Cierre o apertura?

Cierre o apertura?

9.2.2013

 

Cuando hay una desgracia, automáticamente lo que viene es miedo. Miedo de que te pueda pasar a ti, de que pueda pasar a los tuyos. Si eres empático, resuenas con el dolor del otro y eso, aunque no queramos, a veces nos aterroriza. Y el miedo, ya lo sabemos, es “cierre”. Nos cerramos un poco al presente, evidentemente que para protegernos. Es una reacción natural que no debería preocuparnos, siempre y cuando este cierre no se perpetúe, siempre y cuando ese miedo no nos acompañe más de lo que sería «razonable».

No estamos viviendo unos tiempos fáciles. Parece que todo esté en constante movimiento, que nada se pueda prever. Laboralmente todo es tan complicado que esto provoca mucha angustia y la incertidumbre de lo que puede pasar en un futuro realmente hace estragos emocionales en muchas familias. La cuerda se tensa más y muchos se sienten, a menudo, en un callejón sin salida. De desgracias hay de muchos tipos. Algunas suceden de golpe, y te quedas medio aturdido en plena calle. Otras se van gestando poco a poco, con los años y cada vez se es un poco más infeliz por culpa ya no se sabe de qué exactamente…

Si algo tengo claro de un tiempo para acá es que todo ello nos obliga a sólo una única cosa: alejarnos del miedo. Sí, es cierto que con mucho miedo somos más vulnerables y en cierto modo, esto puede interesar (y mucho) a unos cuantos. Pero creo que si algo tenemos que aprender de las cosas (de la crisis, de la muerte, de las enfermedades, los accidentes, de cualquier desgracia que se os pueda pasar por la cabeza) es justamente lo contrario: vivir sin miedo. Sin miedo teniendo en cuenta que, al mismo tiempo, puede pasar de todo. O no.

Los que somos padres (lo siento así), no deberíamos permitirnos tener miedo, ser infelices, vivir de puntillas, no darlo todo…

Porque hay unas pequeñas personas que dependen de nosotros y nos miran para intentar imitarnos: cuando nos enfrentamos al dolor, cuando nos enfrentamos a una desgracia, cuando nos enfrentamos a una dificultad profesional, personal, emocional, de pareja…

Si algo tengo claro es que tener miedo es nocivo y nos intoxica. Que estar motivado, ser feliz, tener amigos,… y en el fondo, sentir la alegría de vivir depende de nosotros. Tengo la sensación de que últimamente hablo mucho de esto que apunto en estas palabras y seguramente es cierto. Quizás es porque veo tanta gente infeliz, porque siento a hablar con desgana, porque veo que hay mucha gente que ya no da ni los «buenos días» cuando entra en una tienda o pide un café… Quizás es porque veo muchas caras largas, o porque veo niños de la mano de padres y madres con la cabeza a diez mil rincones menos donde están mientras caminan a paso ligero y sin darse cuenta, los tiran del brazo…

Quizá porque me gustaría que todos los que me leéis encontrarais el placer (si es que no lo habéis hecho todavía) de las pequeñas cosas. Encontrarais el amor en todo lo que hacéis, que decís, que sentís, que compartís… Quizás es porque creo que tenemos que despertar de alguna manera, y el camino para hacerlo siempre será lejos del miedo y del cierre… Quizás es porque tengo ansia de apertura y de luz… En todo… y en todos…

 

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

4 respuestas

  1. Opino igual y también me da tristeza ver como medio mundo va por la vida, sin sentido, por ir, con una inercia triste y sin energía vital, sin felicidad. Yo también estoy llena de ansias de luz, con el corazón vibrante, con ganas de contagiarla a todos los que sea posible!! Un abrazo Miriam!!

    1. Zary, qué conectadas estamos aún estando tan lejos, verdad? Que bien que también ansíes lo mismo… Que tanta apatía nunca nos desgaste y nos quite las ansias de vida, de amor, de luz!!! Besos

  2. Bon dia! El post d’avui em ve com anell al dit…Tot i que a casa estem envoltats d’amor i som fans de felicitat que tenim, aquesta setmana he escoltat tres casos amb nens que m’han afectat, sóc molt sensible i no em costa gens empatitzar amb la gent.. en com es deuen sentir alguns pares, o alguns nens petits…I si he tingut molta por, pànic de que algún dia nosaltres ens poguessim trobar en una situació semblant…,m’ha anat molt bé llegir aquest post perquè està ple de raó! Mil petonets!

    1. Hola, Jèssica!
      T’entenc perfectament… no és fàcil i el primer instint és protegir-nos i protegir-los i ens arriba la por… Però mira, si mai no passa res, de què haurà servit tanta por? I si mai passa, la por que sents ara ho pot evitar? Oi que no? Doncs millor, molt millor, allunyar-la de les vostres vides i fer just el contrari: viure, donar gràcies, valorar el que teniu, gaudir de la Bruna en tots els seus aspectes i colors, i viure en i per l’AMOR. Una abraçada ben forta sense por! 😉

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