oscuridad

De la luz a la oscuridad

Los posts de las próximas semanas seguramente serán los más difíciles de escribir. Supongo que porque todavía duelen, porque a pesar de que haya habido ya un proceso de re-colocación de todo ello, el cuerpo y el alma aún lo recuerdan todo. Y sí, todavía duele.

Recuerdo aquella noche, 8 horas después del nacimiento de Lua. Yo intentaba dormir sin éxito. La tenía encima mamando sin parar y yo me sentía feliz. Mi madre se tumbó en aquellas butacas que quieren ser cómodas sin serlo y tampoco podía dormir.

La familia con quien compartíamos habitación lo intentaba, pero aquel hombre no paraba de roncar. Roncaba tanto que despertaba a su propio bebé. Sé que con mi madre nos miramos algún rato y nos reímos.

En algún momento volvió a entrar una enfermera para ponerme el antibiótico y el calmante endovenoso. Me dolía la cicatriz, bastante, pero me era todo igual: era feliz.

Pensaba en las horas anteriores, en la visita de Laia. Pensaba en lo bien que deberían estar durmiendo ella y su padre, descansando, por fin, después de tantas emociones de tantos días.

Lua estaba un poco inquieta pero no lloraba, sólo mamaba. Finalmente se relajó y se durmió y yo empecé a relajarme también… Parecía que entraba en el mundo de los sueños cuando de repente volvió a aparecer una enfermera y me despertó.

“Hola. Como has tenido un poco de fiebre justo antes de la cesárea, por protocolo os hemos hecho analíticas a ti y a tu hija. Las tuyas han salido bien pero las de Lua no, han salido alteradas y deberemos ingresarla en neonatos”.

No la oí me parece, porque mientras intentaba incorporarme se lo hice repetir todo otra vez. Y lo hizo. Entonces oí palabras como “PCR alterado” “ingreso” “ahora”… y se me atropellaban en la cabeza. Mi madre tenía cara de no creer lo que estaba oyendo y también, como yo, intentaba situarse.

“No he entendido nada. ¿Y la pediatra?” “¿Quieres que le diga que venga?”, preguntó la enfermera “Por supuesto” necesitaba, quería más explicaciones. Explicaciones lentas, detalladas, de qué estaba pasando y de qué teníamos que hacer. Dormida, cansada e instalada en otro planeta como estaba, creo que lo que necesitaba era tiempo para procesar toda aquella información.

Y entonces (ahora lo veo), salí como de mi cuerpo. El corazón me iba a cien por hora, la adrenalina bombeaba dentro de mí frenéticamente y yo sostenía Lua en mis brazos mientras pensaba “por favor, no”. Salí de mí porque si no lo hubiera hecho, no hubiera soportado lo que tenía que venir.

La pediatra llegó. Una chica joven, de cabellos rubios y largos, seria, me explicó que había que ingresar Lua en la unidad de neonatología porque como había salido la proteína C alterada, esto significaba que había un riesgo de que hiciera infección.

Que tenían que descartar que ya la estuviera haciendo y que por tanto, le debían hacer pruebas, y una vez hechas, le tenían que suministrar antibiótico en vena. Que debía entrar en neonatos y que tenía que ser ya.

Intentaba entender, intentaba escuchar y mostrarme serena. Intentaba proceder con calma para poder ser más eficiente. Sólo pude decir:

“¿Hay que hacer esto sí o sí?” “Sí” “Pues no me quiero separarme de ella. Yo quiero estar siempre a su lado”. “No hay problema”.

Respiré.

Nos volvimos a quedar a solas con mi madre y Lua, sólo unos momentos, hasta que me volvieron a venir a buscar. Mi madre tenía cara de preocupación, me acordaré siempre. Y ver su preocupación me hizo entrar en contacto con la mía, la que yo quería esquivar. No quise hablar, no quise decir nada sólo (creo), un “ya te diré algo”, y nos fuimos. Yo seguía lejos de mí.

Neonatos era justo al lado de la habitación donde estábamos minutos antes. Ahora tocaban las pruebas: analítica de sangre, punción lumbar y análisis de orina. Yo allí, con Lua, hablándole, diciéndole que le harían, diciéndole “estoy aquí”.

Al empezar todo ya le habían puesto una pomada anestésica en los lugares donde la iban a pinchar y la verdad es que no lloró, sólo algún gemido, nada más, y en alguna prueba, ni eso. Fue rápido todo. Más rápido de lo que me esperaba.

Pero a mí, verla allí desnuda mientras otros la pinchaban aquí y allí me rompía por dentro. Y sí, opté por intentar no sentir.

Me recuerdo allí, de pie, junto a Lua pensando “no puede ser, no puede ser, esto no puede estar pasando”… mientras deseaba volver a estar en aquella habitación del hombre de los ronquidos.

Las preguntas se me acumulan en la mente y había una que no me dejaba de dar martillazos en la cabeza “¿Y ahora, qué?”. Tenía ganas de llorar, muchas, pero no lloraba.

No había llorado nada todavía. Sólo una necesidad imperiosa de volver a tener a Lua en brazos. Yo le tocaba la manita, los deditos y le intentaba transmitir tranquilidad (toda de la que era capaz). “Respira, respira”, me decía a mí misma, porque a ratos parecía que se me había olvidado.

Sé que me la devolvieron y no recuerdo gran cosa más. No sabría decir si la puse en el pecho enseguida (supongo que sí) o si se durmió. Hay como una nube oscura que me ennegrece esas horas, de las 4 a las 7 de la mañana del 11 de abril, aquella madrugada de primavera en que la gente que venía de la calle decía que no hacía frío.

Recuerdo las instrucciones: “Para entrar tienes que lavarte las manos, y ponerte la bata y los patucos cada vez. Puedes dejar tus cosas en esa taquilla. En neonatos no podrá entrar tu otra hija, no pueden entrar niños. Sólo tú, el padre de la criatura, y en unas horas establecidas, algún familiar que deseéis. Por la mañana pasará la pediatra y os explicará cómo está Lua.”

Recuerdo dejarla un momento dentro de la incubadora de neonatos para salir y decir a mi madre “vete a casa, no tiene sentido que te quedes en este sillón porque yo no pienso dejar a Lua allí sola y tú allí no puedes entrar. Ve a dormir, descansa y hablamos por la mañana”.

Recuerdo no mirarla a la cara para no ponerme a llorar. No me quería permitir deshacerme allí y tardar en volver con Lua, y me fui deprisa, para no dar ninguna otra opción más, que el silencio.

Recuerdo volver a entrar, lavarme las manos con jabón y luego con ese tipo de desinfectante, recuerdo ponerme una bata verde y unos patucos por encima de los zapatos. Recuerdo volver con Lua, cogerla y verla como seguía durmiendo. Recuerdo sentarme en una de esas sillas infernales de la unidad de neonatología del Hospital General de Manresa (que deberían estar prohibidas -las que habéis pasado por allí sabéis de qué sillas hablo), y recuerdo quedarme allí hasta el amanecer.

Recuerdo, por primera vez, pensar que me acababan de hacer una cesárea y sentir dolor. Así de golpe, dolor fuerte en la barriga. Recuerdo no poder sentarme bien, no poder dar el pecho bien, recuerdo dolor en el cuerpo, pero sobre todo, mucho dolor, un dolor punzante e infinito, en el alma.

“¿Lo llamo ahora o no lo llamo?¿espero?” Tenía una necesidad imperiosa de hablar con él, de llorar con él y aflojarme pero me lo imaginaba durmiendo plácidamente junto a Laia y el sobresalto que se haría oyendo el teléfono de casa sonando a las 5 de la madrugada. Imaginaba a Laia asustada y no quería. No quería hacerles vivir lo que mi mente se dibujaba. Decidí esperar. Esperar, mínimo, hasta las 7 de la mañana.

Y allí, con Lua en los brazos y un miedo terrible en el cuerpo, miré a mi alrededor. Unos 10 niños en incubadoras, algunos prematuros, otros no. Ruidos, pips constantes que me ensordecían, y alguna otra madre que entraba y salía. Una sala triste, una sala donde no hubiera querido estar nunca.

Allí, incómoda y dolorida, empecé a llorar. En silencio, secándome las lágrimas con la mano que me quedaba libre, dando besos a Lua en la frente.

En aquellas horas oscuras empecé a sentir una pena como no he sentido jamás en mi vida. Y la que me quedaba…

Continuará…


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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

35 respuestas

  1. Com t’entenc Miriam… la meva primera filla se la van endur d urgències amb ambulància a les 6h d néixer… jo no vaig poder anar amb ella… era tot pressa I actuar JA. No podia respirar per ella sola… va ser el moment més trist I dolorósde la meva vida… anar a la UCI d neonats és el pitjor, a més del teu cas t’empatizes amb la resta I és molt dur. Sort que ez va refer molt ràpid, és valenta I molt lluitadora, I el dia 9 vam venir a casa. Jo tampoc vaig plorar fins que vam ser els tres sols a casa.
    És un moment de la meva vida que mai oblidaré, però que he endreçat en un calaix.

    1. Uf Mariona,
      mare meva el que devíeu passar. No m’ho puc ni imaginar. Sí, la UCI de neonats és el pitjor, veus cada drama que fa posar la pell de gallina. Em sap molt greu que haguéssiu de viure una experiència com aquella. I visca per la teva filla forta i valenta que es va recuperar ràpid! Me n’alegro molt.
      Una abraçada

  2. Hola! Aquesta lectura mha fet reviure el nIxemnt del meu fill ara fa 5 mesos. A les 24h de neixer el van I gressar a neonats per no metabolitzar bé el sucre…però en el meu cas no ens van deixar estar amb ell durant les proves I nomes podiem entrar a veurel en estones curtes I horaris. Res de pell a pell I cap respecte a les nostres demandes…xumet a totes hores, biberó I no xeri ga dit I llet de formula…totes aquestes faltes de respecte a la clinica del pilar de barcelona. Un cop fora vam lluitar, vam fer hores d pell a pell, pit a demanda, collit I fulard….crec q aixi el meu fill ha cicatritzat ferides, jo tb pero encara men queden…. una abraçada a totes

    1. Hola Mon,
      Em sap molt greu. Separar un bebè dels seus pares en moments com els que expliques és terrible. Casos com el teu em fan enfadar molt, perquè no hi ha gairebé cap motiu que justifiqui que un nadó no estigui acompanyat dels seus pares, i molt menys per no metabolitzar bé el sucre. Les unitats de neonatologia haurien de ser obertes. Sempre. Sense excepció. Si en determinats moments se’ls ha de fer proves, has de poder estar a prop o al costat. És el dret que ha de tenir i té, de fet, tot pacient: ESTAR ACOMPANYAT. Per què, doncs, se’ls nega a molts bebès? Per sort, la unitat de neonatologia de Manresa és oberta. Jo no vaig tenir cap problema per quedar-me sempre. Sé, però, que a algunes altres mares no els ho han posat tan fàcil.
      I que bé, malgrat tot, que a l’arribar a casa poguéssiu anar reparant tanta separació… Una abraçada ben forta família!

      1. Per desgàcia, hi ha molts hospitals on això passa. A mi m’ho van fer a la Teknon de Barcelona, on el meu fill va ingressar als 9 dies de nèixer per una infecció d’orina que li va arribar a la sang. Vaig viure un malson durant els 14 dies que va ser-hi allà. Moltes faltes de respecte i humanitat… la tornada a casa va ser dura, amb una mastitis i esgotanent però, amb molta força de voluntat, ho vam superar i vam continuar amb lactancia materna exclussiva fins als 6 mesos. Avui, amb 2 anys i mig, encara pren pit.
        Continuo sentint molt mal quan veig les fotos d’aquells moments…

  3. Aaaaaiiii, Míriam… havent llegit els altres posts, ja sabia què hi vindria en aquest… hi he plorat moltíssim. Era una de les coses que em feia pànic quan estava embarassada, però per sort les bessones van tenir bon pes… però llegint-te m’ha entrat de nou una fredor molt estranya. Me n’alegro que ho puguis escriure, encara que imagino que no és gens fàcil. Un petó!

    núria

    1. Hola Núria!
      Quina sort que vau tenir, com me n’alegro. Quan vaig estar-hi hi havia unes bessonetes minúscules ingressades en una incubadora… em feien una peneta… I feia molts dies que hi eren i els seus pares ja no es podien quedar i només les veien dos cops al dia una mitja horeta… la resta, soles, molt soles. Se’m trencava el cor…! Que bé que no haguéssiu de passar per això! Ho celebro.
      Una abraçada

  4. Creo que solo los que hemos estado con algún peque en neonatología podemos aproximarnos a imaginar esas horas. Por suerte, en nuestro caso, tras 15 días pudimos ir hacia casa todos juntos por fin. Con intriga por la continuación de la historia, deseando leer de la “oscuridad a la nueva luz” o similar 😉

    1. Hola Oscar,
      Lo recuerdo, seguí vuestra historia… 15 días, uauuu… qué largo…! Cuando imagino amigos míos que han tenido que estar meses en neonatos… Y sí, son cosas que no se pueden imaginar. Un abrazo

  5. Hola Miriam, doncs jo soc infermera de nounats i mha fet plorar molt la teva historia, tens tanta raó….cap nen hauria de passar ni un min sense els seus pares, ho tndré en compte…no és q no ho tingui però és cert q va bé recordar-ho…el teu testimoni em servirà molt per no oblidar q rere una PCR elevada….hi ha altres coses iguals dimportants q shan d cuidar….com és l’angoixa dels pares…una abraçada

    1. Hola Marta, me n’alegro moltíssim que el meu text pugui fer que entenguis millor els pares que poden viure situacions com la nostra. Així estareu més a prop i des d’aquí, tot és més fàcil. Una abraçada!

  6. Como me identifico con tus palabras, que duró el paso por neonatos, cuando el cuerpo ha experimentado tanto cambio, el cansancio y el montón de emociones encontradas…. Mi peque cumple años en una semana y estoy con los sentimientos a flor de piel, tu relato me ha removido y me ha hecho sentir mucho, gracias Miriam!!!

  7. Me has recordado el nacimiento de mi primera hija, y he llorado mucho con tu relato. Yo aun siento culpa (casi 4 años despues) a pesar de saber q no lo fue. Creo q es un dolor q nunca se irá

  8. Con mi primera hija, aunque sabía que tenían que operarla a la semana de nacer el sentimiento fue brutal. Que nazca y solo puedas tenerla 30sg al pecho para que se la lleven a Uci y no poder verla hasta pasadas 8 horas y “conocerla”solo por vídeos y fotos que sacaba el padre…horrible.. que se la lleven a operar sin saber si volverá y que cuando la traigan no la reconozcas de lo hinchada que está con el pecho abierto… esa imagen la tenemos guardada su padre y yo en la mente, imposible hacer una foto de ese día y los posteriores, no quería que ella viera como estaba aquellos días y nosotros no queríamos tener ese recuerdo en foto nunca… ningún padre debería ver a su hija como vimos nosostros a la nuestra. Nuestra familia la conoció casi un mes después, pero 25 días en la uci y una semana en planta hicieron posible que, casi 5 años después, mi guerrera nos demuestre que se puede nacer y vivir con un corazón diferente.

  9. El meu fill va estar tres dies a neonats per ictericia ( a més no era greu, pero com de pes anava justet van decidir que millor fer la fototerapia), només arribar gens de comprensió ni amb el meu estat de tristesa al haver-lo de deixar sol alla( visites cada 3h) ni amb la lactancia materna ( si el nen les estones q a mi no em deixaven estar alla necesitava menjar; biberó, ni xeringa ni cap altra opció em donaven), l’unic que si vaig aconseguir es que li donessin l’alta un dissabte despres de molt insistir; ja que el nen clinicament estaba altable, pero com era dissabte i fins dilluns ni venia la seva pediatra en principi no me la volien donar…
    Empatitzes taaaant amb els pares que per desgracia els toca viure aquesta situacióni amb diagnosticsnmés greus…
    petons

  10. Ostres Miriam! Quin relat mes intens, m’ho has fet viure com si fos meu! Quina por… quin malestar. Pero menys mal que va tenir un final feliç. No em vull imaginar la por que deurias viure…

  11. Fan falta posts com els teus..la meva filla venia amb doble volta al coll. les constants baixaven a cada contracció i es va cansar massa durant el part…al néixer no plorava…així que un petó molt ràpid, reanimació i a l’incubadora. Adéu al pell amb pell,al pit només de néixer i a tot el que tantes vegades havies somiat. Mai oblidaré la sensació de pujar del paritori a l habitació sola,sense bebé als braços i sense el meu company(era amb ella i els pediatres).vam tenir sort,la nena es recuperava bé però per precaució la van deixar a l’incubadora, i jo no era amb ella,no em deixaven aixecar fins que fés cinc hores que hagués parit.Després de molt implorar la vaig veure i la vaig tocar amb un dit 5minuts… Set mesos després encara em fa mal recordar-ho i em sento una mica culpable per després de tant temps seguir sentint aquest “dolor”… però llegint el teu post i els comentaris m’he sentit millor!

  12. Mi bebé fue prematura, el trabajo de parto inició de repente aunque más tarde de lo que podría ser. Ella estuvo en neonatos una semana, con cables, fototerapia… No me permitieron quedarme con ella, solo podía verla una hora al día. Sufría en casa al escuchar caer la lluvia pensando que ella estaba allí, sola, sin mi.

  13. Miriam, me ha emocionado este post! Afortunadamente tuve un parto fácil y rápido a pesar de ser inducido, pero aun así mi peque estuvo en incubadora unos 30m, me dijeron que era por que había perdido calor, así que también guardo una foto como la tuya. De lo que sentí casi ni me acuerdo, tenia tantas emociones juntas que no he sido aun capaz de ordenarlas para poder distinguirlas. Alguna vez me gustaría que hicieras un vídeo sobre “los miedos” porque este es mi primer hijo y me he vuelto vulnerable como nunca, mil miedos me pasan por la cabeza, miedo a que se enferme, miedo a que nos pase algo a nosotros…tanto es así que esos miedos me frenan a la hora de embarcarme en otro embarazo, me pregunto si tener otro hijo será volverme aun mas vulnerable. Le pasa esto también a otros padres? Un saludo

  14. Miriam, y qué has hecho para curarlo? A mi hay veces que aún me duele. Que me pregunto por qué no pedí quedarme con ella 24 horas. En fin, cómo sanarlo?

  15. Aiss cómo me ha removido tu historia, da igual si tú bebé está en la uci o no. Vivir esa situación tan inesperada es muy dolorosa, pero afortunadamente en tu caso todo terminó bien. Aunque la experiencia no la olvidaras nunca. Yo hoy hace justo un mes que mi bebé murió en la uci de neonats y aún no puedo afrontarlo. El olor que hace en los boxes aún me vienen y me traen todos esos recuerdos uff.

  16. Gracias Miriam por describir tan bien todos esos sentimientos por los q pasamos los padres de bebés que ingresan al poco de nacer… Esa sensación de angustia no se la deseo a nadie… fue unas de las peores semanas de mi vida… en mi caso fue con mi primer hijo… y primera bofetada de realidad… muy duro… y todavía a día de hoy sigue doliendo y no puedo evitar las lágrimas al leer tu relato , como si lo estuviera reviviendo ahora mismo… esa primera noche en la habitación sin poder dormir y escuchando bebés en las otras habitaciones…no se puede describir…
    por todo esto y por todo lo que nos ayudasGRACIAS !!!

  17. Bon día! Miriam he empezado a leer tú historia, bueno leí trocitos días atrás pero no me “atreví” a leer entero todo porque en el fondo sabía que acabaría llorando… Y así a sido, desde que leí las primeras líneas, pues me siento muy identificada. Mi niña hizo tres meses este lunes y bueno, aún está todo muy reciente.
    Un parto largo que acabó en cesárea. Nos dan el alta y dias más tarde,tuvimos que acudir a urgencias.Cómo madre primeriza que soy, pregunté todas las dudas que teníamos. Y la nena resultó q había perdido más de medio kilo en un par de días y tuvo que ingresar en neonatos.A día de hoy la peque está perfecta, recuperó el peso y todo bien. Pero cuesta mucho hablar del tema xq aún es pronto y no está superado. Pero bueno, tiempo al tiempo. Imagino que en unos años no dolerá tanto. Un abrazo

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