Miedos

Septiembre 2008

Hay días que tengo tanto miedo que aún no sé cómo puedo continuar, como si nada, con mi vida… O como no me para la gente por la calle diciéndome “Niña, ¡pero si estás muerta de miedo!”, porque tengo la sensación de que se me nota incluso en la cara.

Hoy es un día de esos, porque me ha venido la regla, y yo no quería que viniera. Deseaba estar embarazada pero está claro que todavía no es el momento y que tendré que esperar.

En realidad, si soy sincera, tampoco ha sido tanta la sorpresa, porque algo dentro de mí, aunque yo no quisiera admitirlo, me decía que no estaba embarazada. Pero me ha sabido mal. Ya sé que soy una exagerada y que de hecho, hace sólo unos días que buscamos quedarnos; que a mucha gente le cuesta, que hay más días que longanizas, que no hay prisa, que ya llegará … pero es que no puedo esperar! O mejor, dicho, tengo tantas ganas… que me parece que no puedo esperar.

Con la decepción llegan los miedos: “Y si no me quedo embarazada nunca? Y si no podemos tener hijos? Y si no puedo ser madre? Y si he esperado demasiado y soy demasiado mayor? Y si mi cuerpo no está preparado? Y si … “ Entonces es cuando voy por la calle y pienso que todo el mundo debe saber lo que estoy pensando porque quién sabe si el pánico se me nota en la cara.

Respiro. Me detengo. Reflexiono un instante y pongo un poco de REALIDAD a mis pensamientos.

Me doy cuenta que el miedo no es una buena compañera, ni en eso ni en nada, y me doy cuenta, sobre todo, que el miedo me ha entrado y arraigado cuando me he dado cuenta de que eso no lo controlo yo, que se escapa de mis planes o de mi intención.

Me pregunto por qué nos cuesta tanto dejar las cosas al destino, por qué nos cuesta tanto abandonarnos y quizás no conseguir lo que queremos al instante. Supongo que no estamos acostumbrados. Quiero un teléfono nuevo? Pues me lo compro ahora. Quiero ropa, un coche, un “loquesea”? Pues me lo compro ahora.

Pero con los bebés no funciona así y nos cuesta esperar, sobre todo si tenemos muchas ganas. Nos cuesta relajarnos, disfrutar, y vivir el momento presente, sin expectativas, sin miedos, sin planes.

Lo planificamos todo y si ese todo no sale cuando o como nos habíamos imaginado, ya nos sentimos decepcionados.

A ver si aprendo, a ver si me relajo y dejo que la naturaleza, la vida, el destino, me enseñen, con calma, lo que tienen previsto para mí. Buf … que tarea más difícil! 😉

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

Una respuesta

  1. Jo també tinc moltes ganes d’estar embarassada, moltes. Fa poquet que ho hem decidit amb el meu company, però des de que vam dir que endavant estic com emocionada. I em toco la panxa, i m’imagino com sería… i…
    Però aquest matí m’he fet la prova, i tot i que tinc una falta de 3 dies, res de res. Clarament posava no embarassada. Ai…
    M’ha ajudat molt descobrir el teu blog i llegir-lo, i estic d’acord amb tu, vivim en un món on tot el que vols ho pots comprar o aconseguir amb força rapidesa, ho pots planificar i controlar. Però això no.
    Jo també tinc por, però vull aprendre a fluïr i deixar que el destí sigui qui digui quan ha de passar. Hi treballaré.

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