Niños diurnos, niños nocturnos

Cuando estaba embarazada, recuerdo que un día, hablando con Marc dijimos: “ojalá que le guste ir a dormir temprano y levantarse temprano”, sobre todo porque es lo que nos gusta a nosotros.

No somos muy nocturnos y en cambio, no nos molesta nada levantarnos temprano por la mañana.

Pero supongo que hubiera sido demasiado fácil, ¿verdad? Y evidentemente, la vida nos ha traído una hija que más que una niña, es un búho.

Desde bebé, cuando realmente está pletórica es por la tarde-atardecer-noche, y en cambio por la mañana, es raro el día que se levanta antes de las 10 de la mañana.

No importa que el día antes haya ido a dormir a las nueve de la noche, ella hasta las 10h pasadas no sale de la cama.

Los que tenéis hijos que se despiertan a las siete de la mañana diréis: “¿pero de qué demonios se queja?” Y en realidad, no me quejo de nada.

Expongo mi día a día, sobre todo para desahogarme porque son las tantas, tengo sueño, y mi hija no tiene intención de ir a dormir todavía.

Porque hay niños que son absolutamente nocturnos y que aunque estén reventados a nivel físico porque no han parado de todo el día, su cerebro está activadísimo por la noche.

Da igual que hayamos intentado ir bajando de revoluciones muy temprano. Últimamente veo que, simplemente, es así. De la misma manera que a veces padres desesperados me dicen: “Intentamos que nuestro hijo fuera a dormir más tarde para que se despertara más tarde la mañana siguiente, pero nada, no hay manera, a las 6:30h se ha vuelto a levantar, con el agravante de que ha dormido poco y está insoportable”.

Pues a mí me pasa exactamente lo mismo pero al revés. Por más temprano que la levante por la mañana, ella por la noche no encuentra nunca el momento de acostarse.

Y mira que lo sé, que es así, y que no puedo hacer nada más que aceptarlo y punto, y la mayoría de días no me importa y disfruto de las mañanas de domingo que nos podemos levantarnos los tres tranquilamente a las 11h.

Pero hay días, como hoy, que me enfado. Me enfado con ella y no quiero. Me enfado conmigo porque me he enfadado con ella, y no quiero.

Me enfado con el mundo porque sé que cada uno es como es y que tampoco es tan grave, y no quiero. Porque estamos cansados, queremos ir a dormir temprano y ella nunca tiene suficiente; que si un cuento, que si plastilina, que si no tengo sueño, que si tengo calor… (Y es verdad, ¡no me engaña! Tiene calor y no tiene sueño, a pesar de estar muy, muy cansada).

Son esos días que me gustaría tener una barita mágica y hacer zassssss y estar los tres durmiendo plácidamente abandonados a un sueño reparador.

Son días que estoy segura de que ella capta que tengo poca paciencia, que quiero ir a dormir, que tengo cierta prisa, y como me nota así, se hace todo mucho más difícil… Porque el mayor enemigo de la maternidad y paternidad es el cansancio.

Que lo tengan muy claro los nuevos padres, es sólo eso contra lo que debéis luchar. Ni contra vuestro hijo, ni contra cosas que no se pueden cambiar, ni contra vosotros mismos. Simplemente, contra el cansancio.

Porque cuando estás cansado todo se hace cuesta arriba. No tienes ganas de nada y mucho menos, de responder a demandas repetidas una y otra vez.

Pero resulta que ese niño o niña hace sólo lo que le toca y no sabe o no entiende aún con toda la dimensión, que quizá has tenido un día duro en el trabajo, estás hecha polvo, tienes mil cosas en la cabeza y pocas ganas de hacer plastilina. La culpa no es suya, la culpa es del cansancio.

Este texto lo he escrito en dos partes, porque cuando he terminado el segundo párrafo, Laia ha venido a mí y me ha dicho: “Mamá, dormir”, y hemos ido a la cama; le he dado el pecho y se ha dormido al poco rato.

Pero yo, que antes me había puesto muy nerviosa porque nuestra hija no había manera de que quisiera ir a la cama, estaba tan activada que no he conseguido relajarme. Por eso he vuelto a encender el ordenador y he terminado lo que había empezado.

Ahora sí, con estas líneas, me ha ido viniendo el sueño. Me he desahogado, me he relajado. Ahora creo que ya podré dormir. Buf…¡creo que necesito apuntarme a yoga! 😉

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

3 respuestas

  1. Cuanta razón tienes. Siempre pensamos en acoplar el sueño del niño a nuestras preferencias, costumbres o necesidades (cada vez mayores). Alex no es un niño dormilón, nunca lo ha sido, desde que nació ha tenido muchos despertares y se levanta pronto, como tu dices da igual a la hora que se haya acostado. Y nosotros somos nocturnos, ups. Durante los 10 primeros meses nos pasábamos los días siguiendo las rutinas, durmiendo con él, durmiendo en la cuna, cenando mas o menos, etc, miles de “técnicas” buscando una solución. Al final me cansé, dije: bueno, ya dormirá… Cuando el cansancio me puede nos vamos a casa de los abuelos, se lo llevan x la mañana y duermo (benditos), pero las boyes han pasado a ser mas relajadas, con sus despertares y mis ojeras, pero relajadas, lo que salga cada no he bien esta.
    Y es que al final los que nos tenemos que acoplar a los horarios somos los papis, con el cansancio que viene en el pack

  2. D’acord amb que el cansament és EL pitjor enemic de la criança, i la impaciència LA pitjor! Perquè ho noten tant??
    De vegades per molt que nosaltres siguem els adults ens deixem endur pel “bucle” i muntem la rebequeria conjuntament amb ells…no us ha passat??
    Jo, hi ha vegades que puc canviar el xip i dir-me: no t’hi empipis, que està cansat i tu també…aguanta que aviat passarà: llavors la cosa acaba bé perquè el necessita això de mi: serenor. Però n’hi ha que encara que ho vegi a venir m’hi llenço de cap i ala: a marranejar tots junts! és fatal perquè després et sents culpable i t’adones que tu ets l’adult i que tu ets qui té les eines i els recursos per parar allò, però simplement: no has pogut!…les teves demandes i necessitats buscaven també una resposta…la teva nena buscava satisfer les seves demandes també…uff! sort que cada vegada en sóc més conscient…i puc aturar-ho abans…Com n’aprenem!!!

  3. No lo podrías haber dicho más claro: maldito cansancio!! Nos hace perder la paciencia y explotar!!! Me quito el sombrero ante las mamás que van a trabajar todo el día y vuelven a casa con energías y una sonrisa para criar y atender a sus bebés!! que reto!!

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