimiento personal increíble.

PARA TERMINAR…

Ser muy sensible es muy bueno, es fantástico. Pero a ratos es duro porque es como si anduvieras por la calle desnudo y en enero. Así se deben de sentir los niños altamente sensibles con un añadido: no lo entienden.

No entienden por qué sienten lo que sienten o por qué les pasa lo que les pasa.

Y para eso estamos, para explicárselo y acompañarles.

Para mi tener una hija muy sensible ha sido y sigue siendo un camino precioso y estoy profundamente orgullosa de como es.

Creo que lo más importante y más difícil a la vez es conseguir no cargarnos (nadie) la sensibilidad que tienen este tipo de niños, tan rica, tan llena de matices, tan creativa y profunda.

Acompañarles sin hacerles ser quienes no son. Acompañarles sin intentar moldearles consiguiendo que lleguen a la edad adulta con las herramientas, los recursos y la resiliencia necesarias para vivir plena y felizmente con su sensibilidad.

Llegar al punto de que la sensibilidad elevada que tienen no sea un obstáculo sino un trampolín para desarrollarse en campos donde es junto sensibilidad lo que se necesita.

Y para terminar, os recomiendo muchísimo que veáis el reportaje de Crónicas: “Sensibilidad al trasluz” de TVE porque creo que puede ayudaros mucho a entender cómo son las personas de alta sensibilidad.

Ojalá este post os haya sido de utilidad.


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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

39 respuestas

  1. Miriam, me ha encantado…en la gran mayoría de anécdotas, por decirlo de algún modo, coincidimos. Mi pequeña tiene ahora 2,5 años y es la repera!…también decirte que yo de pequeña era muy parecida…y cómo no quiero que lo pase «mal» cómo yo lo pasé en muchos aspectos…ahí estoy…yo desde el momento 1 me di cuenta…, me costó aceptarlo primordialmente por los que me rodeaban, qué iba a decir una madre!…pues sí!…hay momentos durillos, pero cómo con cualquier hijo, ganan los auténticos!…un abrazo y a seguir construyendo por un mundo más emocional y menos mental…Besos y gracias

  2. Miriam, muchísimas gracias por compartir tu experiencia!!! Quiero decirte que la alta sensibilidad es un rasgo genético (además de gen dominante) si tú niña lo es, es más que probable que alguno de los progenitores lo seáis, (raras veces salta una generación) Gracias otra vez y un saludo.

  3. Hola Míriam, te animo a escribir más sobre la alta sensibilidad y cómo acompañar a nuestros hijos. Este fin de semana acabo de ponerle nombre (alta sensibilidad) a eso que me ha pasado toda mi vida a mí y que veo que le está pasando también a mi hijo de 2 años y medio. Me angustia, sin embargo, cómo va a poder gestionar su sensibilidad en la escuela (empieza P3 en septiembre). Gracias como siempre por tus posts.

  4. Buscando información sobre este tema, llegué a tu blog y a esta nota. Increíble! Nosotros recién a finales del año pasado descubrimos esto del PAS en nuestro hijo mayor y cada nota que leo lo veo reflejado. Hace 5 años y medio que no lo comprendo. Me enojo y me frustro. Ahora estoy comprendiendo todo muchísimo más. Gracias por contar tu experiencia. Me guardo esta entrada para releerla varias veces mas. Cariños desde Argentina.

  5. Muchas gracias Miriam! Tengo un niño de 22 meses y por fin estoy empezando a ver las cosas claras y a dejar de llevar a mi hijo a médicos varios preocupados por si le pasa algo o tiene algún trastorno y todos coinciden en que no le pasa nada. Está llegando a los 2 años y su tolerancia a la frustración es inexistente casi y lo llevamos bastante mal porque no conseguimos entenderle o ayudarle.

  6. Míriam, gràcies per tota aquesta informació. Tenim una nena d’un any i mig i veiem que tot apunta cap a aquest camí. Ens aniran molt bé els teus consells, ho expliques molt bé. Una abraćada!

  7. Hola Míriam, moltes gràcies per compartir la teva experiència, m’ha anat molt i molt bé. La meva filla té 4.5 anys i encaixa amb tot el què has dit. Saps si hi ha alguna associació a Catalunya? merci! una abraçada

  8. Buenas, yo tengo una nena PAS de 4 años y estamos muy preocupados con el tema de la caca, tiene un miedo irracional a hacer caca en el water y suele escaparsele la caca o aguantarse hasta hacer un fecaloma.
    No se si alguien me podria dar alguna pauta. Yo tengo mucha paciencia y comprensión pero cada vez mas le esta afectando física y mentalmente.
    Muchas gracias

    1. Aquí lo que se necesita es muchísima paciencia, procurar no hacer nada que la haga sentir peor, y si al final acaba teniendo problemas por retener demasiado, consultar con el pediatra. Cosas que ayudan; establecer unas rutinas a la hora de sentarse, cuando tú notes que es cuando tiene más ganas, que juegue mucho con tierra, arena, arena kinética… (ayuda a relajar esfínteres), una alimentación adecuada a lo que vive ahora mismo, etc. Ánimo, te aseguro que pasará. Pero se requiere tiempo y paciencia.

  9. Gracias, Míriam!!!

    Tengo una niña de 5 años que es NAS. Me lo dijeron hace 3 meses y tras hacerle el test, me di cuenta que yo también lo era y tras leer sobre el tema un montón, empecé a entender muchas cosas que pasaron en mi infancia y que a mí me revolvieron mucho aun cuando a los demás parecían no importarles nada.

    Ahora entiendo muchísimo mejor las reacciones de mi hija, tengo las pautas adecuadas para tratarla y la encuentro mucho proclive a las novedades que hace 3 meses aunque sigue habiendo lineas rojas como los ruidos fuertes o las tiendas grandes.

    Me acabo de suscribir a tu blog para estar al tanto de las novedades en este tema.
    Gracias de nuevo!

  10. Gracias por compartir tu experiencia. Por fin creo haber encontrado explicación al comportamiento de mi hija. Es una niña muy especial, que nos da muchas alegrías, como cualquier niño…..y también muchas situaciones difíciles de entender por nosotros. Es muy vulnerable. Tengo miedo de que le hagan sufrir. En el cole tienen sesiones de meditación, y eso le ayuda muchísimo. También las hacemos en casa con meditaciones guiadas para niños.

  11. Soy de Costa Rica y con casi 65 años me estoy descubriendo.
    El tema me interesó sobre todo por mi hija que esa si es altisimamente sensible y ha pasado por psiquiatras y psicólogos y nadie ha dado con lo que tiene hasta que he encontrado esto de altamente sensible y me he puesto a leer más. Así encontré tu Blog y está buenísimo.
    Alguien sabe de algún psicólogo que maneje muy bien este tema y sea de mi país?

  12. Hola Miriam!me ha encantado el post. Tengo tres hijos y desde hace un tiempo que creo que uno de ellos es PAS , he hecho el test varias veces (en distintas ocasiones) para confirmarlo y siempre me ha salido que si, pero también he leído que que es genético, y estoy segura que ni papi ni yo lo somos, aunque su abuela estoy segurísima de que lo es. No he querido leer mucho porque me da la sensación de que es encasillarlo pero lo cierto es que a veces me desborda la intensidad de sus emociones y en casa en ocasiones no sabemos cómo llevarlo, cómo crees que puedo reconfirmar si es o no NAS?¿Hay algún tipo de herramientas que consideres que ayudan a mejorar su estabilidad emocional?un saludo.

  13. Moltes gràcies per l’article i per les recomanacions!! Tinc un nen de 5 anys que és altament sensible. És un nen meravellós però té problemes de relació al pati de l’escola.. quan surt al pati, amb joc lliure, es sent perdut i no sap amb qui jugar ni que fer…s’acaba quedant sol aïllant-se al seu món. Vull ajudar-lo i no sé com..sé que a ell li agradaria jugar amb els nens, però acostar-se a ells és un mur. Dins la classe no té cap problema, va tot fantàstic. Però al pati, suposo que rep molts estímuls, sense cap ordre i no sap cap on tirar… Suposo que com a mare d’un nen pas em pots entendre millor que ningú..

  14. hola miriam mira te cuento nosotros somos de argentina y tenemos un niño de 8 años con muchas características de alta sensibilidad , aca en argentina no se conoce mucho del tema yo encontré información por Internet tratando de encontrar como ayudar a mi hijo ya q en la escuela se nos esta complicando un poco en ciertas materias ya q el no soporta ver vídeos para niños se pone muy mal ante estas situaciones , al igual q si ve un nene llorando o muchas veces se queda pegado por horas a ciertos estímulos ,( lo q nos resulta mas difícil es q en materias del escuela ven vídeos educativos y el no los quiere ver , las maestras nos dieron los nombres de estos vídeos para q se lo hagamos ver en casa ,pero no conseguimos q los vea es algo q es mas fuerte q el se pone muy mal y se angustia muchísimo , no sabemos como hacer ya q va adentro del sistema educativo q tenemos aquí)

    1. Hola Marcos, siento que lo pase tan mal y que tengáis tan poca información sobre el tema por ahí. Quizás puedes ponerte en contacto con alguna asociación en España para que te den más información y te ayuden en este proceso. Estos videos son muy importantes? Es decir, son imprescindibles? Porque si ahora mismo él no puede verlos porque le hacen sufrir o lo que sea y pueden ser prescindibles, no pondría más presión sobre él. Lo ideal sería que su maestra/o estuviera abierto a acercarse a él de otro modo… más pausado y con menos presión. Mucha suerte. Un abrazo.

  15. Hola ! Que interesante todo lo que he leído , así es mi hija que ahora tiene 11 años!! Lo pasa realmente mal en el cole , le da Mucha importancia a todo lo que ocurre en su clase , la cosa es que cuando sale así yo solo
    Le digo que no le dé tanta importancia pero obviamente para ella la tiene , es muy difícil , no sé cómo actuar . . Un saludo

  16. Hola Míriam, tengo una nena de 3 y medio, que no tolera los ruidos fuertes, al principio pensamos que se le pasaría al ir creciendo pero nada. Hasta que llegamos a una psicopedagoga que me dijo esto de la alta sensibilidad. Otros rasgos es que no le gustan los actos escolares, y los lugares con mucha gente. La maestra del pre-jardín nos llegó a decir que era retraída, porque no actuaba como el resto de los niños del jardín, que no es independiente, que llora, que no atiende en clase, etc. En casa es más desenvuelta, le gusta mucho bailar y cantar, es muy inteligente, aprende rápido cosas como los números, colores, armar rompecabezas. Recién hora estoy comprendiendo a mi hija, pero siento que el resto de la gente la juzgan, la comparan con otros niños, y tengo miedo que tenga problemas en la escuela. Me gustaría poder leer más sobre este tema, si sabes donde puedo conseguir más información. Gracias por tu artículo, me ayudó mucho.

  17. Una psicopedagoga me ha dicho que mi hija es Altamente sensible. No nos habíamos dado cuenta hasta que empezó el cole a raíz de que el tercer día de cole de hablar bien empezó a tartamudear. La verdad llevamos así tres meses. Parecía que por semanas mejoraba pero resulta que estas vacaciones de Navidad (fiestas, falta de rutina…) ha vuelto a tartamudear más! Es posible que esto se desencadene en tartamudez?
    Un abrazo y gracias!!

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