¡Qué difícil es esta etapa si tienes una espalda que ya no puede más, verdad?! La mía no está muy flamenca, que digamos, y os juro que lo pasé mal cuando me encontré con que mi hija no quería ni andar ni ir en el cochecito, sólo brazos. Pensaba que no se acabaría nunca…! 😉 Recuerdo un día que para hacer un trayecto que de 5 minutos andando tardamos más de media hora. Hablar, negociar, andar unos pasos, sentarnos, hablar, negociar, jugar, andar unos pasos… y así! Tremendo 🙂

Y cuando llegas a esta etapa no entiendes nada porque tu hijo sabe andar perfectamente y no te pasa por la cabeza que de pronto, ya no quiera hacerlo y vuelva a querer ir en brazos como si fuera un bebé. Pues bien, esta etapa existe y muchos niños pasan por ella, ya lo he contado en el video.

Un día, escribí un cuento sobre ello:

«LA NIÑA QUE QUERÍA IR EN BRAZOS»

Como veréis, a veces esa necesidad de contacto, de ir en brazos, esconde alguna emoción que se nos escapa: quizás nos han echado de menos, quizás están angustiados por algo, quizás lo de hacerse mayor les agobia un poco… lo que sea. Lo importante es que es una necesidad y que choca con la nuestra, que quizás ya no podemos portear 18 quilos.

 

Cuando chocan las necesidades tenemos que tener dosis extras de paciencia. Si no sabes cómo mira este video: «cómo tener paciencia con los hijos en 10 pasos» 

 

¿Cómo resolverlo? 

Mochilas ergonómicas: son una muy buena solución para manejar esas situaciones. A menudo un rato de mochila y ya se quedan tranquilos y vuelven a querer caminar. Lo importante es que nuestras espaldas no sufrirán tanto y ellos tendrán lo que necesitan, contacto, un ratito, aunque sea corto.

Si necesitas asesoramiento o comprar alguna y no sabes cuál, te remito a compañeras blogueras y mujeres y madres extraordinarias que aprecio que te ayudarán: Eva, de Kangarunga y Carol, de A-brazos.

Y jugar. Jugar nos salva a menudo de situaciones muy complicadas. El juego es el mundo de los niños; tenemos que entrar en él y dejarnos llevar. Si entramos en su mundo, tooooodo es mucho más fácil.

Y tú, has vivido esta etapa con tus hijos? Cómo la has gestionado?

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