Estos últimos días, en Facebook, he ido compartiendo cosas al respecto, porque creo importante que saquemos a la tristeza del armario. Ese tabú del que no gusta hablar, la tristeza que sienten muchas madres en el post-parto, es importante que se visualice, que se hable, que se entienda… para que podamos acompañar las mujeres que se sientan así después de haber tenido a sus hijos. Y no estoy hablando de depresión post-parto, que parece que cualquier mujer que llora después de parir está en depresión y no.

Yo lo he vivido: un sentimiento de mucha felicidad por tener a mis hijas en brazos y a la vez, ganas de llorar. En algún momento ese «no puedo parar de llorar», como si se hubiera abierto el grifo.

Tuve la suerte de tener a gente empática, comprensiva y amorosa a mi lado que me permitían llorar, me entendían y no añadían dolor al que yo ya sentía. Y por ello les estaré siempre agradecida.

Necesitamos entender que la tristeza es una emoción más que puede aparecer también en los momentos en que se supone que tenemos que estar más felices y que además, es posible que convivan las dos emociones: alegría infinita por nuestro hijo y tristeza. No es incompatible. 

Otras cosas que he grabado o escrito sobre el tema:

 

Textos:

«CUANDO ACABAS DE PARIR Y NO HA SIDO COMO ESPERABAS»

«LAS VISITAS EN EL HOSPITAL»

Y en versión video:

Espero que todo esto te sea de ayuda, tanto si todavía no tienes hijos y un día los quieres, como si ya has pasado por ello. Un abrazo fuerte.

 

 

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