Te vas a morir y yo también. Quizás falte mucho, quien sabe, pero tal vez no. No es algo que apetezca, pensar en estas cosas, pero es lo único que sé de verdad: que vas a morir y yo también. Que moriremos todos y nuestros hijos también. Que ojalá sea después de nosotros, pero quizás no lo será. Que morirán nuestros padres y los amigos que más queremos. Es lo único que tenemos garantizado de entrada y es la única cosa con la que no queremos pensar, porque pensarlo asusta.

La vida y la muerte se cruzan a menudo: en mis dos embarazos han muerto abuelas nuestras. Unas hijas llegaban y unas abuelas se iban, al mismo tiempo. La vida y la muerte es el mismo va y viene, sólo que en sentidos diferentes, las dos caras de la misma moneda. Entonces, si sabemos que está ahí, que nos tocará vivirla de más de una manera, con la muerte de los demás y nuestra propia, ¿por qué le damos tanto la espalda?

La muerte no es ni injusta ni justa, la muerte es. Igual que la vida. Que es, y ya. Puede ser una putada sí, porque te quedan muchas cosas por vivir, porque nos quedan a todos muchas cosas por vivir. Pero llegamos aquí con dos entradas: la de vivir y la de morir.

Pues si esto que tenemos tiene que acabar algún día, ¿por qué no vivir intensamente, como lo hacen nuestros hijos? ¿Por qué no pensar en ello para no vivir con desgana? ¿Y si cuando abrazamos, lo hacemos más fuerte, más rato, como si fuese el último abrazo? ¿Y si cuando acostamos a nuestros hijos lo hacemos con más paciencia que nunca, como si tuviera que ser la última vez que lo hacemos? ¿Y si cuando tenemos que explicar un cuento lo hacemos con todas las ganas del mundo, como lo haríamos si supiéramos que es la última vez que lo hacemos?

A mí me gusta pensar eso cuando me levanto: que quizás es el último día, porque este pensamiento me ayuda a poner más conciencia en lo que hago y digo. Porque me ayuda a tener más paciencia, a poner más amor en cada gesto y palabra. Pensar que me voy a morir, curiosamente, me ayuda a vivir mejor.

No tengo miedo a morir, sino de no vivir como quiero. No me da miedo morir, sino pensar que no he aprovechado lo suficiente mi tiempo. No me da miedo morir, sino arrepentirme de no haber abrazado lo suficiente, de no haberles transmitido lo suficiente a los míos hasta qué punto los quiero. O que mis hijas no tengan el mejor recuerdo de mí. O no haber vivido con pasión todo lo que hago.

No quiero esperar a que llegue un cáncer para darme cuenta de lo que me queda por hacer. No quiero esperar a perder a alguien para darme cuenta y valorar lo que tengo. ¿Por qué esperar, si lo puedo hacer ahora?

Levantarse y pensar «y si hoy fuera el último día de mi vida?» hace la diferencia. Dejar de pensar que esto es para siempre, que tenemos un cheque en blanco. El tiempo que tengo es un regalo que no pienso desaprovechar y procuro, aunque a veces cueste por la inercia del día a día, vivir como si fuera el último.

Cuesta, porque no estamos acostumbrados. Obliga a tomar decisiones, a vivir con madurez, a afrontar esto que no gusta: la muerte. Pero lo prefiero mil veces a vivir de puntillas. Quiero vivir en mayúsculas. Quizá la muerte tardará en llegar, pero este momento que vives ahora, se va y ya no volverá.

Puede parecer difícil, vivir con presencia, pero sólo se trata de imitar lo que hacen nuestros hijos, vivir intensamente el presente, pero sabiendo lo que se aprende de mayor: que nada es para siempre.

Y decidir vivir de verdad.

6 Comentarios

  • amordebatmami

    impossible que jo hagi escrit això però sí que ho pensat i ho penso moltes vegades. Gràcies!

    • miriam

      A tu per llegir-ho, guapa! La maternitat ens posa molt en contacte amb la mort: la vivència del part, estar tan a prop de la vida amb els fills, etc. i crec que és bo i sa pensar-hi i afrontar-ho. Una abraçada!

  • Arantxa

    Ufff! m’acabes de tocar la fibra i aquesta nit no podré dormir pensant-hi…

    • miriam

      Ostres, no volia no deixar-te dormir… Però crec que està bé pensar-hi, afrontar-ho, donar-hi voltes, per decidir com volem viure. Perquè res sigui en va! Una abraçada

  • Mo

    Totalment d’acord. Així ho visc fa ja uns quants anys i em sembla la manera més sana de gaudir de la vida i posar les coses en perspectiva.
    Una abraçada!

    • miriam

      Me n’alegro, que ho visquis així! Una abraçada

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