¿Qué le pasa a mi cuerpo?

Siempre se habla mucho de todos los cambios que experimenta el cuerpo de la mujer durante el embarazo y es normal, porque el cambio es espectacular.

Pero ¿qué pasa después de parir con ese cuerpo desbocado físicamente y hormonalmente, donde a menudo su propietaria aún no se siente cómoda ni lo reconoce como suyo?

Los pechos aumentan dos tallas más, a veces, y están calientes y duros. Depende de cómo haya ido el parto, sentimos la parte baja del abdomen diferente, intentando recolocándose en su lugar por momentos, a veces con una cicatriz de una punta a la otra del vientre, y otras con puntos en el periné que nos hacen caminar extraño o sentir dolor cuando reiniciamos las relaciones sexuales…

Y van pasando los meses… Recuerdo perfectamente el día en que pensé: “y esta barriga, ¿no piensa volver nunca más a su punto de partida?” con cierta irritación. Lo siento, no tenía tiempo de hacer abdominales y pese a que llevaba siempre mi hija en brazos y me parecía que aquello ya era hacer mucho deporte, los abdominales no aparecían por ninguna parte. Incluso me pregunté si el ginecólogo no los había sacado de un plumazo mientras me hacía la cesárea. ¿Dónde demonios habían ido a parar? Todo estaba raro, flácido,…

Y van pasando los meses… y los pechos van cambiando. De pronto ya no se ponen tan duros, a pesar de estar llenos de leche y quizás ya no manan a su aire, y ya no pasa nada si te olvidas el protector… Y vuelven a cambiar de volumen y ya no sabes qué hacer, porque estás a punto de tener sujetadores de todas las tallas en el cajón.

Los del principio ahora ya te van grandes, los del embarazo no te son cómodos y los de antes de quedarte embarazada aún te quedan pequeños… Y entonces te miras al espejo y ves que sigues adelgazando.

Que la abuela, la tía, tu padre y la vecina tienen razón cuando te dicen “cada día estás más delgada” y no los acabas de convencer cuando les dices que ahora sí que comes por dos y que tienes mucha hambre. Nadie se lo cree porque estás ya más delgada que antes de quedarte embarazada y has ido perdiendo grasa, como si te hubieran hecho una liposucción gratis y te has quedado sin culo y muslos. Los pantalones te quedan todos mal y encima, no tienes tiempo de ir a comprar ropa. Ni tiempo ni ganas.

Y van pasando los meses y llega un día que dices: “basta, se acabó, tengo que hacer algo” porque te das cuenta que llevas pantalones que te están grandes, sujetadores que no se adecuan al tamaño de tus pechos y es como si en el fondo, todavía no hubieras acabado de reconocer aquel cuerpo que te ha quedado después del parto y los primeros meses del puerperio.

Tienes que poner manos a la obra y tienes que empezar a integrarlo como tuyo, con la talla que tiene cada cosa, amando también cada rincón aunque sea “temporal” y que un buen día vuelva a ser diferente. Te desnudas, te miras al espejo y dices, “de acuerdo, ahora soy así”.

Y te tocas el vientre que aún no ha vuelto del todo en su sitio y te preguntas si lo hará algún día. Y te miras los pechos, todavía grandes comparados con los que tenías antes de ser madre, y decides que continúan gustándote porque son tuyos y que les vas a comprar los sujetadores que les corresponden. Y te ves delgada, como un fideo, sin aquellas curvas que tanto te gustaban, pero dices “de acuerdo, ahora soy así, delgada… y madre” y empiezas a amar este cuerpo que no sabías que cambiaría tanto los meses posteriores al parto… Y te aceptas, y te centras, y te reconoces de nuevo y esperas, en el fondo, que a partir de ahora los cambios no sean tan bestias, porque reconocer tu cuerpo tantas veces e integrarlo como tuyo no es fácil… Pero lo has conseguido… ¡otra vez!

Ahora sólo te falta una cosa: tiempo para ir a comprar los pantalones nuevos, los sujetadores nuevos…

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

15 respuestas

    1. Magia… supongo que por la misma razón que se habla “poco”, a mi parecer, sobre el puerperio. Sobretodo si lo comparamos al embarazo y al parto.
      Un beso.

  1. ay siiii. suscribo cada linea tal cual. diez meses despues del parto, estoy 3kg por debajo de mi peso “normal” y la semana pasada cuando me di cuenta pense: pero como me ha podido pasar esto despues de hincharme a chocolate, y comidas de navidad? estare enferma? y de las tetas ni hablamos, tu los has dicho mejor que nadie! jajajaja, cuesta reconocerse pero lo cierto que despues de llevar la vida dentro de una, el cuerpo se convierte en otra cosa, o al menos, yo me siento distinta desde que se de lo que somos capaces ;P un abrazo!

  2. Tal qual, Míriam. Es ben be així.
    I també et puc dir que un dia trobes el moment d’anar a comprar pantalons, samarretes i sostens nous i a sobre et torna a agradar!!!! Per que a mi el que em passava era que com que no reconeixia aquell cos com a meu em comprava el que necessitava sens esma, a mi que era una compradora de roba compulsiva!!!!!
    Però el temps passa, acceptes que aquell és el teu cos, més prim o més gordo, amb més panxa o menys però és teu i t’agrada i tornes a retrobar el gust d’anar a comprar roba i tornar a anar “a la moda”.
    El meu marit, que li encanta això de l’economia i el màrqueting, diu que les dones que som mares passem molt de temps destinant molts recursos econòmics en els nostres bebès però que mica en mica tot torna al seu lloc i comencem a destinar menys diners a vestir els nostres fills per destinar-ho a nosaltres.
    Jo no hi estic d’acord, no crec que això es basi en temes econòmics o en qüestió de que al principi només pensem unica i exclusivament en el bebè (que si) però hi ha un factor molt important: el teu cos ha canviat i acceptar-ho costa, sempre sembla que tornaràs a ser la d’abans i costa acceptar que no.

    1. Caram, quins debats que teniu a casa 😉 Que bé! És cert que durant un temps quan surts a comprar roba per tu tornes amb roba pel teu fill i res de la teva mida. Suposo que és normal. Però sí, acceptar el cos que tens amb tants canvis no sempre és fàcil, i cal temps. Una abraçada i gràcies per explicar els vostres punts de vista!

  3. Felicitats princesa per aquest post!! A mi m’ha passat exactament això!!! Clavat! Ara ja he recuperat el pes (després de dos anys) però encara estic una mica per sota! Fins i tot vaig haver de deixar de donar el pit per recuperar-me una mica, que estava com un fil-ferro!! Un petonàs i cuida’t molt!

  4. Pues fíjate, yo esperaba quedarme con una tripa colgando y me quedé igual que antes de quedarme embarazada. De hecho he ido engordando después.
    Ahora, en lo de los pechos, totalmente de acuerdo.
    Un abrazo

  5. Gemma: És molt comú que les mares s’aprimin tant després de parir i durant el primer temps del puerperi… suposo que no et deuries trobar gaire bé si fins i tot et van recomanar deixar la lactància materna. Celebro que estiguis ja recuperada. Una abraçada.

    Zary; suerte en este proceso de adaptación!

    Carol: Esto de los pechos… da para muchos posts! 😉

    Un abrazo a todas y gracias por comentar.

  6. Yo lo he ido notando con la cicatriz de la cesárea. Al principio no me la veía por el michelín y la inflamación, luego poco a poco la fui descubriendo… ¡Era más grande de lo que pensaba! Ahora mi vientre está casi plano… Es una pasada los cambios que experimenta nuestro cuerpo.

  7. Veo que muchas os quedáis más delgadas que antes del embarazo, pero mi caso es el contrario: todavía estoy con 4kg de mes, aunque también es cierto que sigo dando el pecho y que he tenido dos partos en dos años. Todavía me cuesta aceptarme al mirarme en el espejo porque pienso: ¿esta soy yo? Me miro todas las estrías que me han quedado en la tripa y pienso que estoy tatuada de por vida y que nunca más volveré a ponerme un bikini. No cambio el haber tenido a mis dos hijos por nada del mundo, pero yo antes era muy coqueta y me cuesta aceptar mi nueva imagen…me miran mal cuando miro ropa en Stradivarius porque sólo me entra la XL..creo que un día escribiré un post sobre esto en mi blog. Supongo que una debe aceptarse cómo es e intentar disimular tripa y poner más enfásis en un escote, unos labios pintados, complementos…me ha gustado que hayas tratado este tema, Miriam, porque no se habla de este periodo. Ayer me fui a comprar una reafirmante corporal y no sabía si seguir mirando en el stand de embarazadas o si,ahora que han pasado 6 meses desde que dí a luz, necesitaba comprar uno de marca “normal” para mujeres con barriguita colgando..

  8. Correcte, clavat!!! A mi també hem van proposar deixar la lactàancia materna perquè estava masssa prima, i un rabe!! Vinga a menjar i vinga a menjar, he aconseguit augmentar 3 kg i ara estic 6 quilos per sota del que estava abans de tenir a la meva filla, contenta perquè puc menjar xocolata i pastissos a cor que vols… Ningú t’ho explica això, i t’espantes una mica quan t’adones que la bàscula no para de baixar!!

  9. El teu relat és tan divertit com a verídic, Miriam, gràcies per compartir-ho a la xarxa, perquè moltes dones que estan en la mateixa situació comprovin que no són les úniques, a les quals els costa reconèixer aquest cos que veuen en el mirall com a seu!!

    Amb el teu permís anem a compartir aquesta entrada a la nostra pàgina de Facebook, per a les nostres seguidores.

    Una salutació de l’equip del Centre Ginecológico del Dr. Santiago Dexeus.

  10. Gracias gracias y gracias porque has descrito justo lo que me ha y está pasando… No puedo añadir más, tan sólo una cosa, tengo una tarjeta de regalo de 60€ para ropa interior que me regaló mi madre por reyes y aún no he ido, tengo que ir a por eso y a por ropa, prometo hacerlo… un dia de estos

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