Si estás de vacaciones y estás a punto de hacerte el harakiri… Si estás al borde de un ataque de nervios… quiero decirte algunas cosas.

La primera es que respires hondo y que sigas leyendo. La segunda es que te entiendo y que a mi también me ha pasado alguna vez. Sé como te sientes: estabas deseando ir de vacaciones, estar con tu familia, gozar de tiempo con tus hijos, y de repente te encuentras más cansada/o y agobiada/o que durante el curso.

Y te preguntas por qué. Y te sientes desgraciada/o y además, mala madre (o mal padre) y culpable a más no poder por sentir que lo que te apetece, a ratos, es empezar a correr sin mirar atrás.

Vale. Vuelve a respirar. Primero date cuenta de la idea que tenías de tus vacaciones. Las anhelamos tanto que pensamos que serán (siempre) estupendas y oye, a veces no. Y no pasa nada. En realidad, las vacaciones son vida también, y en la vida hay días de todo: días fantásticos y días para olvidar. Esto es así. Ya sé que nos gustaría que cada día fuera increíble y que las fotos que subimos a Instagram no fueran sólo fruto de un instante sino que fueran el reflejo de lo que han sido tooooodos los minutos vacacionales. Pero a menudo esto no es así.

A veces las vacaciones son más agotadoras que la actividad cotidiana. Estamos, todos, excitados y adaptándonos a sitios nuevos, situaciones nuevas y a veces también a personas nuevas. Y esto requiere tiempo y paciencia. Y a veces no tenemos ni lo uno ni lo otro. Total, que tenemos a nuestros hijos pasados de vueltas, duermen menos que de costumbre, están más ansiosos que de costumbre, se pelean más que de costumbre, nos sacan de quicio más que de costumbre…. y nos agotamos.

Porque queríamos descansar! Ilusos de nosotros… con hijos pequeños, vamos a ser sinceros, se descansa más bien poco. En parte también porque nuestra voluntad no es quedarnos tumbados y que nuestra pareja se vaya con los niños a dar una vuelta sino que queremos estar juntos todo el rato y hacer cosas chulas. Con lo cual, no tenemos ni un respiro. Es verano y todos vamos a dormir mucho más tarde con lo cual, nos quedamos sin tiempo de pareja que quizás sí tenemos durante el curso cuando los niños se acuestan más temprano.

Y allí estamos: cansados, y gestionando más emociones por minuto de las que hemos gestionado jamás.

Aquí viene el pensamiento de hacernos el harakiri.

No lo hagas. Lo que te pasa a ti me ha pasado a mi y a millones de personas más. Aunque nadie cuelgue fotos a Instagram del niño montando un pollo, de los hermanos peleándose muertos de celos, y demás, esto no quiere decir que no sea el pan de cada día en muchas casas TAMBIÉN en vacaciones.

Vale, no consuela, lo sé. Porque te sigues sintiendo mal. Parece que no quieras estar con los tuyos y no es eso, al contrario. Quieres estar con ellos pero quieres estar BIEN: ¡estáis de vacaciones! Lo sé. Y ojalá fuera así. Pero a veces no puede ser.

Estando 24h juntos todo se hace más evidente, por ejemplo, los celos entre hermanos, y esto puede llegar a hacer los días muy pesados y difíciles con tanto malestar soportado por todos. Y quien dice celos dice cualquier otra emoción.

Sí, ojalá fuera distinto. Ojalá fuera como las vacaciones del año pasado cuando todo fue magnífico, ¿verdad? O aquellas en que os fuisteis, (yo qué sé), a Portugal.

Pero estas son las que tienes AHORA.

O sea que te propongo algunos tips para que los días que vienen, sean un poquito mejores. 

  • Respira
  • Deja de sentirte culpable. Quieres a tu familia. Lo saben y lo sabes. Y ellos te quieren a ti. Que estos días sean difíciles no quiere decir que no os améis con locura.
  • Empatiza con tus hijos. No quieren amargarte las vacaciones, sólo están nerviosos, excitados, contentos y desbordados por mil emociones que no saben gestionar.
  • Date un respiro a solas.
  • Instaura en la medida de lo posible, una rutina de horarios. Sino se desmadra todo y con los niños cansados y pasados de vueltas, todo es mucho peor.
  • Si te sientes muy cansada/o, haced relevos por la mañana para poder alargar un poquito más y dormir mientras tu pareja desayuna con los niños.
  • No te machaques con lo de “con las ganas que tenía de hacer vacaciones” o “vaya manera de desperdiciar los días” o “por qué nos pasa esto”
  • Habrá momentos buenos. Seguro. Céntrate en ellos.
  • Siempre, en todo (o casi) puede aprenderse algo y sacarle provecho. Observa tus días e intenta aprender cuanto puedas.
  • Rebaja las expectativas a cero e intenta, si lo consigues, be water, my friend. 😉

Piensa que las vacaciones próximas serán, seguro, mejores. C’est la vie.

Y ahora, a acabar de disfrutar que las vacaciones pasan volando!

5 Comentarios

  • Cristina

    Genial este post y en el momento adecuado!. Además, he tenido q pasar unos días sola con mi peque y, aunque he disfrutado mucho, en algunos momentos sí tenía ganas de salir corriendo. Besos

  • Sara Ribot

    Qué bien me ha ido leer este post… Mi hija de 22 meses – muy activa, muy demandante, una energía desbordante y hasta las 02 de la mañana no se duerme desde que empezó el verano – ya ha empezado a demostrar sus reveindicaciones tirandose al suelo, rechazando mis palabras y mis brazos. Sin olvidar la crisis de lactancia por la que estamos pasando, no quiere separarse de la teti… Pero sé que son fases y etapas que no se pueden controlar ni ignorar. Así que aquí estamos, intentando no volvernos locos y turnándonos para no perder la infinita paciencia que debemos demostrarle a nuestra peque, que no tiene culpa alguna.
    Me alegra que vuelvas a ayudarnos con tus sabias palabras porque aunque la teoría la sepamos, en la práctica siempre necesitamos tribu

  • Judit

    Muy importante rebajar expectativas y montarlo todo chilfriendly porque sino caoooooos… y es que la vida maternal no es de foto de instagram pero también podemos pasarlo bien

    • miriam

      Sin duda!!! Faltaría más!!! Y estoy de acuerdo… childfriendly a tope 😉
      Un abrazo!

  • Andrea

    Que escrito tan verdadero!! Nosotros hemos salido una semana y parece que al niño le ha dado un subidón de todo: celos, hotel nuevo, cama diferente, comida diferente…. y celoooss… Dios… no saldria de casa, donde todo es normal. Mi hijo estaba induido. Pero como dices, la vida se trata de momentos e instantes y lo tenemos que vivir con normalidad….

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