Hablar en profundidad

Orígenes

10.10.2011

Quise ser periodista porque me encanta saber y hacer preguntas. Pues bien, a lo largo de mi vida había preguntado de todo menos: “mamá, papá, os apetecía tenerme cuando supisteis que estaba en camino?”, o “¿como fue mi embarazo?”, o “¿os agobiáisteis mucho cuando nací, os las apañábais?” Con el tiempo he entendido que no pregunté nada porque me daban miedo las respuestas. Un día mi madre me propuso hacer un libro (“Vínculos, gestación, parto y crianza conscientes“) en que el hilo conductor sería nuestra historia, en la que ella me explicaría cómo había ido “todo”. Acepté porque me hacía mucha ilusión hacer un libro con ella y también, no lo negaré, porque me moría de ganas de saber… de saber sin tener que hacer preguntas.

Recuerdo que cada capítulo lo hacíamos a cuatro manos: primero ella me pasaba su parte y yo me la leía, me empapaba de cada línea y entonces empezaba con las entrevistas. Cada vez que me pasaba un capítulo con una parte más de nuestra historia, recuerdo que el corazón, justo antes de ponerme a leer, me iba a cien. Porque tenía ganas de saber qué había pasado y también tenía miedo. Leer qué sentía ella cuando supo que yo estaba en su vientre, que sentía durante el embarazo, si se encontró bien o no, si tenía miedo de parir, cómo lo hizo, con sólo 19 años y un bebé en brazos… Más de una vez empezaba a llorar cuando aún no había terminado de leer las líneas que ella me dedicaba, porque lo que había no siempre me gustaba. No es agradable saber que pasó tanto miedo en el parto, o que estaba tan perdida siendo tan joven y con una criatura a quien criar. Pero es increíble todo lo que esas palabras me ayudaron: me ayudaron a saber de dónde venía, y no me refiero a de qué lugar, sino de qué emociones, de qué miedos, de qué obstáculos. Me ayudó a entenderme mejor a mí misma, pero también a ella, y de alguna manera, me ayudó a poner conciencia y reparar nuestro vínculo. No sé qué hubiera pasado si nunca hubiéramos escrito el libro, no sé si me hubiera atrevido nunca a preguntar.

¿Por qué cuento todo esto? Por dos motivos. Porque creo que es importante que, cuando criamos a nuestros hijos, tengamos toda la información posible de cómo fuimos criados nosotros. De quién nos crió, de si nos gustaba o no, de si nos quedábamos llorando, de si echábamos de menos o no a mamá, de si nuestros padres nos fueron a “buscar” o vinimos de repente, de si quisieron abortar… Saber nuestros orígenes nos permitirá entender mejor algunas de nuestras reacciones, algunos de nuestros fantasmas. Pero también cuento todo esto porque un día decidí que yo, a mi hija, le daría toda la información que ella quisiera sobre su madre y también sobre nuestro vínculo. Tengo dos libretas donde apunto cosas importantes y otras no tanto, pero que estoy segura de que cuando ella tenga 30 años le hará ilusión saber.

Porque no me fío de mi memoria. Porque cuando acababa de parir estaba convencida de que recordaría el peso del primer mes de mi hija, y esto y aquello, y ahora, cuando alguien me pregunta, le tengo que decir que no lo recuerdo, que lo miraré en la libreta porque lo he olvidado. Durante la crianza pasan tantas cosas y pasan tan rápido, que si no apuntamos las cosas, algunas se van, desaparece. Sí que a grandes rasgos recuerdo lo que he sentido en cada tramo de esta etapa, pero todos sabemos que los sentimientos desagradables tendemos a olvidarlos. Por eso cuando alguien pregunta a sus padres siempre dicen: “no… todo muy bien, no, no me agobié, ay, no sé, si me echabas de menos… seguro que no, que eras muy alegre….” porque a veces recordar también duele a quien recuerda. Por eso os animo a anotar lo que sentís, lo que experimentáis, sea bueno o malo. Y a anotar también el primer día que vuestro hij@ ha aprendido a caminar, o sus primeras palabras… Por un lado porque le hará gracia algún día saberlo y por el otro, y más importante, porque saber de dónde venimos, de qué sentimientos, de qué miedos y angustias, de qué dudas, de qué temores, nos sitúa. Nos rehace un poco nuestra historia, nos trae comprensión en nuestra vida. Tendremos conciencia de cómo se estableció el vínculo, nos conoceremos un poco mejor. Si sabemos un poco más quiénes somos, inevitablemente, sabremos más quiénes son nuestros hijos y eso, no tengo ninguna duda, beneficiará su crianza.

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

9 respuestas

  1. Doncs sí, Miriam, em pareix molt acertada la idea de fer aquests diaris de cara a la teva filla. jo ara, després de 30 anys, estic descobrint coses de la meva infància. Que si ho hagués sabut abans, de segur, m’haguessin ajudat ben molt a coneixer-me millor i sobretot a coneixer a la meva mare. A vegades, només veim la cara que els nostres pares volen que vegem… Coneguent-los a els i com ens varem criar, també ens ajuden a entendre moltes de les nostres reaccions i actituds, degudes a errors (o no) de criança.

  2. És un llibre extraordinari, us felicito a les dues.
    Ahir vem anar a casa dels meus pares a dinar i van veure que a la meva nena ja li estan sortint les dents d’abaix. Ja erem a casa quan ma mare em va trucar per dir-me quin dia em van començar a sortir a mi les dents (ho té apuntat tot, com tu). Així vaig saber que la nena em porta un mes d’avantatge. Em va fer gràcia.
    Ara, llegint el teu post, m’he adonat que tot el què fa la nena (pes, dents, dormir més o menys), la meva mare em recorda sempre com ho feia jo. I em fa gràcia establir aquest vincle i pensar si se m’assembla més o menys, si fa les coses com les feia jo de bebé o si les fa diferents.

    1. Gràcies Gemma pel que dius del llibre, celebro que t’hagi agradat! Jo crec que és important… saber què va passar ens dóna comprensió, i a ells, quan siguin grans, els passarà el mateix. Un petó.

  3. Me encanta tu reflexión de hoy Miriam,
    Me parece imprescindible el conocer de donde venimos, aunque a veces duela, para saber mejor donde estamos y hacia donde vamos.
    Yo tambien llevo un diario porque no me fío de mi memoria y porque me gustaría que nené pudiera encontrar las respuestas “frescas” a las preguntas que pueda hacerse, no las tamizadas por la memoria de años y años.
    Abrazos “tomo nota de tu libro”!

  4. Totalmente cierto Miriam. Yo conozco mi historia y la he conversado mil veces con mi mamá y tienes razón que ayuda un montón a entendernos como mujeres, como personas y como madres. Mi blog es mi epacio para recopilar mil cosas sobre Sara que estoy segura se morirá por leer cuando crezca.

  5. Hola, m’ha agradat molt la teva reflexió. Precisament l’altre dia vaig fer una entrada parlant del diari de la infància al meu blog, de com m’havia agradat llegir el que ens va fer la meva mare i de com faig jo ara el del meu fill. Jo el faig una mica més “realista”, sense tanta floritura i hi escric tot el que sento (com tu dius, el bo i dolent). Però a mi em va servir de molt llegir-lo mentre estava embarassada, de petita, ara…

  6. Hola! jo amb el joan li tinc una llibreta explicant l’embaràs, part, i fins ara tot i que porto mesos que no escric! aisssssssssssssss suposo que són etapes jejeje i ara li hauré de fer un resum!
    I això que dius de la memòria! Cuanta raó! hi han coses que no recordo! i el part, només fa 2 anys i sembla que hagin passat 10 anys!!!!!!
    Jo ho recomano a tothom escriure-li i explicar-li una miqueta de tot.

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