Cuestión de tiempo

3 de agosto del 2011

En la lista de «cosas que he aprendido» con la crianza de nuestra hija está también la cuestión de los «tiempos». La concepción de tiempo, la noción de esa cosa tan etérea pero a la vez, que nos marca tanto, cambia mucho y cuanto más consciente soy de ello, más tranquila estoy.

Me explico. Vamos con relojes, hay unos horarios, unas convenciones que desde hace años y años más o menos nos han ido guiando por la vida. Pues bien, cuando entras en el puerperio, recién parida, la noción del tiempo entra en otra dimensión. Es como si nada se moviera y al mismo tiempo, el tiempo pasa tan rápido… prácticamente no has hecho nada más durante todo el día más que dar el pecho y contemplar aquel bebé que apenas acabas de conocer y las horas, todas, son iguales. Si nos liberamos de las convenciones que teníamos integradas antes de entrar en esta fase, puede ser una experiencia enriquecedora y muy relajante, y nos puede permitir entrar en otro fluir donde el espacio y el tiempo dejan de ser importantes. Si no, entonces queremos marcar nuestros ritmos a aquel bebé que de tiempo, tampoco entiende nada, ni falta que le hace.

Con la crianza también te das cuenta que los tiempos de los adultos y los tiempos de los bebés no tienen nada que ver. Lo que para nosotros es un «momento», por ellos es una «eternidad», y el sufrimiento parece que no se tenga que acabar nunca más en la vida. Lo del «ahora vuelvo» nuestro es un «me ha abandonado«, para ellos, cuando son pequeños y aún no han integrado que los padres van y vienen. Una hora y media puede pasar volando si estamos jugando y felices, o puede ser un calvario que no acaba nunca si nuestro hijo llora desesperadamente porque hay algo que le duele. Pero sobre todo, lo que más me ha sorprendido es que lo que pensábamos que duraría para siempre como los despertares nocturnos, las tomas de teta interminables por la noche, la dificultad de ir de vientre en el orinal,… un buen día terminan pasando y entonces, con el tiempo, miras atrás y ¿cuánto ha durado? ¿Un año, un año y medio, tres semanas, dos meses?… y me pregunto: «¿Cómo me podía preocupar tanto si en realidad, todo ello, ya ha pasado y lo ha hecho volando?»

Ahora es uno de esos momentos en que tengo que recordar todos estos párrafos que hay encima de estas líneas una y otra vez. Porque después de un mes de haberme incorporado al trabajo y de haberlo llevado todos realmente bien, ahora Laia, que ya se anticipa y ya ha aprendido de qué va la cosa, ahora me ha dicho, que no le mola. Que no le mola nada que mamá no esté en casa por la noche, cuando ella me necesita cerca. Y lo expresa, y lo grita y lo llora. Ahora es uno de esos momentos en que no quiero entrar en la preocupación ni que la preocupación se apodere de mí, porque tengo que confiar en que lo podrá atravesar y lo podrá atravesar bien. Porque tengo que aceptar que nuestra hija dé su opinión, aunque no me guste o nos haga sufrir. Porque tengo que confiar en que su padre podrá capear el temporal. Porque tengo que pensar que lo que ahora me parece largo y eterno, acabará seguramente más pronto de lo que creo, y porque como pasa siempre, todos habremos aprendido algo.

En el post: «CUANDO VUELVES A TRABAJAR Y YA ERES MADRE/PADRE«, la compañera twittera @madrescabreadas me respondió: «Me alegro de que os haya ido tan bien. Pero no bajes la guardia, quizás haya momentos duros. Tienes que ser fuerte y estar preparada”. Le dije que me lo apuntaba y que gracias por el consejo. Pues bien, ha llegado el momento en que los tres tenemos que ser más fuertes y saber con la certeza que da confianza para superar los reveses de la vida, que pasará. Esto también pasará. Y se nos hará más o menos largo dependiendo de cual sea nuestra interpretación y vivencia de eso tan difícil de escapar como es el TIEMPO.

La crianza es un paso adelante y dos atrás. Constantemente. Que se nos hagan cortos los que avanzan y largos los que retroceden sólo es nuestro problema, no de nuestros hijos. Alejémosles al máximo de esta prisa que tenemos siempre los padres. Todo tiene sus tiempos, que serán largos o cortos dependiendo del prisma. Y en el fondo, ya lo sabéis… todo en la vida sólo es cuestión de tiempo.

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

4 respuestas

  1. El temps, crec que es podrien fer blogs sencers només d’aquest tema. Tens tanta raó, ens amoïnem quan volem que passin certes coses, que dormin tota la nit, que mengin tot sòlid, que no portin bolquer i després quan aconsegueixes totes aquestes coses i mires enrera….tot ha passat tan ràpid!!!!!
    Ahir em mirava els meus fills tot pensant que ja tenen cinc i tres anys, que ja no són bebès, són personetes que pensen i raonen i que aquest temps ha passat volant. Per tant intentaré no avançar-me a les situacions ni voler que tot vagi a ritme d’adult. Dic intentaré per què, no ens enganyem, sovint és molt complicat.
    Pel que fa a la feina, el meu consell, tot i que segurament ja ho fas, explica-li a la teva filla per què treballes, per què has de marxar. Ella ho entendrà, amb el temps, es clar!!!
    Jo, el que he aprés dels meus fills és que els nens són moooooooooooolt llestos i ho capten tot a la primera, és veritat que els costa adaptar-se als canvis (tots som animals de costums) i que sempre intenten sortir-se amb la seva però al final entenen que hi ha coses que no els agraden però que no es poden canviar.
    Petons i ànims!!!

  2. Gracias por mencionarme. Por supuesto que no me importa. Me alegro que te sirviera mi consejo, pero no de haber acertado.
    He aprendido con mis hijos que a veces tardan en asimilar los cambios para después mostrar su reacción, pero también te digo que es sorprendente lo rápido que se terminan adaptando. Es bueno que no se le quede dentro y exprese su disgusto.
    Un beso.

  3. Gràcies Anna! Sí, tot passa mooooolt ràpid, a vegades penso que massa i tot! Sí, ja ho faig; posar paraules és, de fet, tot el que puc fer… Suposo que ens agradaria poder estalviar tot el patiment o disgust als nostres fills, però és simplement, impossible.

    @madrescabreadas; Gracias otra vez. Das sabios consejos. Un beso!

  4. Me ha tocado este post. Llega justo ahora que mi bebé cumple un año y que cada vez parece más cerca mi regreso a trabajar (media jornada, muchas veces desde casa, manejando mi tiempo, pero a trabajar). Estoy en este tema desde junio pero por múltiples razones se ha venido aplazando. Y a veces me sorprendo feliz de que se aplace, porque así también se aplaza mi separación de Sara varias horas al día, todos los días. Supongo que las cosas se darán y saldremos adelante pero mentiría si dijera que no me da dolor de estomago nervioso de solo pensarlo. En fin como bien dices al final, el tiempo pasa rápido y todo es cuestión de tiempo. Así que por ahora sigo disfrutando de estar siempre con mi bebé. Cuando llegue el tiempo de la separación, veremos. Mucha suerte a los 3 en esta nueva etapa.

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