Cuando voy a dar charlas sobre rabietas a menudo me preguntan: «¿Cómo las podemos evitar?» porque supongo que es el sueño de toda madre o padre, que su hijo no le monte pitotes cuando menos te lo esperas. Pero lamento deciros que creo que no se pueden evitar. Podemos no empeorarlas y hacer que pasen mejor, pero evitarlas, evitarlas, creo que no.

Lo que tengo clarísimo es que los padres a menudo metemos mucho la pata. Y lo digo por experiencia, porque este video lo he hecho después de muchas meteduras de pata y de reflexionar «por dios, cómo puedo hacerlo un poco mejor?!» O sea que no creáis que no os cuento todo esto desde la experiencia y sólo por lo que cuentan los libros de crianza… noooooo… que lo he vivido en mis propias carnes! 😉

Error n.1: Estamos más preocupados por que nos entiendan que por entenderlos nosotros a ellos y creo que no es justo. Tenemos más herramientas, les sacamos bastantes años, y tenemos más recursos a todos los niveles, o sea que lo primero que debería preocuparnos es entenderles. Luego, si ellos nos entienden o no ya es otro tema porque tenemos que saber que dependerá de su edad, de su maduración, y de que quieran (también). Pero es imprescindible que hagamos el ejercicio en primer lugar de entender qué les pasa.

Error n.2: Cuando están llorando histéricos no paramos de justificarnos y de explicarles por qué lo que quieren no puede ser. Y ese NO es el momento. Primero porque ya lo saben porque lo más probable es que ya se lo acabemos de decir, pero segundo porque en ese momento no quieren escuchar otra vez lo mismo que es como restregarles por la cara, otra vez, que aquello que quieren NO puede ser. Tenemos que callar más y escucharles. Hablamos demasiado y como no pueden entendernos la mayoría de las veces nos indignamos porque no paran de llorar y ellos se indignan porque no callamos y no les entendemos nosotros a ellos. ¡Y ya la tenemos liada!

Error n.3: Os remito al post de ayer «Le dura un momento» Olvidamos que sufre: da igual si es 1 hora o sólo 3 minutos. Cuando estalla en rabieta sufre, sufre mucho. Y el hecho de que lo haga por cosas que para nosotros no significan ningún trauma no quiere decir que sean menos importantes. Tenemos que ponernos en su piel.

Error n.4: Pensamos que son caprichosos porque pueden estallar por cualquier cosa y en cualquier momento. Pero es que los niños son así, lo viven todo de una forma muy distinta a como lo vivimos nosotros. Y es importante que lo veamos así. Tenemos que tener en cuenta que muchas rabietas esconden necesidades primarias no satisfechas (hambre, sueño, cansancio, que nos echan de menos, etc)… no nos quedemos en el huevo Kinder que no le hemos querido dar. Seguramente la rabieta esconde algo mucho más importante detrás, indaguemos.

Error n.5: A menudo nos tomamos sus rabietas como algo personal y nos ofendemos mogollón. Y NO es personal!!! Estallan porque sienten un malestar y no saben ni pueden gestionarlo de otra forma, pero no es nada personal. Y cuando actuamos ofendidos es muy probable que no podamos acompañar a nuestro hijo como necesita para salir de la rabieta.

Error n.6: Nos asaltan los miedos y nos machacan la mente con mil «Y si?» que nos debilitan, nos dan mucha inseguridad y nos hacen actuar no desde el corazón sino desde el miedo. Y esto, para resolver rabietas, como que no ayuda mucho. Es normal que aparezcan miedos, normalísimo, pero intentemos que esto no afecte a nuestros hijos.

Error n.7: Hacemos más caso a lo que dicen los demás que a lo que necesita nuestro hijo o necesitamos nosotros. Siempre me ha sorprendido lo mucho que escuchamos a familiares, amigos, conocidos o desconocidos que encontramos por la calle en temas de crianza. Y nos desconectamos de nosotros mismos, de lo que nos dice el corazón, de lo que nos dice nuestro instinto. Nuestros hijos merecen que nos escuchemos más a nosotros mismos y menos al entorno.

Error n.8: Les culpamos muchísimo, a menudo sin querer, y luego nos culpamos nosotros. Este creo que no es el camino. La culpa les daña muchísimo la autoestima y también a nosotros o sea que intentemos alejarla al máximo. Hagamos autocrítica, cuestionemos nuestros actos, aprendamos, leamos y lo que convenga, pero culparles a ellos y a nosotros, mejor que no, porque nos hunde.

Error n.9: Pensar que nuestros hijos necesitan otras cosas a las que necesitamos nosotros cuando estamos mal y necesitamos apoyo emocional. Pues no, seguramente les gusta lo mismo que a nosotros: que nos entiendan, que no se vayan, que no nos ignoren, que no nos riñan, que no nos humillen, que no nos griten, etc. No hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti. A mi esta frase me encanta.

Error n.10: Cuando montan rabietas a menudo no les decimos que les queremos. Les decimos «te quiero» cuando están monísimos antes de dormirse, o cuando se han portado muy bien, o cuando tenemos un momento feliz. Pero en los otros momentos, que también los hay, en que se enfadan, etc, olvidamos decirles que en esos momentos también les queremos. Que también les amamos a pesar de eso, a pesar de esas emociones que exteriorizan de una forma que quizás no es la más adecuada pero que entendemos. Olvidamos transmitirles amor incondicional y hacerlo con palabras. Y es muy importante que nuestro hijo sepa que le amamos siempre, no sólo cuando hace lo que le pedimos, sino siempre. Pase lo que pase y haga lo que haga. Ya crecerá y ya le iremos ayudando a modelar su forma de expresar las emociones… pero le queremos y es importante que lo sepa también ahora.

Y tú, ¿cometes algunos de estos errores? ¿Qué es lo que te cuesta más? ¿Cómo llevas las rabietas de tu hijo?

 

AQUÍ COMPARTO CONTIGO OTROS RECURSOS QUE PUEDEN AYUDARTE:

¿Por qué sólo a mi?

«De berrinches y rabietas»

«Entrevista: Los límites», con el psicólogo Josep Maria Garcia Solà

Mira estos otros videos sobre rabietas:

 

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