niños que muerden

Niños que muerden: mi experiencia

Cuando tu niño de un año, o de un año y medio muerde a diestro y siniestro a todo aquel que se cruza en su camino, pasas por muchas fases distintas. He esperado mucho tiempo a escribir este post, y ahora, que hace muchos meses que ya no lo hace, que de hecho, ya no recuerdo cuándo fue la última vez que mordió, ahora puedo tener la distancia emocional suficiente como para escribir lo que leeréis a continuación. Porque ya no hay ni la angustia ni la preocupación.

El primer día que Laia mordió a alguien que no éramos ni su padre ni yo, ella tenía quizás 13 meses. Estábamos en casa de una amiga y de repente, clac, mordió a su hija dejándola marcada un buen rato. La otra niña empezó a llorar y Laia, que no sabía muy bien qué caray había pasado, también se puso a llorar. Las madres las consolamos y yo, mientras lo hacía, me di cuenta que me sentía fatal. No sabía cómo gestionar esa situación tan desagradable. A Laia le dije que “no se muerde” de manera rotunda, pero sin reñirla porque realmente vi que había sido más un acto reflejo que una cosa premeditada. Me fui a casa con el corazón encogido y al cabo de un par de horas, ya de noche, llamé a la amiga: “Me sabe tan mal…”, le dije… quería que supiera que yo no sabía qué tenía que hacer en estas situaciones, que lo lamentaba mucho, pero que todo aquello era nuevo para mí. “Si la hubieras mordido tu, me hubiera enfadado, pero que lo haya hecho Laia… ¡no pasa nada!”, me contestó.

Lo de morder, lejos de acabarse, aumentó. Entonces me puse manos a la obra: empecé a leer todo lo que encontraba sobre la etapa oral y sobre lo que llaman “oral-sádica” y me fui tranquilizando un poco. Lo que hacía Laia era normal.

No quería decir ni que fuera mala persona ni que fuera una vampiro. Mordía porque no sabía gestionar aún la alegría, la frustración, el cansancio, o porque quería aliviar el dolor de encías. En casa hacíamos mucha pedagogía, le decíamos de forma clara que NO SE MUERDE y al mismo tiempo, le decíamos lo que le pasaba: “¡estás tan entusiasmada y contenta, que muerdes!”, o “estás demasiado cansada, ¿lo ves? Ahora has empezado a necesitar morder y esto es porque estás muerta de sueño”... Y al mismo tiempo yo pensaba: “por favor, que empiece a hablar” porque los niños que hacen esto, con el lenguaje, encuentran la manera de gestionar lo que, antes, gestionaban mal y mordiendo.

La espera fue larga y pesada. Un día, mientras explicaba a las amigas mi preocupación me puse a llorar desconsoladamente… Sentía impotencia. Me sentía mal por Laia, porque ella también lo pasaba fatal, porque le sabía mal hacer daño pero no lo podía evitar; me sentía mal por los otros niños, los “mordidos”, que no tenían ninguna culpa; me sentía mal por sus padres, porque los entendía y porque al mismo tiempo, me sentía juzgada… Y finalmente, me sentía mal por mí, porque de alguna manera, muy en el fondo, pensaba que quizás nos habíamos equivocado en algo, que quizás era culpa nuestra, que hacíamos algo mal.

Decidimos estar muy pendientes del tema, porque no hiciera daño a nadie más y lo conseguimos, pero era horroroso porque yo no me podía relajar NUNCA. Íbamos al parque y no podía hablar con nadie, tenía que estar constantemente separándola de los niños y ella me miraba, a veces, como diciendo: “sólo le quería dar la mano”… me sentía mala, agobiante. Pero era la manera de evitar daños colaterales. Había días que, incluso, intentaba evitar ir al parque para ir significaba estrés, estrés para todos.

Por suerte, lo que había leído con cierto escepticismo se fue haciendo real. A medida que Laia iba adquiriendo nuevo vocabulario, el acto de morder iban desapareciendo. Ella aprendió rápido a decir: “¡Toy contenta!”, o “Sueño”, o “¡NO! ¡Mío!”, y comenzó a expresarse de otra manera, sin necesidad de usar boca y dientes. Durante aquellos meses interminables no nos cansamos de ponerle palabras, de explicarle por qué lo hacía, de entenderla… sí, también le dije que yo sufría, con todo ello, porque entendiera también mi desazón. Lo sufríamos todos, me parece.

Por eso, si vuestro hijo pequeño muerde o pega, ayudadle y acompañadlo. Con perseverancia. Que aprenda a poner palabras a lo que le pasa, que aprenda a nombrar y que sienta que no le juzgáis a pesar de decirle de forma rotunda que lo que hace no está bien y que no puede hacerlo. Nada de “¡eres malo!”, “No te querré”, o chantajes absurdos fruto de nuestra impotencia que sí pueden alargar esta etapa más de lo necesario, y que, sin duda, lo pueden hacer sentir, al niñ@, muy y muy mal. No es fácil y sé, por experiencia, que es muy duro.

¿Sabéis por qué es tan duro? Porque ningún padre quiere que los otros padres o niños señalen a su hij@ diciendo: “¡es él, es él!” Y que se aparten, lo dejen de lado porque… muerde (o pega). Nos da terror pensar que nuestro hij@ será aislado, menospreciado, repudiado. Y sufrimos. Sufrimos mucho.

A los padres de hijos que muerden; por favor, entendamos qué sienten los padres de los niños mordidos, entendamos que sienten el dolor inflingido a sus hijos.

Y al mismo tiempo, a los padres de hijos mordidos: por favor, entendamos qué sienten los padres de los niños que muerden, entendamos cómo sufren y pongámonos en su piel…

Es un buen ejercicio que nos acerca y que hace que, de alguna manera, los niños, también se acerquen a pesar de que todos tengamos que aprender todavía muchas, muchas cosas…

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

31 respuestas

  1. Mi niña de 15 meses desde que tiene dientes (empezaron a salirle con 5 meses) me ha mordido alguna vez, pero se ha acentuado hace cosa de un mes, mas o menos, hasta el momento sólo me ha mordido a mi, y ha habido veces que me ha dejado la marca, la verdad es que yo no me he preocupado porque pensaba que esto sería una etapa mas de su crecimiento y que se pasará, pero al leer este post me he dado cuenta de lo que significa cada vez que me muerde o que me pega a mí o a su padre o a otro niño, no había caído en que lo que quiere es comunicarse de algún modo y es totalmente lógico, ahora puedo entenderlo y verlo cómo lo ve ella, gracias…

    1. Hola, Mónica. Supongo que aún no te había preocupado porque no ha mordido a “nadie” más que a vosotros, y dentro del núcleo familiar es más fácil de gestionar… Sí, normalmente, con la dentición empiezan a morder. Hay niños que poco, otros que mucho, y otros que el morder se acentúa a medida que van creciendo, a partir del año. Entonces la cosa se complica; quizás van a la guardería y muerden a los niños, etc… Y no entendemos por qué. Es importante acompañar y a la vez, no es fácil. A mi, por lo menos, no me ha resultado nada fácil.
      Por mi experiencia, lo que puedo decirte es que pasará. Y que pasará mejor si entendéis lo que está pasando; mejor para vosotros (que no os agobiaréis tanto) y mejor para ella. (en el supuesto, claro, que continúe mordiendo).
      Gracias por tu comentario y por explicar tu experiencia.

  2. Bueno, mi hija mordía bastante, sobre todo en la guarde. La primera vez que me lo dijo la profe me quise morir. Le pregunté a su “seño” si había más niños que lo hacían (mal de muchos…) y me contestó que ella era la única del grupo, aunque siempre había algún niño que mordía en todos los grupos. Bueno, pues ese niño/a era mi hija; es difícil de asimilar.

    Como tú dices, todo empezó a mejorar cuando comenzó a dominar el lenguaje. Fue un proceso lento, no sabría decir en qué momento exacto dejó de hacerlo. Ahora tiene 3 años y yo creo que hará por lo menos un año que no muerde, tampoco pega, ella no es una niña para nada agresiva. Es una etapa que pasan algunos, una etapa difícil para todos 🙁

    1. Te entiendo perfectamente, Kym… Si mi hija fuera ido a la guardería seguro que la “seño”, como tú dices, me habría dicho lo mismo: “tu hija muerde!” y me habría sentido igual que tú. No es fácil, porque, normalmente tenemos asociado esto al hecho de que son niños agresivos, “malos”, etc, y NO es así. Hay un por qué, y eso es de lo que se trata; de encontrarlo y trabajar en ello para que esa conducta vaya cambiando… Están aprendiendo, están creciendo… no pueden saberlo todo ya al año y medio! 😉
      Un beso y gracias por explicar tu experiencia.

  3. Jo sóc mare de nens mossegats, tots dos i sincerament fa ràbia, quan arriba el nen o la nena a casa amb la marca de les dents de l’altra.
    Tens tota la rao, Míriam, en que són etapes que cada nen/a passa com pot i n’hi ha que els dona per mossegar perquè realment no saben com expressar-se. I s’ha de saber portar molt be perquè sinó més que millorar inclús pots allargar la situació i ho dic per experiència.
    Al meu fill Oriol el mossegaven a la llar d’infants i sempre era el mateix nen. L’Oriol era un nen molt tímid que ni tan sols plorava perquè li feia vergonya. La gran solució de la mestra va ser renyar a l’Oriol fins fer-lo plorar perquè quan el tornessin a mossegar ho digués. Què va aconseguir? Què el nens continués mossegant i que el meu fill no volgués veure la guarderia ni en pintura.
    En canvi amb la petita la situació va ser exactament la mateixa (en una altra guarderia per raons obvies) i la mestra va saber gestionar-ho molt millor, estant molt a sobre de la nena que mossegava, fent-li veure que alló no estava be, parlant-ne amb nosaltres i amb els pares de la nena. En resum que vam començar el curs molt angoixats i el vam acabar perfecte, la Martina va aprendre a gestionar les emocions i va deixar de mossegar i la Laia anava contentíssima al “cole”
    Es complicat….tan pel que mossega com pel que es mossegat.

    1. Anna, moltes, moltes gràcies per exposar aquí l’altre punt de vista, el dels pares i mares de nens mossegats. És important també que sapiguem què sentiu. Així, posant-nos en el lloc dels altres és com podrem ajudar-nos més. Entenc com et devies sentir… no és agradable que facin mal als teus fills! I celebro que canviéssiu d’escola bressol!
      Una abraçada.

  4. Gracias por este post.
    Mi niña no muerde, bueno, alguna vez pero puntualmente. Pero si le dar por pegar (tira del pelo hasta hacerles caer incluso o da manotazos) a otros niños, y son situaciones en las que me siento mal, por los otros niños, por mi niña, por lo que los otros padres pensarán de mí…
    Pero leerte me ha hecho sentirme un poquito más tranquila.
    Un abrazo

    1. No sabes cómo te entiendo… no es fácil porque además, cuando se ponen así, es como si no reconocieras a tu propio hijo que a la vez, es cariñoso y amable… y piensas en el “qué dirán” y en “cómo te juzgarán” y en “qué deberías hacer” o en “qué será mejor”… y hay días que tirarías la toalla.
      Pero con paciencia, amor, empatía, información y un buen acompañamiento esta etapa también pasa. Mucho ánimo, Carol. Estoy convencida que podréis capear el temporal. Un beso.

  5. Hola Míriam!!M’ha encantat el tema; nosaltres estem ben bé en aquesta etapa. La Joana mossega, quan està esberada, cansada, enfadada perquè algun nen li pren algo que vol ella…ens ha anat super bé posar-hi paraules com molt bé expliques al post, però sobretot, ha après a descarregar-se quan a canvi de la mossegada li diem que si té ganes de queixalar ho faci en un coixí. Veure per creure, agafa el coixí amb les dues mans i comença a mossegar-lo, respira alleugerada i continua jugant com si res no hagués passat! Sempre intentem anticipar-nos, així evitem mals rotllos per tots! Un petó ben gran!!

    1. Rakel, molt bé això del coixí! Nosaltres també ho fèiem… sempre dúiem a prop com un nino que pobret, s’enduia cada queixalada… Celebro que ho estigueu gestionant bé; per vosaltres, per ella i pels altres nens! Una abraçada.

  6. Soc mare de nen mossegador… Ha mossegat a les seves cosines (a una ja la té acollonida; el meu fill te 20 mesos i ella 5 anyets), a gairebé tots els nens dels amics de la colla, i a nens al parc (he perdut el compte). M’he sentit molt identificada quan explicaves lo d’anar al parc és un extres… si si jo i el meu home fem guardia i vigilant de molt pero que molt aprop quan algun nen o nena s’acosta, i l’apartem, i etc etc etc. En el cas del meu fill, per lo que jo he pogut observar, és un nen, que generalment mossega, quan li prenen algo que ell té en aquells moments o que vol tenir (joguina, pujar al gronxador, …..), en comptes de dir poder “nooo aixo es meu”, ell fa caixelada!!!!!! a veure si es veritat això que dieu, i comença a parlar ràpid i disminueix la cosa.

    1. Hola, Eva!
      Segur, ja ho veuràs… a mesura que el llenguatge vagi dominant-lo més, i ell vagi creixent, anirà deixant de fer-ho. Intenta tenir paciència i confiar en què aquesta etapa també s’acabarà. De veritat… Ja ho veuràs. Entenc l’estrès i el patiment que tot això provoca. Però passarà!
      Una abraçada

  7. Hola,
    ufff entenc el teu neguit i la teva preocupació. El meu gran no ha mossegat mai, però sí que ha rebut alguna queixalada a la llar d’infants quan s’apropiava d’algun objecte o joguina que feia servir algun altre nen@… sap greu que el mosseguin però també entens que són nens i s’expressen com poden, que no hi ha maldat de fer mal, sinó que tenen uns mecanismes o unes eines de comunicació limitades i que estan desenvolupant. De totes maneres a la llar d’infants tampoc et diuen qui ha sigut (i ben fet que fan). Ara sempre em quedarè amb la història que ens va explicar la seva educadora d’un pare que el seu fill va rebre una queixalada, va examinar les marques de les dents i es va esperar a la sortida de la llar d’infants i va trobar al causant de la mossegada (evidentment l’educadora mai li va confirmar) i jo em pregunto… de que et serveix descobrir quin infant ho ha fet? que faràs? … si es tracta de parlar amb els pares… això ja ho ha fet l’educadora…
    El petit encara no va a la llar d’infants… algun cop m’ha mossegat a mi.. pero crec mes que per mal a les genives que per altre cosa (i és que el pobre, amb tretze mesos ja te tres queixals i tres ullals… i això ha de fer un mal terrible…)

  8. Hola Míriam!
    La veritat és que el meu fill ara té 21 mesos i està en aquesta etapa. Ell no mossega, pega, però les emocions que has descrit són les mateixes. Al principi penses que, com tu dius, és una etapa i vas fent això de dir que NO ES FA, sempre amb empatia, però després d’alguns comentaris / mirades, etc d’adults em sento perduda. Llegir-te ha estat meravellós, però en el meu cas, veig que no entenc per quin motiu ho fa. Si que és cert, que ell comença a tenir llenguatge, però és un nen trilingüe i no se l’enten fàcilment… Intento entendre quan ho fa, per posar-hi paraules, com tu dius, però sincerament, no veig el motiu massa clar, doncs ho fa en moments tranquils, quan està al costat d’altres nens que ni se’l miren, ni li fan res.. … El pitjor és que com dius, et perds, i tot i que confies que allò passarà, que és una fase, que allò que estàs fent és en el què creus… començes a sentir-te tant jutjada pels altres, com et miren, com et donen “consells” de com s’ha de fer… directament i sense cap mirament…. Buffffffffffffffffffffffff…. La veritat és que estic una mica agobiada amb el tema, però el meu instint em diu que continuï i que no deixi d’anar al parc, ni de relacionar-nos amb altres nens…
    Gràcies per aquest article, mil gràcies!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  9. Soy directora de una escuela infantil en Sídney, Australia. Tal y como ya sospecháis, da igual el hemisferio en el que estemos, los niños muerden, y es muy importante transmitir toda esta información a los padres, tanto del niño que muerde como del mordido. Y hay que transmitir mucho amor, sobre todo a los papás y mamás del niño que muerde , porque lo pasan muy mal. Es una fase que se les hace muuuuuy larga.
    Lo que hacemos en mi escuelita es enseñarles a decir “¡para!” cuando un niño les quiere quitar un juguete o si están molestos por algo. O simplemente el gesto de “para” con la mano. Ese primer impulso de morder se les pasa. Se centran en su mano y en su gesto con la cara, y luego ya chillan o lloran, pero lo de morder se ha difuminado un poco más. Lo hacemos con modelaje, es decir, lo hacemos con el niño una y otra vez, haciendo el gesto nosotros. Estar enfadado es un sentimiento igual de importante que los demás. Saber expresarlo les ayuda a muchos niveles. Después de haber mordido, hay que dar atención al niño ,explicando que es mejor el ¡para! Y el gesto. No se le castiga, nada de rincones de pensar o cosas abstractas porque el niño ha respondido a un impulso, a una explosión de emoción que no sabe gestionar. Además, se asustan mucho de la reacción de los adultos cuando eso pasa. No son conscientes de qué ha pasado exactamente.
    A los papás del niño mordido les explicamos todo esto, nuestras acciones para que no ocurra, les explicamos cuánto amor se le ha dado a su niño, que le hemos puesto hielo, a qué hemos jugado después con el o ella, el dibujo que hemos pintado, etc. Jamás hay que decir “ya sabes, son cosas que pasan!” Son ellos los que lo tienen que decir si quieren . Por dentro están sintiendo mucha pena. Los educadores tenemos que respetar esa pena también . Hay un límite humano en nuestra capacidad de supervision y ellos lo saben, pero otra etapa de los papás es molestarse contigo, que eres la protectora de su cachorro. Al final se trata de amor y empatía tanto a niños como a sus familias, y no quitar importancia a lo que cada uno siente.
    Por supuesto que así lo veo yo, y puede que haya gente que lo gestione de otra manera, pero mis “tiburoncillos” suelen parar a las dos-tres semanas cuando sus papás también usan el “¡para!” y/o el gesto con su mano. También los papás escriben en un cuaderno si sus hijos pasaron mala noche, si hay algún cambio importante, como una mudanza, etc. Así sabemos que ese día nuestro tiburoncito puede reaccionar peor a algunas cosas, y le podemos ayudar mejor.

    1. María,
      gracias por tu aportación, tu comentario valiosísimo. Estoy de acuerdo con cada palabra y celebro cada vez que has escrito la palabra AMOR. Porque de eso se trata. De sentir amor por cada niño y por cada familia, empatizando con su momento, con su preocupación… y transmitiendo que pasará, que es una etapa que, bien acompañada y desde el amor, puedo transformarnos a todos a mejor!
      Gracias de verdad.

  10. Este vídeo me viene como anillo al dedo. Mi hijo mayor empezó a los 2 años la etapa de las rabietas y le duró hasta los 4, fue horrible. Lo peor es que ahora acaba de cumplir 5 y todavía monta unos pollos de vez en cuando memorables. Ayer mismo, le compré unas tizas para pintar en las aceras, y estaba con un amigo 1 año más pequeño. P u es en un momento dado el amigo empezó a tachar todo lo que mi hijo hacía (normal, es pequeño y no entiende), pero mi hijo entró en cólera y empezó a gritar, pegar, mocos colgando…claro, le dije que así no puede ser que su amigo lo hacía sin querer y que podía pintar en otra zona. Pues empezó a atacarme a mí también,a pegarme, emempujar me, llamarme tonta… Lo peor?? Unos 20 padres con sus respectivos hijos mirando el espectáculo, que parecía que les faltaban las palomitas. Cogi todo como pude, pero juro que estaba taaaan nerviosa que hasta tenía la visión borrosa. Y como estas más. No es que sean muy constantes, pero ahí están. Lo llevo fatal, porque luego en calma se lo iintento explicar, pero se niega a entender al otro niño y que se siente mal.
    Gracias por tus vídeos, son geniales! !!

  11. Miriam, y cuando cogen esas mega rabietas y te pegan? Porque últimamente nuestro peque de 2 años y medio solo hace que pegarnos, nunca a niños, las rabietas son con nosotros. Parte nuestra piensa: no nos quiere? No sabemos muy bien como lidiar con esa rabia y frustación…. HELP

  12. Hola!
    Noslatres estem just en aquesta situaciól! Ens estem replantejant tot el que fem, en l’educació, en el nostre comportament i les decisions que prenem… ho passem molt malament.
    Això de mossegar i estirar tan fort es pot quedar permanent en ella??? Aix quin patiment!

    Tots els consells que doneu ens els anem apuntant i provàrem amb persistència per a que duri el menys possible la etapa.

    Gràcies !!

  13. Hola, No se si va al tema, pues coincide que llevo 4 meses intentado el destete nocturno, y con esto han vuelto las mordidas. Mi hija de 18 meses me muerde a mi, pasamos ya unos 3 periodos de mordiscos al mamar (9 meses, 13 meses, 16 meses aprox)… y los superamos bien. Pero ahora estamos en plan me estoy durmiendo a la teta, despierto y te muerdo. En ocasiones se da cuenta que estoy leyendo o al teléfono y quiere mi atención y por esto me muerde, en otras siento que es su forma de decirme que no quiere dormir la siesta, pero ha llegado al punto de lastimarme. También en las manos y brazos. Eso y la dentición. Ya no se que hacer

    1. Comprender que es pequeña, que no tiene lenguaje para expresar lo que siente y que está en esta fase y necesita acompañamiento. Explicárselo, intentar anticiparte para evitar que muerda, etc. Ánimo, estoy segura que en poco tiempo, dejará de hacerlo. Un abrazo.

  14. Hola! Mi niña de 18 meses nos ha mordido alguna vez, lo que muerde a menudo son los cuentos de cartón, arranca un trozo y se lo traga; le digo que no se come el libro, le explicó que sí sigue mordiéndolo Se lo tengo que quitar y bueno….empieza el llanto, intento poner nombre a su emoción pero a veces no sé si estoy haciendo bien, la verdad q me desespera que aún lo siga haciendo.

  15. Muchas gracias por escribir este post.
    Haber mi hijo tb muerden desde Hace unos meses ahora tiene 19 meses.
    De momento solo nos ha mordufo a nosotros a su padre y a mi otro hijo que tiene 3 años.
    A mi me deja buenas marcas. Pero no lo Hace enfadado.
    Y por mas que le digo. No és mossega.
    Nose que hacer lo digué haciendo. Le picamos en la boca nose si està bien o no. Pero estoy un poco desesperada la verdad.

  16. Hola soy abuela de santi, mi nieto tiene un año seis meses y mi hija me informó que mi nieto está empezando a morder a los niños de la nada en su escuelita.

    Mi hija está agobiada y se siente perdida.

    Agradezco haber encontrado esta página y poder conocer un poco mas de las posibles razones por las que mi nieto esté actuando de esa manera, ya que todo se empezó a dar cuando cambio de nivel en la guardería.

    Citaron a mi hija en la escuela y antes de que se entreviste con la directora, quería conocer un poco del tema para poder atesorarla y ella pueda coordinarse con las maestras de santi, porque como bien refieres ella en estos momentos se siente pérdida sin saber por donde empezar.

  17. Hola , hoy justo buscaba información respecto a este tema, pero en mi caso es el contrario mi hijo es mordido desde la guardería y hoy ha sido la primera vez en P3, en los primeros 15 días. Mi pregunta es cómo educamos a estos niños agredidos para que se sepan defender o al menos poner límites?
    Sin urlitilizar el “si te pegan pega” o sin utilizar es normal es una etapa?
    La mordida de hoy ha tendido q ser atendida por enfermería, y en el fondo eso es lo de menos, lo que me preocupa es concienciarlo de que no está bien que lo agredan … me es difícil de expresar pero no encuentro ninguna ayuda de cómo educar para no consentir agresiones, trabajo muchos la inteligencia emocional con Enric pero este tema no me lo había planteado hasta que hoy me ha trasmitido miedo, y tampoco me parece justo normalizar la situación.
    Muchas gracias

  18. Hola Míriam!! No sabes el consuelo que he sentido al leer tu articulo. Tengo un niño de 2 años que muerde en distintas situaciones: cuando esta contento, cuando quiere algo que le ha cogido otro niño, cuando esta enfadado… Y a veces es tal la impotencia que ya no se ni que hacer ni si estoy haciéndolo bien. Te he leído y me he sentido muy identificada con todo. Solo me queda esperar a que verbalice las cosas. Gracias

  19. Y cómo gestionó que es la tercera vez que viene mi hijo mordido en la misma guardería por la misma niña , en menos de un mes y más dos últimas en la misma semana y una con sangre , la separación cuesta , tiempos de coronavirus más difícil, pero cuando tienes miedo porque peligra la seguridad de tu hijo y tu hijo igual , que sé puede hacer , son muchas ya en poco tiempo .

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