Hoy hemos pasado un día fantástico. Hemos ido a la montaña, hemos paseado, hemos tomado el sol ante un paisaje magnífico y hemos ido a comer a un restaurante del primer pueblo que hemos encontrado. Era agradable. Había un grupo de 10 adultos y en otra mesa justo al lado, sus hijos de entre 4 y 10 años aproximadamente. Eran cinco niños. Dos mesas más allá, nosotros tres. Nadie más. El comedor era pequeñito, o sea que se oía y se veía prácticamente todo lo que decía y hacía todo el mundo…

Todo era perfecto: la comida exquisita, el trato inmejorable. Nosotros estábamos contentos y teníamos hambre. Nada era desagradable. Me he fijado en la mesa de los niños porque estaban todos sentados, con un tono de voz más bien bajo, muy obedientes a todo lo que les decían los padres desde la mesa de al lado. Han comido y al cabo de un rato, durante los segundos platos, supongo que ya estaban un poco hartos de estar sentados. Una madre ha llamado la atención a un niño que debía tener unos 6 años o 7. «¡Siéntate!», una y otra vez. El niño estaba sentado, pero al poco se volvía a levantar. No molestaba, sólo se levantaba y después se volvía a sentar. Entonces, no sé qué ha hecho con el tenedor, que la madre se ha levantado de golpe, ha ido a su lado y le ha dicho «¡basta!» alzando la voz. Lo que he escuchado después lo he oído yo y todos los que estábamos allí. Una bofetada.

Ha sonado a golpe seco, de aquellos de piel que resuena. Laia ha mirado qué pasaba, mi compañero se ha girado, yo he mirado, los niños han callado y han mirado, y los 9 adultos de la mesa de al lado han callado y han mirado. El niño se ha puesto a llorar «¡me has hecho daño!». La madre le había dado una bofetada en la mano, supongo que quería ser un «te he dicho que te estés quieto, que dejaras el tenedor,…» supongo, porque sólo le ha dicho: «¿Lo has entendido ahora? ¿Salimos fuera y me dices por qué lo haces esto?» y el niño lloraba y decía «estoy comiendo, no quiero salir».

El silencio de la sala ha sido muy incómodo. La madre lo ha notado y ha vuelto a sentarse al lado de su marido que se la ha mirado con cara extraña y ella le ha dicho «Y tú, qué, ¿cómo lo habrías hecho?», supongo porque se ha sentido juzgada.

Sí, todos la hemos juzgado. Yo me he violentado, lo confieso. Yo le he dicho a Laia (que tenía cara de asustada) «ha pegado a su hijo, pero tú sabes que no se debe pegar. Los adultos tampoco debemos pegar nunca. Nunca». Me he sentido tan mal… Acababa de ver una madre pegando a su hijo, y no flojito, os lo aseguro, y nadie ha dicho nada, y yo no he dicho nada. No me lo esperaba, nadie lo esperaba y nadie ha sabido qué decir ni hacer.

Hace horas que esto ha pasado y todavía no me lo he quitado de la cabeza. El llanto del niño, casi en silencio, humillado ante el resto de amigos y primos que estaban sentados a su lado. Ante el resto de amigos de sus padres o de tíos y familiares que había en la otra mesa. He sentido un malestar muy desagradable y al mismo tiempo, no he sabido qué hacer, o qué decir, o ni siquiera he sabido si era yo quien tenía que hacer o decir algo…

Estas situaciones son tan desagradables… ¿Por qué nadie ha defendido ese niño? ¿Por qué nadie le ha dicho a la madre «no pegues, ¡no se pega!», ¿por qué su marido no le ha dicho «¿pero qué haces?»?, ¿Por qué no me he levantado y le he dicho algo? Doy vueltas y no encuentro la manera de acercarme a alguien que acaba de pegar a su hijo y decirle que deje de hacerlo… ¿Cómo se hace esto? ¿Con qué palabras para que esa persona no se cierre en banda y te envíe a paseo? O quizá es que debemos tener claro que nos dirán de todo y hacerlo igualmente, decirle «¡NO lo pegues! No había hecho nada grave y ni que lo hubiera hecho, NO se pega, ni a los hombres, ni a las mujeres, ni a los niños, ni a los viejos. ¡No se pega y punto! «.

Si alguien tiene respuestas, por favor, que me las dé… Yo sólo sé que siempre he dicho que los actos violentos contra niños deben detenerse, que tenemos que hacer algo y yo hoy no he sabido cómo reaccionar ante uno de ellos. He visto una madre como ha dado una bofetada a su hijo y no he dicho nada. Y he callado, como todos los demás. Hoy, delante mío, otro niño al que nadie ha defendido.

Y hoy, su dolor, también es un poco mío, porque no he podido evitar sentirme cómplice de aquella injusticia. Confieso que hoy no he sabido qué hacer y muy probablemente… me he equivocado.

¿Te has encontrado alguna vez en una situación así? ¿Qué has hecho? ¿Qué crees que deberíamos hacer?

28 Comentarios

  • Lali

    Ostres, no m’hi he trobat mai…i la veritat m’agradraria no trobar-m’hi mai! Perquè suposo que ha de ser complicat, per molt clar que ho tinguis! I m’agradria dir-te que m’aixecaria i li diria alguna cosa a la mare o un «em sap greu» al nen, però també sé que potser no gosaria…

    • Míriam

      Sí Lali, és molt difícil, però com més hores passen, més clar veig que és necessari. Malgrat tots se’t girin en contra, malgrat es munti un pollastre perquè et diuen que no et fiquis on no et demanen…
      Espero, si hi ha una pròxima vegada, fer-ho millor.
      Una abraçada

  • Alexandra

    Jo ho vaig viure fa uns mesos i et comprenc perfectament… Em queien les llàgrimes i tampoc vaig saber reaccionar. Em feia tanta pena aquell nen, que tampoc estava fent res (com si pogués fer res per merèixer-s’ho!), que només desitjava que la seva mare l’abracés fort i el sostingués com jo no podia fer. Al cap d’una estona, la mare va canviar el to amb ell i encara que no li va donar el caliu que necessitava(-àvem), va ser una mica més afectuosa. Em va sobtar l’actitud del nen, relaxada, tranquil·la, clarament àvid d’aquell afecte matern que aparentment, de vegades se li allunyava.

    I no, jo tampoc sé com reaccionaré si em torna a passar. Però m’encanta que obris aquest debat perquè no crec que per simple educació haguem de ser còmplices d’aquestes situacions,

    Ànims…

    • Míriam

      Hola, Alexandra…
      Sí, jo també vaig sentir una pena terrible per aquell nen… Totalment d’acord. A vegades predomina el «què diran», les normes «socials», el «jo no m’hi fico» i aquestes coses… Reconec que l’altre dia em vaig sentir tan descol.locada, estava amb la guàrdia tan baixa, tan relaxada i feliç que allò em va trencar els esquemes i em vaig quedar KO sense saber què fer. Però he decidit que intentaré que no hi hagi una altra vegada. Espero ja no quedar-me descol.locada mai més i saber què dir i com.
      Una abraçada

  • Jordi

    Bufff, quin mal rollo aquest tema! I ho puc dir amb coneixement, ja que a l’últim Nadal també em va passar a mi, però en el meu cas va ser dintre de la propia familia. En el dinar familiar qui va rebre va ser una neboda meva, i va ser horrorós de veritat. Només la mare va protestar davant d’aquesta acció, però no va servir per a aturar-ho. I es va fer el silenci incòmode i les mirades baixes, i el nostre fill de mensys de 2 anys no parava de dir tota l’estona «pupa pupa pupa». No ho vaig soportar, una tristesa i ràbia immenses em van envaïr, i li vaig haver de dir alguna cosa a aquell pare que pegava a la seva filla de 4 anys perquè aprengués una lliçó. El vaig agafar a la cuina i li vaig dir que s’equivocava i molt, que aquella no era la manera, i que es penediria. Em va tocar molt, molt, perquè jo també vaig tenir problemes de petit, i aquella escena em va portar mals records de la meva infantesa. A més a més, el nostre fill també es va traumatitzar força amb el que per desgràcia va haver de viure. Li vam dir que aquestes coses no es fan mai a ningú. I sempre li direm el mateix.
    En el cas d’un lloc públic, amb gent desconeguda, no sé si hauria dit alguna cosa tampoc, suposo que només si veiés que la cosa «s’escapa de les mans» a algú i s’ha de parar els peus al violent. Fa ràbia pensar que molta gent veu com a «normal» que els pares/familiars puguin pegar «de tant en tant» als nens, que en tenen el dret. Hi ha molta gent que no reacciona davant d’aquests casos perquè clar, són els seus pares, ells sabran com crien els seus fills. IEn canvi, m’imagino el cas d’adults pegant-se, segurament més d’un saltaria per aturar la baralla/violència. És cert que, tot i estar completament en contra d’aquestes actituds, hom no sap com afrontar-ho, i són situacions realment incòmodes i violentes, mai millor dit.
    En fi, em sap greu que vau haver de viure una situació així, però m’agrada que ho posis al blog com a llavor de reflexió i debat, a veure què hi diu la gent.

    • Míriam

      Hola, Jordi.
      Et felicito, per dir-li el que pensaves, per donar-li un toc d’atenció i un altre punt de vista sobre les coses. De veritat, ho celebro. Tan de bo les teves paraules calessin fons i hagin creat un efecte en aquell pare. Tan de bo no torni a picar a la seva filla…
      Ja ho he dit, si d’alguna cosa m’ha servit aquesta experiència, és per reflexionar-hi molt profundament i prendre una decisió: no tornar a callar mai més. No vull tornar a sentir això que sento mai més.
      Una abraçada i gràcies per explicar la teva experiència tan dolorosa.

  • Isabel Ortiz

    Podrías haberte levantado y con calma y cariño decirle..es tu hijo, no ha hecho nada grave, a nosotros los que estamos al lado comiendo sabemos que los niños y niñas se mueven, rien, se levantan, juegan esa es su natural forma de ser niños e inteligentes. No acostumbres a controlar a tus hijos con gritos, golpes ni castigos, hay formas humanas, como hablar, explicar, para resolver las dificultades. Tu hijo no es un perro, es un bello niño, no le pegues…PERO SI CREO QUE HAS DEBIDO TU ACTUAR, el silencio encubre y facilita la violencia y la reproduce…abrazos

    • Míriam

      Hola Isabel.
      Totalmente de acuerdo contigo. Y lo siento, siento mucho no haberlo hecho. Deseo profundamente no volver a callar nunca más.
      Abrazos

  • Gaby

    Hola Miriam! Hace tiempo que solo leo tu blog, desde el celular me es difícil contestar pero este tema me ha tocado mucho, porque casualmente el domingo llevamos a los niños al parque principal de mi ciudad a montar a caballo. Cuando yo me disponía a darle el pecho a mi bebé, veo que una mujer en bicicleta traía a un policía cerca de donde yo estaba sentada, allì lo esperaba un señor que tenía agrupados a unos cinco niños, de aproximadamente 9, 8, 7 y un par de gemelitos (hombre y mujer) de un añito o poco más.
    La chica le explicaba al policía que por un buen tiempo los niños estaban solos y que no sabían donde estaban sus padres. De pronto viene corriendo otro señor y les dice que él es el padre y ato seguido, le mete un trompón -si, con el puño cerrado- en la cabeza a la niña de 7 añitos! Tal sería el golpe que la niña cae al suelo y empieza a llorar. Todo esto a vista y paciencia de la ciclista, del otro señor y del policía!!! Inmediatamente me puse de pie y me acerque a esa escena y le dije muy seria: «Señor, usted no tiene porque pegar así a la niña! Y usted señor policía no puede ver esta escena y pretender que no pasa nada!!!!», a lo que el hombre me contesta «Yo soy el papá!!» Pues le dije que justamente por eso, era inadmisible que el siendo el padre vejara y humillara así a su hija, que la estaba dañando y que luego cuando la niña creciera no se sorprendiese si repite patrón o peor aún busca como pareja alguien que la lastime! Cuidemos el alma de los niños, le dije y me retiré.
    Las personas alrededor no supieron decir nada más, pero en el fondo se que pensaron que yo exageraba! Que no era para tanto… Pero NO, si es para tanto y para mucho más! Y creo que callar no solo nos hace cómplices si no que camufla muy bien este gran problema social. Luego cuando le contaba a mi marido, él me pedía que no lo hiciera más, que si era exponerme a un mal trato o a una ofensa…
    Pero esta vez no me callé, o me expuse, o como se quiera leer, porque hace poco más de un año vi como una madre jaloneaba y pegaba a su niña, y aunque sentí la misma opresión en el pecho, esa vez no dije ni hice nada. La culpa y esa sensación que tu tan bien has descrito me carcomió por mucho tiempo, hasta el momento en que decidí en que si algo así me volvía a pasar yo no callaría y defendería a esa criatura maltratada.

    Al menos se que solo así, tal vez por el miedo al bochorno las personas irán con más cuidado en las zonas públicas, aunque tú y yo muy bien sabemos que la raíz del problema está lejos de ser resuelta con una intromisión o «defensión». Solo curando a nuestros propios niños maltratados y tomando conciencia podremos proponernos cambiar patrones y brindar a los niños un mundo mejor!

    Un abrazo!
    Hola Miriam! Hace tiempo que solo leo tu blog, desde el celular me hes dificil contestar pro este tema me ha tocado muhco, porque casualmente ater domingo, llevamos a los niños al parque principal de mi ciudad a montar a caballo. Cuando yo me disponìa a darle el pecho a mi bebè,

    • Míriam

      Hola Gaby,
      qué contenta estoy de volverte a leer por aquí… He pensado en ti muchas veces, en cómo estarías con los dos! 🙂 Supongo que ha ido todo bien…
      Vaya experiencia más dura que tuviste que vivir! Y qué bien que intervinieras, de veras, Gaby, lo celebro muchísimo! Es algo tremendo, no puedo ni imaginar ver algo así…!
      Y totalmente de acuerdo con la última parte de tu mensaje. No se llega a la raíz, interviniendo, pero creo que se da un toque de realidad, de perspectiva que es totalmente necesaria…
      Un abrazo hondo a ti y a tu familia.

  • Cris Bayarri

    Hola,
    la veritat és que jo tampoc m’hi he trobat mai… i suposo que tampoc reaccionaria, que no faria res. Tinc molt clar que l’educació amb sang no entra, ho tinc molt i molt clar, que no s’ha de pegar, però malgrat això de vegades haig de fer esforços per no pegar. Suposo que avui en dia, encara en certs ambits està acceptat allò d¡una bona clatellada a temps sempre ajuda (jo porto mmolt de temps sentint-ho a dir i a mi me l’han fotuda, fins i tot me la va fotre un professor quan tenia 10 anys, recordo l’edat pq recordo el professor i jo feia cinque). Suposo que és allò de repetir patrons que la gent pega els seus fills i potser els que intentem no fer-ho, els que intentem canviar, potser no diem res pq es molt violent jutjar a una mare en un moment concret i suposo que potser dir-li alguna cosa seria com jutjar-la… potser te una història personal que l’ha duta fins aqui… i quim per jutjar-la …? potser pq sabem que no servira de res dir-li que allò està mal fet, que hi ha altres vies, molt mes llargues però que hi son… no ho se… tant sols son reflexions… i no se ni si m’he sabut expressar be…

    • Míriam

      Hola Cris,
      t’has expressat perfectament… tu ho has dit, la repetició de patrons… que difícil trencar la cadena! Però aquí més que la mare, hi ha el tema de defensar els nens, els infants que pateixen aquest tipus de violència per part de les persones que més estimen. Defensar-los i protegir-los. I sí, clar que jutgem els pares que peguen, és inevitable, i segur que tenen la seva pròpia història, però en el moment en concret que presenciem, hem d’actuar. Jo espero no tornar a callar mai més.
      Una abraçada

  • LadyA

    Jo m’hi vaig trobar dissabte en la mateixa situació pero escenari diferent. Era una botiga de roba i, tot d’una veig una mare corrents darrera la seva filla escales avall… La nena s’ha quedat quieta en un replà quan la mare l’agafa i li deixa anar tres osties amb la ma oberta a la cara i a l’esquena amb una rabia brutal….

    Que has de dir davant d’aixó??? Primer que et quedes glaçat… Segon, que segurament, si dius alguna cosa, engegaràs una discusió inútil amb aquella persona…

    • Míriam

      Hola LadyA,
      Buf… tela… Si alguna cosa em queda clara després d’aquest post i de tots els comentaris que aneu deixant és que queda molt feina per fer. I que encara hi ha molta violència contra els nens, massa, i sovint, els que la inflingeixen, no tenen cap mena de consciència de què allò ÉS violència. De què estan maltractant al seu fill… M’entristeix…
      Sobre això que dius, el meu dubte és si la discussió en sí és del tot inútil… Potser no, qui sap. Però és igual, crec que hi hem de fer alguna cosa, malgrat costi, malgrat no se sàpiga què dir (com em va passar a mi l’altre dia…).
      Una abraçada, guapa!

  • cristina

    Tema complicado sin duda, a mi me ha pasado en el parque que he visto algún comportamiento no deseado en los papas (no he visto todavia pegar a un niño asi con esa violencia) y muchas veces me he quedado con las ganas de actuar, luego me surge la duda porque no se si la otra persona me va a demandar que le deje educar a sus hijos como el quiera…aunque educar no es pegar… Si que en otros momentos cuando he visto violencia por la calle a adultos siempre he manifestado mi opinion, a riesgo de que a veces han estado a punto de agredirme a mi tambien. Pero en el caso de los niños si que es verdad que tenemos la creencia de que deben ser los padres los que educan y meterse pued que llegar a desacreditarles.. Leyendote me he dado cuenta de que es totalmente un error no interceder por un niño y que al final si miramos para otro lado no le estamos haciendo ningun bien ni al niño ni a sus padres…. Muy dificil situacion!

    • Míriam

      Hola Cristina,
      Supongo que la línea está en lo que tu dices: «educar no es pegar», o sea que si están lastimando a un niño, creo que nuestro deber es intervenir. Es cierto que es muy complicado y difícil, y que a veces no sabemos cómo hacerlo (yo soy un ejemplo claro con lo que he contado hoy), pero no defenderíamos a una mujer a quien está pegando su marido en plena calle? Pues debería ser lo mismo. También debemos defender a los niños, por mucho que no seamos sus padres. Ojalá pueda hacerlo la próxima vez, si es que la hay.
      Un abrazo

  • Maria

    Uf!
    Quin tema Míriam. Que bé que susciti tants comentaris! M’agrada que diu el Jordi… És que és tan delicada la línia, jo no he vist picar, però dissabte mateix, a l’escola del meu fill i en un ambient festiu vaig haver de presenciar com un pare insultava dues vegades el seu fill davant meu i no vaig saber fer res… La violència paralitza.
    Crec que li hauria d’haver dit, el teu fill plora perquè ha caigut dins d’un bassal i s’ha mullat, itambé deu plorar perquè no et trobava, i per això jo l’he agafat, i com que sabia qui era el seu pare te l’he acostat. El teu fill necessitava consol perquè estava xop i trist, i tu li has engegat un «no es pot ser més burro»!!!. Jo em vaig quedar feta pols, perquè no eren només les paraules, era el to…
    Suposos que em va remoure perquè jo m’he sentit violenta així alguna vegada que el meu fill de 7 anys s’ha mullat i estavem a punt de marxar de casa i anavem tard…però aquella frase repetida altre cop davant meu: «no ets més BURRO perquè no t’entrenes» a un nen de dos anys…

    En fi, no podem jutjar als altres, tots tenim mals moments… Però seria bo poder dir a qui veiem agredir a un nen:
    «Aquesta agressivitat que tens només és teva, ell no en té cap culpa, és un nen preciós, és únic, si necessites clavar una bufetada fes-ho contra un coixí, o contra una paret, però a ell deixa’l tranquil»…no sho mereix per molt que t’hagi contrariat…

    Fa un temps vas escrure un post preciós sobre aquest tema, no recordo el títol, hi dèies que si això passa en públic, què no deu passar a dins les parets de casa seva…em vas fer plorar, i és justament el que vaig pensar aquest dissabte davant d’aquell nen de 2 anys, si això ho diu davant meu, què no li dirà quan no hi hagi cap adult davant?…

  • Maria

    Crec que és un tema complicat perquè un adult que pica és un adult que està patint segurament, per això si se li diu alguna cosa amb calma, sense generar més violència podem alliberar-lo… o no, quan estas enfadat t’empipa molt que algú et digui com has de fer les coses… No sé, quan aquella vegada que el meu fill es va mullar, no el vaig picar, ni el vaig insultar, però em vaig enfadar molt amb ell, tot i que no en tenia cap culpa, només passava que s’havia distret…Crec que en aquell moment, si algú m’hagués dit: «PARA, estàs enfadada perquè aneu tard, ell només s’ha distret un moment…» potser hagués reaccionat d’una altra manera…

    • Míriam

      Hola Maria,
      preciós el teu comentari, molt oportú i crec que molt encertat. El post al que fas referència és aquest: http://www.aflordepell.cat/2012/10/que-fem-dins-les-quatre-parets/
      I tens raó: la violència paralitza. Però estic segura que després de tanta reflexió, de donar-hi voltes, de comentar-ho, de parlar-ne a casa… paralitzarà molt menys.
      Una abraçada i gràcies

  • Zarina

    Me paso hace poco en mis vacaciones. De hecho me pasó dos veces. Sentí unas ganas inmensas de llorar y le comenté a mi esposo, pero tampoco hice nada. Lo he pensado mucho y no sé que hacee. Qué se dice? cómo se dice? y siento que quedarse callada esta mal, muy mal. Yo también necesito que alguien me ayude a comerme esta situaciones que veo a diario y que me persiguen.

    • Míriam

      Hola Zary,
      supongo que hemos empezado algo: a hablar de ello, a ser conscientes de lo que hacemos cuando NO hacemos nada, cuando NO decimos nada… Tampoco sé qué se dice ni cómo, pero confio en que si hay una próxima vez, mi instinto me guíe y me ayude a ser respetuosa y firme a la vez. Ojalá.
      Un abrazo

  • Mo

    Jo no sé si sabria reaccionar en una sitiuació així. Sé com voldria fer-ho, però no si finalment ho faria…Gràcies per compartir-ho.

    • Míriam

      Hola Mo,
      tan de bo no t’hi hagis de trobar mai. Gràcies a tu per compartir també i dir-hi la teva. Una abraçada

  • TOMÁS

    Si optamos por intervenir y decirle algo al padre o a la madre, creo que deberíamos evitar siempre adoptar una actitud de recriminación, porque si se siente abroncado y censurado en su comportamiento, en la inmensa mayoría de los casos nuestra intervención no va a servir para nada y, probablemente, será incluso contraproducente.
    Habría que encontrar un tono lo más empático posible que, antes de preocuparse por el niño, le haga saber al padre que entendemos que esté harto, cansado, agobiado, etc., y después tratar de reconducir el tema hacia su hijo, haciéndole ver que pegarle no es la solución sino que seguramente agravará el problema y que hay otras alternativas.
    ¿Cómo conseguir eso en la práctica? Ni idea, la verdad es que yo creo que sería incapaz de intervenir adecuadamente.

    • Míriam

      Hola Tomás,
      suscribo cada palabra! Qué difícil, aún así… Ojalá pudiéramos decir algo adecuado, con el tono adecuado… para empezar a cambiar algo… No es fácil, pero estoy segura que tampoco es imposible.
      Gracias por compartir.

  • Anna

    hola Míriam!!! Feia molt de temps que no escrivia!!!
    Quina situació més incomode, jo crec que hagués reaccionat com tu i després m’hagués sentit igual de malament que tu.
    El problema és que tenim molt interioritzat que no es pot contradir a un adult davant d’un nen perquè el desautoritzes i per això ens quedem aturats davant d’aquest tipus de violència contra els nens.
    Crec que hem de canviar i hem de saber dir NO, això no és fa sota cap justificació

    • Míriam

      Hola Anna,
      benvinguda de nou! Ens fa molta «cosa» ficar-nos en les «situacions» dels altres. Tenim por que ens diguin «no et fiquis on no et demanen» i la vergonya fa que no actuem… Però potser això ha d’anar canviant si és en defensa dels nens i nenes, no?
      Una abraçada

  • Nuria

    Hola Miriam, Jo m’ho vaig trobar al vestidor del futbol: només quedàvem jo i el meu fill de 6 anys i una altra mare i el seu fill de 6 anys. El nen no li feia cas i li va donar una bofetada que ens vam quedar petrificats. No vaig dir res. El meu fill em va dir: han picat al Marc i els pares no han de picar als fills. Vaig estar contenta de la seva reacció però m’ho va dir fluixet a mi. Jo no vaig reaccionar i em dol molt. Vaig valorar que a aquesta mare l’hauré de veure cada setmana i no em vaig atrevir. Però vaig pensar-hi durant dies. Quina ràbia!!

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