¿Te sucede que miras atrás y piensas “jolín, ahí la cagué pero bien cagada”? Ya sabes, cuando no sabías cómo iba lo de la maternidad/paternidad, o cuando creías que lo que tu hijo/a hacía no era normal, o lo de que perdías los papeles porque no habías empezado a “trabajarte” aún…

Pues bien: es NORMAL. Y si te preguntas si habrás traumatizado a tu hijo/a, si le habrás causado algún mal tremendo y si eres lo peor en la sección de madres/padres, deja que te diga que:

1-Jamás es tarde para reparar lo ocurrido cuando se pone consciencia y disponibilidad.

2- Los hijos/as siempre nos están esperando con los brazos abiertos. Aman que les comprendamos y nos demos cuenta de lo que necesitaban y necesitan.

3- Nunca es tarde para decir “siento no haber sabido lo que necesitabas de mi en esa etapa y no haber estado a la altura. No supe hacerlo mejor. Pero te juro que trabajo y avanzo para ser mi mejor versión.”

4- No entres en el drama. Es imposible ser perfecto y no es necesario que lo seas. Keep calm y relax.

5- El exceso de autoexigencia esclaviza e impone una rigidez que te impedirá fluir en el ahora y aquí. Si eres rígida/o contigo, también lo serás con tu hijo/a. Suelta amarras y respira.

6- Es imposible no cagarla. Nos equivocaremos mil veces, es ley de vida. Acepta que ya no eres la misma/o que se equivocó en ese entonces y que te era imposible saber lo que sabes hoy. Porque hoy eres otra/o. Todo cambia, todo se transforma: tú también.

7- Si eres capaz de abrazar tus errores, también serás capaz de hacerlo con los de tus hijos/as. Ser compasivo con una/o, es imprescindible para serlo con los demás.

8- Que el pasado no empañe tu presente. Acepta lo ocurrido y trabaja a tope para seguir aprendiendo, creciendo y mejorando.

Ojalá resuene

Artículo publicado en Instagram y Facebook el 6 de febrero de 2020

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