Hace tiempo, nuestra hija tuvo un periodo de unas tres semanas en que, de vez en cuando, tenía terrores nocturnos. Pensé “tengo que hablar de ello en el blog” y cómo todo pasó muy rápido, me olvidé. Esta pasada noche ha vuelto a tener uno y con el susto que me he dado, he pensado, “de hoy no pasa. ¡Hablo de ello ya!”. Porque los terrores nocturnos, si no sabes qué son, si no has visto nunca uno ni has oído hablar de ellos, el día que te pillan, alucinas.

Imaginémonos la situación: Es de madrugada, todos dormimos plácidamente en la cama y de repente, tu hij@ empieza a gritar como si estuviera poseído y a llorar desesperadamente. A veces incluso se arrincona en un lado de la cama, aterrorizado y da patadas encima del colchón. Tú, que todavía no te has situado, ni sabes qué hora es ni qué demonios pasa, no sabes ni que hacer. Esto el primer día, claro, porque los siguientes, ya los vas controlando más. La primera vez que Laia tuvo uno, recuerdo que en medio de aquel “pollo” pensé: “de acuerdo. Los terrores nocturnos deben de ser esto”. Porque de verdad que no hay ninguna otra manera de describirlos. Es terror. Auténtico terror.

Qué hacer: en nuestro caso encendíamos la luz y le decíamos palabras amorosas, intentando abrazarla y contenerla pero a menudo, durante un momento ella no aceptaba contacto. Era cómo si todavía estuviera dentro del sueño. Hay que decir que ella es un poco sonámbula y habla a menudo dormida (muchas veces se entiende perfectamente qué dice) o incluso a veces anda y se levanta y está completamente dormida, abducida dentro del sueño. Pues bien, francamente: hacíamos lo que buenamente podíamos.

En su caso, todo ello no duraba más de cinco minutos, como mucho. Cuando parecía que salía de la pesadilla entonces sí que venía hacia mí, yo la abrazaba muy fuerte, le decía cosas que la calmaran y la reconfortaran y enseguida se volvía a dormir a mi lado. Ella, porque tanto yo como mi compañero teníamos el corazón a mil del susto y nos costaba un montón volvernos a dormir. Y es que no es nada fácil a veces, porque cuando te despiertan gritando con histerismo tú te quedas que no sabes qué demonios pasa y del agobio, del susto, ¡te pondrías a gritar también! Y claro… digamos que no sería la manera de resolver los terrores nocturnos…

Los días siguientes, a la mínima que la escuchaba gemir en medio de una pesadilla, le decía al oído que yo estaba a su lado, que estuviera tranquila, que estaba soñando, y estos días evitaba que el terror fuera a más. Se volvía a relajar y continuaba durmiendo. A veces me daba cuenta que venía uno por cómo la sentía respirar… El hecho de estar tan cerca (tenemos una cama inmensa: la nuestra y la suya al lado pegada, podéis leer el post: DORMIR) lo hacía todo mucho más fácil. Porque yo me daba cuenta de toda esta progresión mucho antes, y a menudo, si yo no estaba profundamente dormida, podía parar el golpe antes de que el terror nocturno estallara.

Otra cosa que hicimos fue hablar. El día siguiente le explicábamos lo que había pasado e intentábamos hablar de los sueños, de que a nosotros a veces también nos pasa, que tenemos pesadillas y nos asustamos porque parecen muy reales…

También le expliqué que esto de los terrores nocturnos era algo que pasaba a menudo a los niños de su edad, que no se preocupara, que tal como habían llegado, un buen día se irían y que aunque los tuviera, supiera que los padres siempre estábamos a su lado para ayudarla. Estas conversaciones le sentaban muy bien… Y un buen día, zassss… se fueron. Hasta ayer, que tuvo uno, pero mucho menos fuerte que los de hace unos meses.

A mí, sus terrores nocturnos ya no me dan miedo y a ella, me parece, tampoco. Si nuestros hijos los tienen, aprovechémoslos para hablar de los miedos, de qué les hace sentir inseguros, de qué temen… saldrán, seguro, conversaciones muy interesantes. Los conoceremos más y mejor, conoceremos su mundo interno y ellos se podrán soltar, compartiéndolo con nosotros. No les neguemos los miedos, son herramientas muy importantes que nos pueden ayudar en esta etapa de la crianza si los abordamos con amor y un buen acompañamiento.

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8 Comentarios

  • Raquel

    El meu fill encara no ha tingut cap pero esta be sapiguer com afrontar-los, gracies per parlar-ne.
    Bon cap de setmana a tu tambe i gracies per ser-hi

  • Keren

    Yo de pequeña habia tenido terrores nocturnos. Por lo que yo recuerdo, los tuve durante bastante tiempo.
    Y igual que al principio, los teni, luego me quedaba dormida y al dia siguiente no recordaba nada… A medida que fue pasando el tiempo, al dia siguiente memtenia venian a la cabeza pequeñas imagenes de lo sucedido y le preguntaba a mis padres si habia tenido «la pesadilla». De hecho, mis sueños nocturnos, por lo que recuerdio, se desencadenaban siempre a partir de la misma pesadilla, que aun recuerdo vagamente, y la ansiedad que me producia, … pero por suerte, ya hace muchos años que dejo de darme miedo… jejejje

  • Laura

    La meva filla, n’ha tingut uns quants darrerament (coincicidint amb el principi de P3). N’hem parlat molt, m’ha explicat que li passa (coses dolentes a la nit), li he explicat que són els somnis, que a mi també em passa, que els somnis poden ser també bonics i divertits…. Tot i això a partir de les 5 de la tarda ja comença a dir : avui no dormim! Aquests darrers dies, no ha tingut malsons i veig que s’està començant a relaxar….
    M’ha ajudat molt el teu article, gràcies Míriam!

    • miriam

      Me n’alegro, Laura. Poc a poc… s’espanten moltíssim al principi! Una abraçada

  • Sonia

    Hola! El meu petit en va tenir uns quants l’any passat amb 3 anys, ara ja feia mesos que res, però de cop i volta han tornat. Si que es veritat que sempre parla (molt clar) s’aixeca i això, però en el cas dels terrors és impressionant, li duren gairebé 10 minuts (llarguíssims per nosaltres) i no puc parlar massa amb ell pel matí perquè em diu: “mami, estàs boja! Què dius?” No se’n recorda de res…

    • miriam

      Ja… estan tan adormits, pobrets…!

  • Silvia

    I si el nen és tan petit que encara no parla…? El meu fill te un any i mig i fa mes d’un mes que te terrors d’uns 20/30 minuts CADA NIT. Es fa mal i no deixa que el consolis. Si ens veu a mi o al seu pare s’espanta mes encara, com si es barregés amb el somni…
    Em sento impotent per no poder calmar-lo, culpable per si la causa dels seus terrors esta en alguna cosa que hem fet malament (estem separats els pares i ell era molt petit) i pateixo pq ni ell, ni la resta de la família, estem descansant be a la nit.
    Gràcies per compartir!

    • miriam

      Uf, Sílvia, que difícil… Em sap greu i sento que ho estigueu passant així de malament. En aquest cas, respirar fons, acompanyar-lo profundament, acceptar que és petit encara per entendre realitat/somni i confiar en què a mesura que vagi creixent, anirà passant… Molts ànims. Una abraçada.

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