5 cosas a tener en cuenta antes de empezar con la alimentación complementaria

5 cosas a tener en cuenta antes de empezar con la alimentación complementaria

La alimentación complementaria es un tema que preocupa mucho a las familias porque se preguntan cómo y cuándo empezar, pero para mi hay unas cosas muy importantes a tener en cuenta antes de empezar, y lo he resumido en 5 consejos. 5 consejos que espero que os ayuden a reflexionar sobre este tema y a tomar consciencia. Porque muchos de los problemas que vemos más tardes con niños de 3 años o 5, a veces se han gestado ya desde el principio.

«Es que cuando le digo que no puede comer dulces se pone hecho una fiera», pero la casa está repleta de dulces y alimentos superfluos, y nosotros los comemos cuando nos miran y cuando no. Pensad que cambiar los hábitos alimentarios de un niño cuando ya tiene 10 años es mucho más difícil que empezar con buen pie desde el minuto 1.

Si sois una pareja esperando un hij@, si ya lo tenéis en brazos y apenas mama y duerme, si se acerca a los seis meses… lo primero que os aconsejaría es haceros esta pregunta:

“¿cómo comemos, en casa?”

Mucho antes de empezar a preocuparnos de nuestro hijo, de cómo tiene que comer, cuándo y de cuánto, cuestionémonos cómo comemos nosotros. ¿Nos gusta comer? ¿Disfrutamos comiendo? ¿Lo hacemos cada miembro de la familia por su lado o todos juntos en la mesa? El tiempo que compartimos, ¿es agradable o se nota un poco de tensión? Porque comer más o menos lo hacemos todos, pero no del mismo modo:

Podemos comer en dos minutos y sin prestar demasiada atención porque de hecho, sólo comemos por hambre, no por placer. Podemos comer lamentando cada bocado que nos llevamos a la boca porque nos gustaría estar más delgados, y tememos que comer, empeore nuestro aspecto.

Podemos comer a toda prisa, con desazón, pensando que es porque tenemos mucha hambre, o mucha prisa, pero en el fondo, sabiendo, que lo que nos pasa es que tenemos ansiedad y la comida nos la apacigua. Podemos comer sólo cuatro cosas y siempre las mismas porque nos hemos creído que somos de los que no nos gusta probar nuevos sabores.

Podemos comer con placer y disfrutar con cada bocado, porque nos gustan las texturas, los sabores, los recuerdos que nos trae el olor de lo que hemos cocinado en casa. Podemos comer solos y disfrutarlo, o comer solos y desear compartirlo con alguien más.

Podemos odiar las comidas de muchos porque nos recuerdan unos compromisos familiares que detestábamos desde que tenemos memoria. O podemos disfrutarlos y querer que todos estén en la mesa porque las comidas familiares nos hacían felices. Podemos comer sin prestar atención a lo que comemos, o haciendo tres cosas más a la vez. Podemos comer obsesionados en la calidad de lo que tragamos, pensando en si habrán tirado productos químicos encima y si esto nos afectará a la salud.Podemos comer en silencio, con conversación, con gritos e insultos o con la televisión todo el rato encendida. Hay tantas maneras de comer, tantas, que podría no terminar nunca de describirlas…

Por eso propongo este ejercicio. Tomar conciencia de cómo comemos y de qué. Preguntarnos si nos gusta la manera como lo hacemos, si la disfrutamos y si es así como queremos compartirlo con nuestros hij@s.

Porque mucho antes de que aquel bebé se ponga un trozo de zanahoria en la boca, ya ha observado cada sensación y emoción de los de casa cuando están en la mesa. Ya se ha impregnado de la forma en que se come.

Pero sobre todo, el motivo principal porque os propongo este pequeño-gran ejercicio es porque creo importante no trasladar todo lo que nosotros hemos “escondido” con la comida a nuestros hij@s.

Si éramos de los que nos decían “raquíticos” porque comíamos “cuatro cosas y mal” es probable que tengamos miedo que nuestro hij@ haga lo mismo. Es probable que si no tomamos conciencia, si no nos liberamos de nuestra historia y de cómo nos ha podido marcar, estemos agobiando nuestro hij@ para que coma más, que le guste todo… porque no le acaben llamando “raquítico” como a nosotros. Nuestros hij@s son otras personas, con otras realidades, con otros gustos, con otras maneras de hacer, con otras necesidades, con otras preferencias. Va bien saberlo e integrarlo antes de empezar a hacer algo tan importante como comer.

Las emociones (los miedos, las expectativas, las frustraciones, las carencias y el dolor almacenado) puede afectar y mucho la forma en que comemos. Antes de iniciar la alimentación complementaria con ellos, hagamos limpieza, hagamos investigación, tiremos del hilo de nuestra historia…

Quizás tomando conciencia de cómo hemos comido durante todos estos años veremos si es así o no como queremos seguir comiendo en el futuro… y quizás decidiremos que hay algunos hábitos que hay que cambiar.

Y si la respuesta a la que llegamos es esta, que hay cosas que tenemos que cambiar, hagámoslo. Sin miedo. Es importante para ellos pero también para nosotros. La alimentación es un pilar fundamental de nuestra salud. Y supongo que todos queremos estar bien: para gozar de la vida, para disfrutar de los hijos. Si enfermamos, si no estamos bien, tampoco podremos estarlo con ellos, o sea que tomémonos en serio el tema de la alimentación a todos los niveles.

En el video de la semana que viene entraremos ya más en materia: cómo empezar y cuándo con la alimentación complementaria. Será un video típico ParenTips y en esa ocasión será imprescindible que os leáis el post de complemento porque tendrá muchísima más información que en el video no me va a caber. El tema parece muy complicado y no lo es, pero quiero explicarlo tan bien como sea capaz para que muchos de los que tenéis tanta preocupación o las ideas poco claras en este tema, se os disipen dudas y agobios.

Espero que te haya servido. Si es así, por favor, comparte y déjame un mensaje explicándome tu experiencia… Hagamos tribu! 😉

Más info sobre el tema:

«MI HIJO QUIERE COMER SOLO»

«COMER TENDRÍA QUE SER UN PLACER»

«COME, POR FAVOR»

 

Y tú ¿Cómo comes?

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

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