7.8.2012

 

» Recuerdo mi embarazo. Recuerdo la sensación de tener a Laia dentro y pensar «no me dejes, ahora, porque ya te quiero demasiado», y apenas era una pulguita que se movía dentro de mí y yo ni siquiera percibía todavía sus movimientos. Recuerdo la sensación de sentirme estrechamente vinculada a ella a pesar de no haberla visto nunca, no haberla podido tocar, no saber qué cara tenía, ni cómo sería… En aquel momento no entraba nada más dentro de los planes que que todo fuera bien. No podía contemplar otra opción que la de pasar un embarazo feliz, un parto feliz y una crianza feliz. Simplemente no entraba en mi cabeza que le pudiera pasar nada, nada malo, quizás porque algo dentro de mí me decía que a esas alturas, ya me haría demasiado daño…

Pero ahora, años después, sé perfectamente que no hay vida sin muerte, que son antagónicos que van de la mano, separados sólo por un lapso de tiempo que nadie sabe de cuánto se trata. Sé que la vida es lo que pasa mientras tú haces planes, proyectos, y previsiones, y que a menudo no se corresponde nada con lo que tú esperabas… Y por muy doloroso que sea, por muy duro y rompedor que represente para muchas familias, la maternidad y la paternidad de esto tampoco se escapa.

Y quizá, quién sabe, es más rompedor en estos casos porque no entra dentro de la lógica. Que un bebé no pase nueve meses en el vientre de su madre rompe los esquemas, que nazca pesando 680 gramos también. Que un corazón de un bebé dentro del vientre deje de latir lo cambia todo y que unos padres tengan que hacer el duelo sin ni siquiera haberlo podido coger en brazos rompe toda lógica posible de lo que es la vida y su funcionamiento, y por supuesto, también rompe el alma. Porque los padres no deberían ver morir a sus hijos, porque es a la inversa, o eso es lo que nos han contado. Porque rompe la ley de vida, aunque sabemos que en esto de la vida y la muerte, no hay ley que valga…

A veces la vida nos da auténticas bofetadas y a pesar que nos duela y nos queden los cinco dedos marcados para siempre en la mejilla, acabamos aprendiendo que en esto de vivir no hay mapas, y que aunque a menudo pensemos que lo controlamos todo, en el fondo sabemos que la mayoría de cosas… se nos escapan.»

 

Este es el texto que he leído al inicio del TENIR FILLS de este martes. Hemos hablado de cuando las cosas no van como esperábamos, de duelos, de golpes duros que hay que encajar y superar, aunque parezca imposible… Gracias a las dos parejas que lo han hecho posible. Gracias Marc, Montse, Maria y Àlex por abrirnos vuestro corazón.


Un programa, sin duda, dedicado a Martí, esté donde esté, y a Roger.

 

Si no lo habéis podido escuchar en directo, lo encontraréis aquí: «TENIR FILLS. CPÍTULO 4«



2 Comentarios

  • Mireia

    Després d’escoltar el programa…i de pensar Déu meu! No puc imaginar, i de veritat dic que NO PUC, no entra dins el meu cap que pugui passar això, saps que passa, saps que existeix però no et passa ni pel cap que quan estas esperant al teu fill això passi… i ara només puc pensar… GRACIES, dono les GRACIES a qui sigui que els he de donar perque tot (amb els mes i els menys) va anar perfecte! I he anat corrent a veure la Júlia, li he fet un petó i li he dit, no saps com n’estic de contenta de que siguis aquí, i de que tot hagi anat i estigui anant tan bé!
    Gràcies Miriam, programes i blog fantàstics!!

    Mireia.

    • Míriam

      Hola, Mireia…

      T’entenc perfectament. Va ser un programa dur, és un tema dur i és cert que quan estàs esperant no t’entra al cap (per sort) que això pugui passar… I és important que quan estem esperant no entrem en la por perquè el més habitual és que el fill sobrevisqui i que passi nou mesos dins la panxa. Però aquestes coses, les morts perinatals i els naixements prematurs també passen i és important parlar-ne perquè fa molt bé a les persones que han passat per aquestes experiències traumàtiques… I és molt important, també, que valorem el que tenim, que estimem els nostres fills cada minut, cada segon, perquè hem de ser conscients que no hi ha vida sense mort. I això no ens ha de fer viure amb por sinó al contrari… aprofitant cada instant i més feliços que mai!

      Una abraçada!!!

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