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7. Reparar el vínculo

7. Reparar el vínculo

Este mes de marzo llega el episodio de «El podcast de míriam tirado» más íntimo, más sincero y más personal de todos los que he hecho hasta el momento. En este séptimo episodio, y en la sección «La madre que me parió», hablamos con mi madre Àngels Torras de cómo reparar el vínculo, cuando en nuestras crianzas hay heridas. ¿Qué…

A veces no sé qué te pasa

A veces no sé qué te pasa

A veces no sé qué te pasa ni cómo ayudarte. A veces me pierdo y no sé encontrar el hilo de la historia. A veces no te entiendo, ni sé por qué haces o dices lo que haces y dices. A veces me siento impotente en esto tan complicado y que a la vez me gusta tanto que es ser…

¿Por qué molesta tanto la crianza con apego?

¿Por qué molesta tanto la crianza con apego?

¿Por qué molesta tanto la crianza con apego? ¿Por qué? Me acuerdo de cuando mi madre estaba embarazada de mi hermano. Yo tenía 15 años. La veía gozar con su barriga. Se la tocaba, le cantaba, le hablaba… En noviembre nació y la veía mecerle, pasearle, cantarle, amamantarle… La veía gozar criándolo. LOS veía disfrutar amándolo sin reparos, sin medias…

Y de repente, ves la luz

Y de repente, ves la luz

Hace cuestión de un mes empezaste a decir que me echabas de menos. «Hoy he llorado en la escuela porque quería estar contigo» o «no te vayasss…» y esas cosas. Yo, convencida de que era por mis fines de semana en la radio, que nos dejaban muy poco tiempo juntas, me convencí que era normal y que pasaría después que vieras que ya no iba más. Pero me equivoqué. No era eso.

Lactancia materna: Ahora, que ya no hay teta

Lactancia materna: Ahora, que ya no hay teta

Ayer hizo dos meses que dejé de dar el pecho a Laia. Hizo dos meses que Laia mamó por última vez. Me acordaré toda la vida, seguramente, de aquel día en que quiso mamar de un pecho y lo hizo menos de 40 segundos para terminar diciendo «ya no quiero más». Aquel fue el último día y ahora, que de eso ya hace dos meses, creo que puedo hacer un poco de balance…

Tras el éxito que tuvo el post de la “Fies-TETA”, mucha gente me decía «¿y no te ha dado pena?» «¿Y no lo echas de menos?» y mi respuesta era siempre «no». Porque era el momento. Creo que era mi momento, pero diría que también era el de Laia. No ha sido nada difícil. Evidentemente que he detectado algunas cosas, algunos cambios, pero nada que no sea normal… Por ejemplo…

Cuando el guión se rompe

Cuando el guión se rompe

Edurne camina deprisa. Hace unos diez minutos que ha salido de casa y todavía siente aquella opresión en el pecho que la ahoga. Tiene ganas de empezar a correr pero no sabe hacia dónde, y no lo hace. Sólo camina deprisa hacia ninguna parte, deseando que cada paso que hace un poco más rápido, le vaya calmando aquel peso enorme que lleva días sientiendo en la boca del estómago y que no la deja respirar. Ni cuando bosteza, no puede acabar de inflar los pulmones. Tiene continuamente esa sensación tan desagradable de que se ahoga, de qué le falta aire, de que no podrá respirar y caerá al suelo de un momento a otro…