21.8.2012

 

Cuando somos padres o madres primerizos, y cogemos a nuestro hij@ por primera vez, es difícil imaginar hasta qué punto no sabemos nada… Por mucho que hayamos leído, por mucho que nos hayamos preparado, por mucho que hayamos imaginado y escuchado… en esto de ser padres y madres, nos queda casi todo por aprender… Todo lo que sucede después del parto sigue teniendo una intensidad tan grande y yendo tan rápido que a veces parece que estés dentro de un tren descontrolado sin maquinista…

 

Por eso, si una palabra define el primer tiempo de vida del bebé y de los nuevos padres es ADAPTACIÓN: adaptación del bebé al nuevo medio, que no se parece en nada al que conocía dentro del vientre materno, y adaptación de los adultos que de repente deben tener cuidado de un bebé del que prácticamente no saben nada. Porque de hecho, ni nos conoce a nosotros, ni nosotros a él. Y así vamos caminando, día tras día, semana tras semana, esta nueva familia nacida en medio de un mar de emociones y de cambios todavía para integrar y asimilar…

 

A veces todo fluye y parece que lo hayamos hecho toda la vida… nos sale todo por instinto y no surge ninguna duda porque es como si en el fondo, siempre hubiéramos sido padres y siempre hubiéramos tenido ese hij@. Pero otras nos es mucho menos fácil porque hay tantos cambios para asumir, para ir digiriendo, que nos desbordan y que se convierten en una enorme montaña que nos vemos incapaces de escalar… Porque en la crianza de nuestr@s hij@s se nos mezclan muchas cosas: lo que nos imaginábamos que sería y lo que en realidad es, las necesidades primarias de un bebé que reclama y que es muy vulnerable y las nuestras propias que a veces nos cuesta dejar un momento de lado… Se nos mezclan emociones de tiempos lejanos que desconocíamos que teníamos, se activan viejos patrones, o viejos recuerdos casi imperceptibles de cuando éramos nosotros los vulnerables, los que intentábamos crecer junto a nuestros padres…

 

Y el primer año de vida pasa así, lleno de listas de las «primeras veces», entre leche, gateo, y los primeros pasos… entre balbuceos y algunas palabras… entre sonrisas de amor intenso y profundo por aquel bebé y alguna lágrima cuando llora o enferma y no sabemos qué le pasa… Porque en el fondo, lo hagamos como lo hagamos,… hay algo que nos une a casi todos los padres y madres del mundo: el amor, el amor infinito hacia aquel hij@ que llegó un día y con el que ya nos es imposible imaginarnos nuestra vida sin su presencia.

 

Si no nos habéis podido escuchar en directo, podéis descargar el espacio de hoy aquí: «TENIR FILLS. LA CRIANZA«

 


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