Qui ha dit que no és divertit?

La crianza tiene cosas raras… Raras pero me parece que muy comunes y que los que no tienen hijos pueden pensar: «Por favor, qué pereza», pero yo lo encuentro tremendamente divertido.

Cosas curiosas como por ejemplo, descubrir que en mi bolso, de vez en cuando hay cosas tan surrealistas como una rana de goma, unos calcetines talla Liliput, una galleta o una pieza de lego que he encontrado en el suelo del coche! Lo más curioso es que a veces no sé que tengo todo eso ahí dentro y cuando voy a pagar y palpo para buscar la cartera, en vez de eso ¡saco los calcetines! Me ha pasado más de una vez, lo confieso… y entonces los escondo deprisa esperando que la señora que me ha vendido el jamón dulce (sin fosfatos, sin gluten y sin no sé cuántas cosas más para que mi hija sea lo más sana posible;)!) no lo haya visto.

Nos pasan otras cosas como que cuando sube alguien en el asiento de atrás de nuestro coche, siempre se sientan encima de un libro que hace ruidos. ¡Se sientan y suena un pato! Laia, a estas alturas, ya se hace un hartón de reír. Pero el coche tiene otras particularidades como por ejemplo, que se tiene que cantar. Sí, en casa es una norma no escrita que llegó con los 11 meses de mi hija. Tenemos que cantar y para ser exactos, todos los que estemos dentro. Es divertido cuando en el coche hay amigos, o los abuelos, o quien sea que venga con nosotros porque les preguntamos: «¿Qué canción quieres cantar?» y reímos sólo de verles la cara de pánico y de vergüenza! Pero sí, en el coche cantamos. No porque nos obligue sino porque nos gusta hacerlo. Eso sí, a nosotros nos gustaría variar un poco más, pero a Laia no. Por tanto, es fácil que cualquier canción infantil tengamos que repetirla 20 veces seguidas. No exagero.

En la primera etapa del puerperio me pasaban otras cosas más preocupantes como darme cuenta, ya en el coche, que había salido de casa con zapatillas. Una vez había puesto la maxi-cosi en el coche, había abrigado a mi hija y un largo etcétera de cosas que hay que hacer para salir de casa con un bebé, me daba cuenta, al apretar los pedales, ¡que no me había puesto zapatos! (10 minutos más antes de poder irnos.) Eso me pasó más de una vez, os lo aseguro, e iba absolutamente ligado con la pérdida de memoria. Yo, que procuro no olvidar nada, de repente, era la mujer más despistada del mundo. Mis amigos del alma saben que este tiempo de crianza ha hecho que no los haya felicidad, a algunos, por su cumpleaños. Desde aquí, otra vez, mis disculpas. No era yo, era la maternidad sin concesiones la que se había apoderado de mi cuerpo … de verdad, no me lo tengáis en cuenta ….

Los primeros tiempos de la crianza provocan otras cosas que nunca te habrías pensado que harías como por ejemplo, cuando estás haciendo el amor, en medio de un ataque de pasión, parar en seco y decir: «¿Has oído algo? ¿Se ha despertado?» Por suerte, la mayoría de veces la respuesta era «no«y podía volver a relajarme y retomar el ataque de pasión ;)!

Cuando los bebés son muy pequeños, cuesta dormirlos y que, cuando los dejas en algún lugar tipo cuna, sofá, cochecito, o lo que sea, no se despierten. Por eso da tanta rabia, que entonces suene el teléfono. Alguna vez he llegado a contestar con voz de mala leche, como si dentro de mí tuviera un monstruo, simplemente porque alguien me llamaba JUSTO cuando NO tenía que hacerlo! 🙂

Pero todo esto, cuando lo recuerdo, me hace reír. Porque lo encuentro divertido, extraño y curioso, pero divertido. Y porque forma parte de este nuevo estado que es la maternidad y la paternidad, sus inicios, que si no tenéis hijos quizás penséis que tiene que ser un «palo», pero que os aseguro que no lo es. Es otra cosa difícil de describir. Es un nuevo mundo, lleno de extravagancias y sorpresas que hacen que por la noche, cuando te acuestas y recuerdas alguna anécdota de estas, te hagas un hartón de reír con aquella persona con quien has querido adentrarte en esta aventura. Eso sí, reímos bajito, para no despertarla! 😉

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

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