14.8.2012

 

«Todos tenemos una caja de pandora cerrada en algún lugar. Una caja donde se esconden (lo sepamos o no) nuestras emociones más íntimas, más profundas, que a veces ni siquiera sabíamos que teníamos. A veces sabemos que la caja está ahí pero no queremos abrirla. Otras lo queremos hacer pero no sabemos dónde está la llave y otras… desconocemos por completo que en nuestro interior había una caja de las de pandora… Pero si hay un momento capaz de abrirlas todas es el parto. Y aquí da igual si el parto es natural, intervenido, en casa, en el hospital, con espátulas, cesárea o ventosa. No importa. Porque el parto, lo que pasa desde que el mundo es mundo y que a la vez, es tan absolutamente difícil de explicar para cualquier mujer que haya vivido uno, nos pone en contacto con aquella caja.

 

Porque hemos estado esperando nueve meses (aproximadamente) para que aquello tan absolutamente desconocido ocurra. Un primer parto puede ilusionar mucho pero también puede asustar mucho. Sentir cosas que no has sentido nunca… Sensaciones, emociones,… que desconocemos y que no sabemos hacia dónde nos llevarán… Abandonarnos a ellas o resistirnos. Miedo, alegría, impaciencia, serenidad, terror, pánico, dolor, ilusión, amor, tristeza… de todo se puede llegar a sentir dando a luz a un hijo.

 

Todo lo que hemos escuchado durante años y años en torno a los partos, todo lo que hemos visto en películas… Nuestro carácter, nuestra manera de ser, la de nuestra pareja… la de los profesionales que nos acompañan… el espacio, el lugar, el tiempo… Todo influye en un parto, todo deja su huella.

 

Porque un parto, aunque lo encontremos largo, en realidad pasa en un suspiro y es tan intenso, tan brutalmente intenso, que es capaz de abrir cualquier caja de pandora. ¿Por qué? Pues porque nos conecta. Porque nos conecta a la vida, pero sobre todo, porque nos conecta al amor. Por más resistencias que pongamos, por más corazas que llevemos, un parto nos conecta al amor hacia un hijo a quien vemos por primera vez, a quien olemos, miramos y tocamos por primera vez. Y todo esto que pasa en un abrir y cerrar de ojos y casi sin que se le dé mucha importancia es tan trascendental y sobrecogedor que nos queda grabado en la memoria para toda la vida. Esto es un parto… algo muy difícil de explicar que te queda grabado en la memoria para toda la vida.»

 

Si no habéis podido escuchar el TENIR FILLS sobre EL PARTO, lo encontraréis haciendo clic aquí: «TENIR FILLS, EL PARTO«. 

 


2 Comentarios

  • LadyA

    M’ho apunto per no perdrem el programa…
    El meu part, desde el meu punt de vista i amb tot el que se ara, va ser horrible, poc respectat i gens com m’esperava… Per mi, segueix sent una mena de ferida, més dolorosa que l’episiotomia.

  • Montse

    Nosaltres tenim tres fills, el primer va ser un part hospitalari, no gaire agradable, per això i perquè m’hi sentia més segura a casa, vàrem decidir que la nostra segona filla, nasqués a casa, va ser un part magnífic. I la tercera filla, el nostre estat econòmic, no ens va permetre pagar-nos un part a casa, però vaig anar convençuda que a l’hospital m’esperaria un part natural, i així va ser, va coincidir que la llevadora que em va portar, era també una de les llevadores de la casa de part de Migjorn a Manresa, i va estar encantada d’assistir un part natural, i gràcies a ella va anar tot rodat. Sols dir que escolto el programa a Catalunya radio, i m’agrada molt. Felicitats!!
    Una abraçada!
    Montse

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