¿Qué tal? ¿Cómo estáis? ¡Qué ganas tenía ya de volver a escribir aquí! Sí, es cierto que este verano he seguido escribiendo en redes, pero no es lo mismo. Esta es mi casa, sólo mía, y creo que aquí escribo lo más íntimo y sentido siempre.

Han sido 2 meses sin blog y un mes y medio sin videos, un descanso necesario para poder a volver a inspirarme, cargar pilas, descansar y volver a tener esas ganas de contar cosas que son mi motor para crear escritos y videos. Y aquí estoy. Hoy dispuesta a contarte un poco de nuestras vacaciones y algo que pasó que creo que quizás, te puede ayudar por si en casa, un día te pasa.

Hemos estado en Francia. Viajamos en autocaravana y nos encanta Francia porque está súper preparado para recibir a viajantes así. Y además, es muy «family friendly» así que a menudo, cuando tenemos unos días, hacia allí que vamos. Este año hemos querido recorrer las Landas. Años atrás (cuando Laia tenía 2 años) habíamos viajado por la zona de Burdeos y ahora queríamos hacer toda la costa de Acquitania.

Y como no podía ser de otra forma, nos ha encantado. Todo: las playas, los lagos interiores, los infinitos carriles bici por donde cada día hacíamos una excursión, el paisaje y la gente. Antes de llegar a las Landas pasamos unos días en el Canal du Midi, perfecto para recorrer con niños y en bici…

Estando cerca de Bangheres de Bigorre (mi marido quería subir el Tourmalet en bici y hacer rutas por allí), mientras estábamos en un cámping genial, pasó algo con mi hija mayor que fue de un gran aprendizaje para mi. Le pedí permiso para contarlo (hace ya años que no cuento nada si ella no me da el permiso para hacerlo). Y como dijo que sí, os lo cuento…

Un buen día dijo: «Quiero cocinar yo. Sola. Toda la comida de hoy.» Como lo escribo es justo como lo dijo. Su demanda iba en serio. Le fantaban 15 días para cumplir 8 años. Le dije que sí, que podía. Yo sólo le enchufé la plancha, nada más. Y allí empezó el aprendizaje.
Esperar, no hacer nada. A veces es más difícil esperar que actuar. Ella tenía cierta dificultad en pelar una patata y le dije «lo hago yo?» Error.  «No, mamá, he dicho TODO sola, ya me las apañaré». 

Tenía razón, era mi impaciencia la que habló. Y añadió lo que para mi fue definitivo para no volver a intervenir más: «es que cuando hago algo todo YO sola, la satisfacción de después no es la misma que cuando me ayudáis». 
BINGO.

Porque ves sus manos pequeñas haciendo un esfuerzo tremendo para conseguirlo y te asalta el automático, el «te ayudo».  Casi sin querer, de forma casi inconsciente. Pero es que a veces no quieren nuestra ayuda. A veces nuestra mejor intervención es el silencio, el respetar su demanda.

Total: que allí estábamos la peque y yo, jugando mientras la mayor hacía la comida. Con su ritmo, su organización (distinta, claro, de como lo hubiera hecho yo) y sin embargo… conseguí callar y respetar.

La peque se impacientó: «es que tengo hambre, tardas mucho», «ya lo sé, pero soy pequeña y mi cerebro y mis manos no van tan rápido como mamá y papá, tienes que tener paciencia».

Paciencia, ese bien tan escaso en este mundo donde la inmediatez parece que ha ganado la batalla… y ese día allí, las 3 hablamos del esperar, de los nervios que aparecen cuando nos ponemos impacientes. «Es que a mi me cuesta esperar», dijo la más peque, y claro, como no le va a costar en la fase que está, 3 años de «lo quiero todo ahora»… pero qué bien hablar de ello mientras la mayor iba ultimando la comida…

«Es que cuando cocino soy tan feliz», decía mientras daba la vuelta a las patatas….

Hasta que terminó. Y comimos, y la felicitamos sin puntualizar que algunas patatas habían quedado un poquitín crudas. Callamos y en vez de eso, volvimos a esperar. «Aix, qué rabia me da, mamá, ahora veo que algunas me han quedado un poco crudas». Aprendizaje puro desde la experiencia, desde uno mismo, sin quisquillosos apuntes.

«Pero están ricas igualmente», le dijimos… «a la próxima procuraré cortarlas todas igual a ver si lo consigo».

De todo eso volví a aprender a dejar hacer, a soltar… mi hija mayor está creciendo mucho y necesita su tiempo, su espacio, y sobre todo nuestra confianza. Pero no sólo ahora: nuestros hijos necesitan nuestra confianza siempre. El sentirse que les transmitimos que pueden y que en caso de que sea que no, allí estaremos para echar un cable.

Confiar. Una palabra corta, fácil de decir, que a veces prestamos poca importancia pero que para mi, en eso de criar a los hijos es CRUCIAL.

Cuéntame en los comentarios… ¿Confías en tu hijo? ¿Intervienes siempre o sabes esperar?

28 Comentarios

  • Tania

    Paciencia… q bonita palabra… yo con mi primer hijo siempre digo lo mismo, ese dia parí a Jan y parí sacos y sacos de paciencia… pero ahora con el segundo bebe, la paciencia sobretodo con el «grande» se me agota antes y me entristece… lo hemos hecho grande de golpe y encima tengo menos paciencia con él…

    • miriam

      Tania, eso es normal… estás más conectada con el peque porque es lo que la Naturaleza te empuja a hacer: vincularte con el que acaba de llegar. Así que respira, no te culpes e intenta, poquito a poco, re-conectar con el mayor. No, no es fácil a veces, pero seguro que lo conseguirás. Un abrazo.

  • Ana

    Intento dejarles hacer también. Tienen 4 y 2 años. Ahora lo que les encanta es recoger la mesa…ellos beben y comen con la misma vajilla que nosotros….y ver esas manitas regordetas llevando el vaso lleno de agua al fregadero…. ains….pero los dejo…y les encanta. . Poco a poco.

    • miriam

      jajaja… te entiendo… yo también tengo que respirar a menudo! Pero sí, lo consiguen. Y a malas, ¿qué puede pasar? ¿Que se caiga el plato? 😉 Un abrazo!

  • Nekane

    Uff que dificil… Reconozco que muchas veces mi impaciencia me hace intervenir y mas porque mi peque con tres años es de frustracion facil y para evitar la rabieta intervengo pero deberia dejar de hacerlo. Leyendote me he imaginado la felicidad de tu hija al ser respetada en ese querer hacer y como tu como mami se te debio hinchar el pecho de orgullo hacia tu hija… Ay me das mucha envidia

    • miriam

      Sí, es importante dejar hacer (siempre y cuando sea seguro, obviamente) porque muchas veces se sorprenden ellos mismos y porque es la forma de aprender. Observar e intervenir si es necesario, pero no como algo automático por miedo a que lloren etc. A seguir intentándolo! 😉 Un abrazo!

  • DANIELA

    Me encanta leerte! Mi hija tiene 21 meses y la verdad intervengo mucho, espero ahora en adelante dejarla e intervenir cuando sea muy necesario o me lo pida.
    Me imagino a tu peque que feliz debía estar ahí cocinando y tu llena de amor hacia ella

    • miriam

      Súper feliz! Esos momentos no tienen precio 🙂 Un abrazo Daniela!

  • Carolina Giménez

    Jo tenc poca paciència,i em sap molt greu. Ho he de treballar més. Per què, a més, ella només vol cuinar amb son pare perquè li dóna llibertat i la deixar fer. I amb jo no vol cuinar mai

    • miriam

      Doncs ja saps per què és… així que a treballar-se la paciència! 😉 Una abraçada!

  • Cris

    Yo depende de que cosas a veces intervengo y otras como hace ya un mes que la deje sin decir ni mu… Lucía tiene 4 años (ahora tiene 5 recien cumplidos), y fue a el frigorifico cogio su botellita pequeña de agua y una grande y empezó a rellenarla solita y yo por dentro queria hablar y ayudarla pero me dije, voy a esperar a ver que tal lo hace, total lo más que pueda pasar es que moje el suelo… y así hice, la deje y lo hizo bastante bien. Así que reconozco que hay que ir dejandoles hacer cositas sol@s, ell@s se sienten bien y nosotras también jijij.
    Un saludo desde Sevilla y me alegro que vuestras vacaciones hayan sido estupendas. Besitossss

    • miriam

      Gracias Cris! Bravo por esperar ese día con el agua! Un abrazo!

  • Ruth

    Cuando mi hijo tenía un año y medio, me dí cuenta que interveníamos bastante, y decidí no hacerlo. Pasamos por la fase de frustración, ya que a la primera no lo conseguía y se ponía a llorar. Un año más tarde, me llena de orgullo ver como lo intenta una y otra vez, y cuando decide que no puede nos pide ayuda, entonces le explicamos cómo lo debe hacer, para que lo vuelva a intentar, a veces resulta a veces no. Pero la verdad que hay días que me sorprendo diciendo yo misma, ¿quieres que la mami te ayude? a los dos segundos…y nunca quiere nuestra ayuda a la primera. Son fascinantes, tan pequeños y esforzándose al máximo

    • miriam

      Qué bien que permitáis que lo intente primero… Un abrazo!

  • Cristina

    Guau!!!! Que genial me ha encantado la anécdota y tomo nota mental para usarlo a diario con mi pequeña de 2 años ya…aunque para según qué cuesta por el sufrir de que se hagan daño verdad. Pero cierto que su cara de «ho he fet jo sola mami!!!!» No tiene precio.
    Gràcies per fer el que fas que tan t’agrada i compartir-ho amb el món dw tantes genials maneres.

    • miriam

      Celebro que t’arribi i t’agradi! Una abraçada.

  • Astrid

    Hola Miriam, te sigo desde hace poquito y me gusta mucho los consejos que das y las historias que cuentas. Yo tengo una hija de 8 recién cumplidos y un hijo de 5.
    Me pasa que no tengo paciencia sobretodo con mi hija, no se porque enseguida le grito y me enfado y luego cuando leo consejos me digo a mí misma que a la próxima contare a 10 antes de chillar pero no lo consigo. Ella habla muy mal a su hermano, se chinchan mucho y ahora ya se pelean mucho incluso se pegan. Creo que ella tiene celos del peque pero no me gusta la manera de hablar ni muchos actos que tiene hacia el y yo enseguida me meto y también le contesto. No sé cómo cambiar, veo que no hay manera de mejorar y me da miedo seguir así e incluso ir a peor con la edad.
    Perdona por el rollo que te he metido. Estoy preocupada.
    Te felicito por todo el trabajo que haces.
    Un abrazo !!!

  • Mireia

    Bravo Míriam! Es lo que necesita. Me has hecho recordar a mi abuela cuando me enseñaba a coser. Cuando llegaba a la parte más difícil me decía que ya lo haría ella aunque lo quisiera intentar yo sola… He aprendido mucho de ella pero podría haber aprendido mucho más si me hubiera dejado seguir mi ritmo, resolver mis dudas, hacer y deshacer….
    Un abrazo!

    • miriam

      Sin duda Mireia. Confiar y dejar hacer estando al lado muchas veces es lo que necesitan…
      Un abrazo.

  • Georgina

    Gracies Miriam pels teus consells! Avui ho he posat en practica amb el meu peque de 3 anys i ha sigut molt gratificant! Espero que aquest any facis alguna xerrada per girona i pugui asistir!
    Ets un gran referent!

    • miriam

      Tan de bo, a Girona encara no hi he vingut mai, i ja toca! 😉
      Una abraçada

  • Ester

    Quina xef teniu a casa!! Jo abans de la Júlia (15 mesos) creia q era una persona pacient però em ric ara!! Ella ens copia absolutament tot ara així que vol posar-se ella aigua al got (si pot ser de vidre millor clar!) o beure de la botella gran directament… i tot i que de vegades per dins estic resant que no li caiga el got i es faça mal… quin goig veure-li el somriure quan ho aconsegueix! Gràcies per acompanyar-nos!!

    • miriam

      Que bé que li ho puguis permetre. Enhorabona!

  • Judith

    Felicitats Miram!!! a tu i al teu home.
    Heu sapigut acompanyar a les vostres filles per ser indipendents.. quina pasada.. Confiar….
    He comprat estris per la nena perquè majui a la cuina, l’agrada molt.. ja t’aniré explicant

  • ISABEL

    Me encanta esta anécdota!! No suelo comentar tus escritos, aun que te digo y me encantan, te recomiendo a todas mis amigas mamis y embarazadas. Gracias a tu hija por dejar que compartas esto con nosotr@s, mi hijo tiene 16 meses y quiere hacer muchas cosas sólo, intentamos dejarle, pero el tema comer sólo con cuchara nos supera, ensucia toooodo y no come….seguiremos con paciencia, jeje

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