Sosten

Si tengo red, puedo volar

31.1.2012

En la Enciclopedia Catalana “red” significa, entre otras cosas “un conjunto de personas ligadas entre ellas” pero también (y esta me encanta): “en el circo, malla colocada horizontalmente bajo los aparatos gimnásticos (anillas, trapecios, etc), cuando los ejercicios acrobáticos pueden ser peligrosos, para amortiguar la posible caída del acróbata”. Y ser madre y padre es también ser acróbata, hacer acrobacias donde, a menudo, no sabes si caerás de pie o torciéndote un poco el tobillo.

Cuando hacía semanas que había parido, de poco me servían todos los conocimientos adquiridos en los años anteriores, todo lo que había leído, escuchado, aprendido… Estaba puérpara perdida, con las hormonas descontroladas y sintiendo éxtasis y felicidad extrema la mayor parte del día, pero a veces, en invierno y cuando empezaba a oscurecer, algún día me entraba la neura. Seguro que sabéis de qué hablo: aquel rato en que (después de bastantes horas sola), empiezas a pensar que quizá lo que hace tu hija no es “normal”, y te sientes vulnerable, o frágil y de repente te invade un miedo irracional y terrible: “¿soy una buena madre?”. Eran momentos en que me sentía en la cuerda floja, con ese palo largo entre las manos y pensando “espero no caer”. Y entonces sabía qué tenía que hacer; recordar que tenía red y que si caía, no pasaría nada. Después de la red familiar que me ha sido siempre vital para llegar dónde estoy y cómo soy ahora, la red de madres que tejimos casi fruto de la casualidad y cuando apenas estábamos gestando fue la gran revolución. Os he hablado de ellas, son las “niñas”, las de las meriendas de barra libre de chocolate negro (“ADICCIONES“), las de la excursión para comprar sujetadores de lactancia (“SUJETADORES SEXYS, POR FAVOR“)…

Hace poco me dijeron que cambiara el nombre que había puesto al grupo que creé en Whats’up para comunicarnos más y mejor, y pasara a llamarse “tribu” en vez de “niñas”. No podía ser más acertado. Somos una tribu. Somos una red tribal donde podemos soltar nuestras paranoias más rocambolescas porque allí está el resto para decirte que no te preocupes. Donde podemos preguntar “¿es normal, lo que hace?” sin miedo a que nos digan locas, donde podemos gritar “¡socorro, está enfermo!”, sabiendo que todas las demás se preocuparán por tu hijo e intentarán ayudarte tanto como les sea posible. Con la tribu sabemos que podemos llorar tranquilas, que podemos reír hasta sentir dolor de estómago de cosas que quizás no nos atreveríamos a contar a otras personas, que podemos chillar “¡estoy saturada!” sin tener que decir después aquello de “pero no quiere decir que no ame con locura a mi niñ@, eh, que es lo mejor que me ha pasado en la vida”, porque eso lo damos por supuesto, porque no necesitamos justificarnos, porque todas sabemos de qué estamos hablando.

Si tengo red, puedo volar. Si tengo red sé que puedo vivir y abandonarme tranquila, relajada, confiada en que si algún día caigo, habrá la tribu tejida con hilo de seda del poderoso y que no se rompe que me abrazará y amortiguará la caída… Si tengo red puedo descargar parte del peso, la neura de aquella noche demasiado larga, la preocupación que aparece de repente y que te agobia… todo ello, compartido se hace más pequeño. Como un pastel, que si nos lo comiéramos sólo no nos sentaría bien porque sería demasiado, pero si vamos haciendo trocitos para compartirlo con buena compañía es prácticamente imposible que se nos indigeste; podremos saborearlo, aprenderemos de qué está hecho y lo digeriremos de la mejor manera.

Por eso es tan importante tejernos una red de mujeres, de madres, que nos puedan comprender, que nos puedan ayudar, que nos puedan dejar ser y sentir sin juzgarnos. Hagáos vuestra tribu de carne y hueso y si esto no es posible, también a través de internet. Las “redes” sociales os pueden ayudar, pero también los foros en webs que os sintáis afines, blogs, etc.

Porque redordad: ¡si tenéis red, podréis volar!

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

24 respuestas

  1. Me viene al pelo tu post de hoy Miriam! porque llevo unos días reflexionando sobre el tema.
    Estoy 100% de acuerdo contigo en que una red es necesaria para maternar de manera saludable y relajada. Una red para acompañarnos en la crianza como tuvimos nuestra red para comenzar a ir a las discos, o a salir en parejas o…
    Me considero afortunada porque cuento con varias amigas-mamás con las que me encuentro a menudo, con las que sé que puedo contar.
    Aún así, me gustaría conocer más madres con las que compartir experiencias y momentos, no solo a través de la red, sino en persona, a la antigua usanza 😉
    Me ha resultado curioso (y triste) comprobar últimamente como después de pasarnos tiempo (y posts y chats) teorizando sobre la necesidad de tribu, lamentándonos de la soledad en la que vivimos, cuando existe la posibilidad de materializar esos encuentros comienzan a surgir excusas.
    Estos días me estoy preguntando hasta que punto la red virtual no es una forma de engañarnos a nosotras mismas, de evadirnos de las dificultades de la crianza, de sentirnos acompañadas sin atrevernos a dar el paso de materializar esa tribu.
    ¿Qué opinas? ¿REalmente queremos volar?
    Abrazos de carne y hueso

    1. Uau, Magia, pues no lo había pensado, la verdad. Tengo una tribu como dices, a la antiga usanza en que hablamos cada día y nos vemos cada semana, a veces más de un día y de dos. Los niños ya son amigos y todo es realmente fácil. Quizás lo que pasa es que dar el paso de red virtual a red de carne y hueso cuesta… no lo sé. En la red los pseudónimos, los blogs, etc, ayudan a decir cuanto queremos sin miedo… pero dar el paso después al “abrazo” real, quizás da un poco de miedo. ¿Puede ser eso? Ya te digo, no lo había reflexionado y tampoco es mi experiencia.
      Un abrazo!

  2. Qué maco Miriam. La solitud en la que ens veiem immerses moltes dones quan ens convertim mares es el reflexe d’una societat abocada a l’individualisme més egoista. En aquests moments, el compartir experiencies ajuda moltíssim a créixer com a persona i a fer créixer els teus fills amb més tranquilitat

    1. Sí, i tant! I trobant persones afins, que crien com tu i que no et jutjaran quan els expliquis com estàs… és molt important!
      Una abraçada, guapa!

  3. Tinc la sort de formar part de la “tribu”, la nostre tribu, i és magnífic!És magnífic poder explicar qualsevol cosa, a qualsevol hora, sempre hi haurà resposta. Tenir xarxa és realment necessàri, mares que entendràn a la perfecció qualsevol moment baix, o la més gran de les alegries. Perquè no és bo estar sola quan téns un fill.
    Us estimo tribu!!

  4. Me encanta el uso de la palabra red y la asimilación de protección y seguridad con familia o grupo de amig@s o tribu. La importancia de saber con quién cuentas para saber que puedes vivir la vida, disfrutando, y con la máxima tranquilidad, ya que, en caso de tropezar, habrá una red que protegerá tu caída tras la peripecia, ya sea tejida con cuerda metafórica o mejor aún con amor.

  5. qué interesante y revelador lo que narras… Me considero desconfiada por ‘domesticacion’… es decir, he aprendido a protegerme (como muchos y muchas) y a evitar abrirme demasiado en los entornos sociales. Observar la naturaleza humana y las defomaciones que ocurren en los individuos cuando adquieren la personalidad ‘de grupo’. Quizás porque mi habitat, hasta hace poco tiempo, era la oficina, los trabajos, los lugares en los que se compite y se lucha por algo… Incluso los grupos de amigos livianos… esos grupos en los que el éxito social te lo entrega y quita la perrsonalidad colectiva-adolescente del grupo en cuestión. Ahora voy a ser madre y veo surgir, a mi lado, voces, manos, oídos y corazones de otras madres amigas a quienes creía ‘a lo suyo’, por ser hasta ahora la maternidad algo que me quedaba muy lejos. No sabía que la maternidad unía, tal vez porque es uno de los momentos donde más nos acercamos a la naturaleza y dejamos de ser 100% individuos para dejar salir el instinto de especie. MIs amigas madres han volcado en mí toda su generosidad inesperada. No sabía que las necesitaría desde la primera duda sobre si la rayita del test era un positivo, hasta los primeros pinchazos en el útero que me hicieron tener miedo en las primeras semanas del embarazo. Ahora asumo, con humildad, que no puedo ser autosuficiente y que no podré ser una madre autosuficiente. Que para ser madre las necesito a ellas, al entorno… Y que este aprendizaje es mi primera gran lección como futura madre.

    estupendo tu post.

    1. Miss Thirty; enhorabuena por esta maternidad, y bienvenida sea para cambiar esas viejas estructuras y desconfianzas instaladas tempranamente. Bienvenida sea la maternidad para mostrar otra manera de actuar, de agruparnos, de ayudarnos, de criar… junt@s, tolerantes, apoyando y acompañado cada proceso particular.
      Mucha suerte y felicidades por esta tribu que te abraza.

  6. Precioso!!!! No puedo estar más de acuerdo con lo que dices, con todo. Yo también tengo mi propia red, que empecé a tejer hace casi cuatro años y que sigo tejiendo hoy en día. Es una red virtual, lógicamente, no podía ser de otra forma…una aguja en mis manos está perdida!
    También escribí algo parecido en mi blog, quizás no tan exacto y acertado, pero trata sobre el mismo tema: http://kym-casitadepaja.blogspot.com/2011/12/amistad-20.html

    Por cierto, me ha hecho gracia lo que comentas de que “pensamos que nuestra hija no es normal”. Te juro que cuando mi hija empezó con los cólicos, con esos llantos intensos e inconsolables que aparecen un día de la nada, fue lo primero que pensé. Me quedé blanca y me dije: “esta niña no es normal”. No sé qué hubiera sido de mí sin la tribu.

    UN abrazo!

  7. Gràcies Míriam per les teves paraules, i com també diu la Dinma, em sento molt afortunada de formar part de la nostra tribu. Sols espero que amb el pas dels anys no es debiliti fins arribar a desaparèixer. Segur que a cada etapa de la vida dels nostres petits necessitarem compartir i estar juntes. Què faria sense vosaltres?
    Jo també us estimo tribu!!!!

    1. Raquel… no sé què passarà, ni demà ni d’aquí deu anys, però tampoc m’importa. Perquè sé que ara us tinc a prop i això em reconforta. Gaudim del que tenim cada dia i el que passi… qui sap!
      Una abraçada!!!

  8. precisamente porque estoy sumergida en esos sentimientos que tan bien describes he vuelto a escribir, esta vez en un blog, pq no encuentro la manera de expresar lo q esta maternidad me ha hecho sentir física y anímicamente.

    un saludo!

  9. Doncs si, jo també sóc una de les afortunades de “la tribu”, i quina tranquil·litat saber que quan una diu “necessito tribu” allà hi és.
    Quina sort aquesta casualitat/causalitat que ens va fer teixir aquesta xarxa quan ni ens imaginavem tot el que ens esperava després del part.
    Gràcies noies per estar sempre a punt, i gràcies Miriam per posar paraules a tot el que ens va passant com a mares i pares.
    Un petó ben gran.

  10. Cómo te entiendo!
    Precisamente la semana pasada nos explicaba nuestra matrona en la inauguración de nuestro grupo de crianza la importancia de estos grupos, y lo hizo ayudándose de una madeja de lana.
    Me siento afortunada de tener una red en la que se que puedo apoyarme para no caer.
    Un abrazo

  11. Sí, és un concepte molt humà, tendre, maternal, necessari. Jo, encara després de 2 anys, segueixo intentant fer-me’n una, de xarxa real, però és lent i difícil, tot i que no perdo l’esperança. Amb el grup de mares de la llar d’infants del meu fill sí que coincidim, però com comenteu més amunt, és difícil organitzar quedades. Això sí, envia un email i tindràs respostes per llegir els següents dies 🙂

  12. Excelente reflexion Miriam! Tengo la suerte de haber encontrado una bellisima tribu en la cual sentirme apoyada, comprendida, no juzgada… Me siento afortunada… #quevivalatribu !!!

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